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Especial Cantabria, junio 2001
La Reserva Nacional de Saja
surge por la necesidad de
proteger la caza por parte del
sector cinegético.
El cambio social sufrido en la
década de los ochenta y
noventa ha llevado a un
incremento de las poblaciones
de caza mayor y a un estado
estable de las poblaciones de
caza menor. Actualmente es la
Reserva Nacional de Caza más
extensa de España y
probablemente la más
humanizada, lo que condiciona
la gestión de este espacio.
El futuro de Saja pasa por su
multifuncionalidad, haciendo
compatibles las actividades
económicas y la conservación y
fomento de la Naturaleza,
potenciando las seis ZEPA, un
LIC, un Parque Natural y un
Parque Nacional que hay
declarados dentro de sus límites.
La Reserva
Nacional de
Caza de Saja
Javier Espinosa Rubio de la Torre, Ingeniero de Montes, I.T. Forestal
Dirección General de Montes y Conservación de la
Naturaleza del Gobierno de Cantabria.
Santiago Gar
cía
Durante el invierno la reserva presenta condiciones ambientales rigurosas,
permitiendo una gran visibilidad de las piezas, extremándose el riesgo del
furtivismo.
Santiago Gar
cía
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FORESTA
61
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
UBICACIÓN HISTÓRICA
YGEOGRÁFICA
U
na vez más seguimos el can-
to de los sabuesos cuando
han cortado el rastro de un
jabalí. Empapados hasta los
huesos por esa fina lluvia que moja
nuestra piel embadurnada de sudor, ba-
rro y sangre de los cuerpos castigados
por las zarzas y argomas. Entonces, en-
tre las hayas, acebos y nubes adivina-
mos la Braña del Moral, uno de los en-
claves más célebres de la Reserva
Nacional de Caza del Saja.
Después de luchar en estos sistemas
forestales, llegamos a los coches y ha-
cemos balance de la batida. Tan solo
una hembra de jabalí; pero hemos fa-
llado a otros dos animales, hemos visto
un grupo de hembras de venado, dos
zorros y hemos cortado el rastro de un
solitario lobo. No lejos de allí Manolo
el de Coo encontró unas frezas de lie-
bre, la europea, que sólo estamos a 900
m de altitud. Los viejos del lugar co-
mentan que antiguamente, a finales de
los años 40 y principios de los 50, no
había caza en Saja. Fue por entonces
cuando un grupo numeroso de cazado-
res entusiastas y alcaldes acudieron al
Distrito Forestal para solicitar que inter-
viniera ante el Ministerio de Agricultura
con el fin de tomar medidas de protec-
ción para la caza mayor, que en aque-
llos momentos se encontraba práctica-
mente agotada debido al furtivismo de
la postguerra. Los técnicos del Distrito,
sensibles a las demandas sociales, pi-
den al Ministerio órdenes de protección
de la caza, resultando la primera norma
de conservación la Orden Ministerial
de 9 de marzo de 1948; la primera ve-
da de lo que será la futura Reserva.
Después de transcurrir los años y ante
la excelente capacidad bioecológica
para la caza, se crea el 2 de junio de
1966 la Reserva Nacional de Caza de
Saja, que con 180.186 ha es la más ex-
tensa de España.
Está ubicada en la vertiente norte de
la Cordillera Cantábrica, en el cuadran-
te suroccidental de la Comunidad de
Cantabria, y ocupa, desde el límite con
la Comunidad de Asturias y la Provincia
de León en los Picos de Europa, límite
oeste, hasta el río Besaya que atraviesa
de sur a norte la Región cántabra, en el
límite este; y desde la provincia de
Palencia, borde meridional, hasta la
Sierra del Escudo de Cabuérniga, su
borde septentrional.
Los ecosistemas típicos son la me-
dia y alta montaña. En las partes bajas
abundan las praderas de siega, y en los
lugares donde aumenta la pendiente
del terreno dominan los bosques cadu-
cifolios de roble (Quercus robur, Q. py-
renaica
y Q. petraea) y haya (Fagus syl-
vatica
) acompañados de una enorme ri-
queza forestal en la que encontramos
manchas puras y mezcladas con abedu-
les, acebos, tejos, encinas, alcorno-
ques, castaños, nogales, tilos y alisos,
sauces y chopos junto a los cursos flu-
viales. A todos éstos los acompañan
otros arbolillos de menor entidad pero
no por ello menos importantes como
laureles, serbales de cazador, mostajos,
cerezos, maguillos, piruétanos... En es-
te paisaje destacan las productivas ma-
sas de origen artificial de Pino insigne
(Pinus radiata) y, en menor medida, eu-
calipto (Eucalyptus globulus) y pino al-
bar (Pinus sylvestris) que satisfacen la
demanda de madera de nuestra socie-
dad.
En las partes altas dominan las bra-
ñas y pastizales de diente junto a mato-
Joaquín González
La pieza de caza mayor más valorada es el jabalí, que
se encuentra en expansión, lo que se traduce en
importantes daños en praderas y repoblaciones.
Estas cacerías tienen un marcado carácter social,
que atrae a 2.500 cazadores por temporada.
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Especial Cantabria, junio 2001
rrales de argoma (Ulex sp.), escobas
(Genista sp.), piornos (Cytisus sp.) y bre-
zales de Erica vagans, E. ciliaris, E. te-
tralix, Daboecia cantabrica, Calluna
vulgaris...
En las cotas de mayor altitud
y peor calidad de suelo se encuentran
los escasos y ecológicamente preciados
rodales de sabina rastrera (Juniperus sa-
bina
) y enebro enano (Juniperus com-
munis
var. nana).
Dentro del apartado faunístico, ade-
más de las especies cinegéticas que co-
mentaremos más adelante, las joyas
que habitan la Reserva son el oso pardo
(Ursus arctos), el urogallo cantábrico
(Tetrao urogallus cantabricus), la nutria
(Lutra lutra) y el águila real (Aquila
chrysaetos
), bioindicadores de la cali-
dad de los ecosistemas de este espacio.
Saja incluye dentro de sus límites
una treintena de términos municipales
y engloba a 229 núcleos urbanos, en
los que residen 57.053 personas (INE,
1996), lo que se convierte en el condi-
cionante por excelencia de la gestión
de este espacio.
La mayor parte de la superficie de la
reserva se corresponde con monte de
utilidad pública (124.371 ha) cuyos
propietarios son las entidades menores
de los municipios o juntas vecinales. El
resto son fincas en el fondo de valle de-
dicadas a núcleos urbanos y a la activi-
dad agroganadera.
GESTIÓN DE LAS POBLACIONES
CINEGÉTICAS EN LA RESERVA
E
l reparto de la presión venatoria se
hace en función del estado de las
poblaciones en cada uno de los ochen-
ta y un lotes de caza repartidos por cin-
co comarcas cinegéticas.
La caza menor en Cantabria está
reinada por la becada (Scolopax rusti-
cola
) que durante sus movimientos mi-
gratorios hacia el sur alcanza grandes
densidades en los bosques planocadu-
cifolios entre los meses de noviembre y
marzo, aunque se han detectado mon-
tes en los que cría esta especie. La mo-
dalidad de caza es al salto y en mano
con perros especializados en su captu-
ra. Su caza es de las que crea afición
por la dureza del medio en el que se re-
fugia y la necesaria coordinación caza-
dor - perro. Se dan aproximadamente
7.000 cacerías de sorda por temporada.
El otro líder de la menor en la
Reserva es la liebre (Lepus europaeus y
L. castroviejoi) que se encuentran veda-
das desde la temporada 1995-1996.
Pese a no poderse cazar, la modalidad
sería la batida con un máximo de seis
personas y un mínimo de cuatro acom-
pañados por perros de rastro.
Las perdices roja (Alectoris rufa) y
pardilla (Perdix perdix hispaniensis) es-
tán vedadas desde la temporada 1995-
96 debido al regresivo estado de sus po-
blaciones, aunque actualmente mues-
tran indicadores de estabilidad.
La gestión de la caza mayor tiene un
elevado valor, tanto técnico como so-
cial. En los últimos años asistimos a un
incremento de los daños provocados
por la fauna silvestre debido a la buena
salud de sus poblaciones y al el eleva-
do grado de antropización de éste es-
pacio
(Figura 1)
. En un informe de régi-
men interno de la Dirección General de
Montes y Conservación de la
Naturaleza del Gobierno de Cantabria
se considera que el 16% de las repo-
blaciones forestales que se realizan en
esta autonomía al amparo del Decreto
31/96 de ayudas a las inversiones fores-
tales se encuentran dañadas, en mayor
o menor medida, por la fauna silvestre.
La pieza de caza mayor más valora-
da en la Reserva de Saja es el jabalí (Sus
scrofa
) que se encuentra en expansión,
lo que se traduce en importantes daños
en praderas y repoblaciones. Estas ca-
cerías tienen un marcado carácter so-
cial, que atrae a 2.500 cazadores por
temporada. La presión de los cazadores
sobre la gestión de la Reserva llega a ser
tan grande que ha habido una tempora-
da en que se vedó la caza por proble-
mas de entendimiento entre las cuadri-
llas de jabalí en la Comisión Regional
de Caza. La captura de los marranos se
realiza en batida, las cuales muestran la
peculiaridad que los monteros puedan
portar arma de fuego para abatir al ani-
mal (Orden 13 de junio de 1997 por la
que se reglamenta la caza del jabalí en
batidas y la caza menor en la Reserva
Nacional del Saja). Los cupos se esta-
blecen por cuadrillas para cada tempo-
rada, cazándose las últimas 419 y 550
macarenos, y el récord, con 630, alcan-
zado durante la temporada 2000-01.
Llama la atención el bajo rendimiento
de las batidas, ya que esas capturas se
han realizado aproximadamente en
400 batidas.
Evolución del valor de los daños provocados por los hervívoros silvestres en la RNC
de Saja (Cantabria) entre los años 1986-97
La gran diversidad vegetal presente en la Reserva permite una amplia oferta
alimenticia a la fauna silvestre a lo largo de todo el año.
Joaquín González
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La siguiente especie en importancia
es el venado (Cervus elaphus), reintro-
ducido entre los años 1949 y 1954 con
ejemplares procedentes de Quintos de
Mora (Toledo). Actualmente hay una
densidad media de 4 ej./100 ha (CA-
CHO, 1998), aunque su reparto es muy
irregular en función de qué zona se tra-
te, siendo las más propias para el ciervo
los montes de Saja y Besaya, y Liébana
la comarca que menor densidad pre-
senta. Un exceso de estas poblaciones
provoca cuantiosos daños en el arbola-
do y deriva en la degeneración de sus
trofeos debido a la descompensación
entre sexos y a la escasez de alimento.
El objetivo principal de la
Administración es alcanzar una densi-
dad de conservación del ciervo que evi-
te daños en la propiedad privada y me-
jore la calidad de los trofeos. En la últi-
ma década se han dado 475 recechos y
57 batidas (sólo los años 94 y 97), mo-
dalidad que se está implantando actual-
mente.
Otra especie emblema de la
Reserva es el corzo (Capreolus capreo-
lu
s). Este pequeño cérvido forestal se
encuentra en expansión y muestra las
mejores poblaciones en Liébana y en el
límite septentrional de Saja, donde no
sufre la competencia con el venado. Se
dan aproximadamente 40 recechos al
año.
El rebeco (Rupicapra rupicapra par-
va) es la especie que encontramos en
las cimas de las montañas más altas; su
carácter descarado en la roca no lo ha-
ce pasar fácilmente desapercibido.
Actualmente, como con las especies
anteriormente descritas, asistimos a un
aumento de su población desde la dé-
cada de los años 30, en la cual parece
que se extinguieron parcialmente.
Durante el año 2000 se han celebrado
12 cacerías selectivas de rebeco. La
mayor preocupación de la Dirección de
la Reserva es mantener las poblaciones
actuales y evitar el avance de la sarna
desde Picos de Europa, donde aún no
se han encontrado ejemplares cánta-
bros afectados, aunque en las
Comunidades colindantes la sarna con-
tinúa menguando sus poblaciones, lo
que hace temer que tarde o temprano
aparezca en esta autonomía.
Ya para finalizar, si hay una especie
conflictiva en el medio natural español,
ésta es el lobo (Canis lupus signatus).
Este aspecto se acentúa, aún más, en
medios de arraigada economía ganade-
ra, como es el caso de Cantabria, ya
que el lobo provoca cuantiosos daños
lo que levanta la ira social. Estos daños
están motivados por un incremento na-
tural de las poblaciones de Canis lupus
El corzo, abundante en el resto de la región,
es bastante desplazado por el venado
dentro de la Reserva
El venado, en Cantabria sólo se encuentra en la Reserva, donde, por el contrario,
es bastante abundante.
Luis T
osal
Migel Ángel Parás
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Especial Cantabria, junio 2001
inducido por el estado favorable de sus
presas potenciales y una mayor toleran-
cia social debido al paulatino abando-
no del medio rural (BLANCO 1998).
Actualmente, la gestión de esta especie
pasa por un riguroso control cinegético
de su población por parte de los
Agentes del Medio Natural de la
Reserva con la colaboración de los ca-
zadores, fundamentado en las limita-
ciones biológicas de su población y de
la socioeconomía del medio rural.
LA ADMINISTRACIÓN
DE LA RESERVA
E
l motor de la Reserva Nacional del
Saja son los cientos de personas que
han aportado, con su esfuerzo y trabajo,
miles de horas de campo y gabinete pa-
ra que hoy podamos disfrutar de las bo-
yantes poblaciones cinegéticas que sir-
ven de deleite al visitante y al cazador.
Actualmente la Dirección está en-
cabezada por un técnico que la gestio-
na día a día, D. Joaquín Rasines.
Cuando surge la necesidad de satisfacer
el conocimiento en un determinado
campo que afecte a la gestión de Saja
se hace mediante la asistencia técnica
de especialistas en esas materias.
Además, cuenta con guardería es-
pecífica de caza compuesta por una
plantilla de 30 Agentes del Medio
Natural, debidamente equipados, que
realizan ímprobas labores de vigilancia
y gestión.
FUTURO DE LA RESERVA
H
acer un pronóstico sobre el futuro
de un espacio como Saja tiene el
riesgo de que uno se equivoque casi
con toda seguridad, pero es necesario
abordar qué aspectos debieran desarro-
llarse en este espacio los próximos
años.
Con respecto a las poblaciones ci-
negéticas las últimas décadas se ha de-
finido con nitidez el estado de las espe-
cies más importantes de Saja. Durante
los próximos años asistiremos, no sólo a
la continuidad de la toma de datos, si-
no a una aplicación de éstos más eficaz
basada de la experiencia adquirida pa-
ra obtener una articulación de la ges-
tión fundamentada en las comarcas ci-
negéticas. Además, probablemente se
llevarán a cabo programas de fomento
de determinadas especies como las per-
dices y la liebre o incluso el urogallo o
el oso pardo; así como una apuesta por
la calidad de las poblaciones más abun-
dantes y un mayor esfuerzo en la apli-
cación de fórmulas para favorecer la
convivencia entre las especies silvestres
y los habitantes de la Reserva.
En cuanto a la sensibilización de los
cazadores y de la sociedad acerca de la
caza y la investigación en materia cine-
gética son aspectos que están adqui-
riendo una especial relevancia en la
España de las Autonomías y en la
Europa Comunitaria, ya que tienen una
aplicación directa en la gestión, lo que
redundará en una mejor conservación
de las poblaciones de fauna y un repar-
to más equitativo de la presión venato-
ria, es decir, obtendremos una gestión
más eficaz y racional, por lo que es de
prever que también en este aspecto se
lleven a cabo diversas actuaciones.
Ya por último, habrá que tener en
cuenta que probablemente se abordará
al sector cinegético como un eje más
del Desarrollo Rural de Cantabria, por-
que aporta ingresos a zonas de liquidez
limitada y oferta empleo, un producto
de ocio y de calidad a una sociedad
que cada vez los valora más. El desa-
rrollo de la gestión cinegética de la
Reserva Nacional del Saja cumple to-
dos los requerimientos del Reglamento
1257/99 de Desarrollo rural de la U.E.,
por lo que además es una actividad que
se podría fomentar desde la Europa mo-
netaria.
En este tercer nivel más global, pro-
bablemente se hará un esfuerzo en el
fomento de los LIC, ZEPA, Parque
Nacional y Natural y en el desarrollo de
la actividad económica de los ayunta-
mientos afectados, siendo la caza una
de las compatibles. Tan solo esperemos
que dentro de otros 25 años las genera-
ciones venideras puedan disfrutar de
los bosques, los habitantes y los paisa-
jes que nos ofrece esta magnífica
Reserva Nacional de Saja.
Probablemente se abordará al sector cinegético como
un eje más del Desarrollo Rural de Cantabria porque
aporta ingresos a zonas de liquidez limitada, y oferta
empleo, un producto de ocio y de calidad a una
sociedad que cada vez los valora más.
"Juanito", famosa primera pieza cobrada en la temporada del 57,
tras la Declaración de la Reserva.
Foto cedidas por la familia Gutiér
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