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Fuera del ámbito profesional
relacionado con la gestión
forestal, la "ordenación de
montes" es algo escasamente
conocido y con frecuencia
erróneamente interpretado como una
planificación de la explotación
maderera del bosque. Quizá la propia
denominación le dé un sentido ordenancista o regulador
de la evolución natural de los ecosistemas forestales , lo
que enmascara su verdadera finalidad y origina confusión.
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Especial Cantabria, junio 2001
U
n proyecto de ordenación de
un monte o masa forestal su-
pone en realidad un estudio
completo de todos los facto-
res que intervienen en su evolución pa-
ra llegar a establecer criterios que per-
mitan una gestión sostenible de sus re-
cursos con aproximación máxima a la
evolución natural del ecosistema. En el
sentido mas estricto, estaríamos por
tanto imitando o ayudando a un proce-
so natural frecuentemente perturbado
por la actividad humana a través del
pastoreo, incendios, contaminación,
etc. Al hablar de la evolución natural de
un ecosistema nos estamos refiriendo a
ecosistemas o masas forestales escasa-
mente alteradas, como son los bosques
autóctonos y espontáneos. Cuestión
distinta son aquellas otras masas fores-
tales procedentes de repoblación artifi-
cial, generalmente con especies alócto-
nas, y en donde puede ser adecuada la
planificación de su explotación made-
rera. Debieran por tanto denominarse a
este tipo de proyectos, en el caso de
bosques naturales, como proyectos de
tratamiento o gestión sostenible de sus
recursos.
Los primeros pasos en la regulación
de los aprovechamiento de los bosques,
presididos por imperativos de persisten-
cia y mejora de la masa forestal, se die-
ron en la Alemania de la primera mitad
del siglo XIX , como aplicación de la in-
cipiente ciencia forestal o selvicultura,
basada en el estudio del medio y de la
evolución o desarrollo del bosque.
Durante la segunda mitad del siglo las
nuevas técnicas se extendieron por
otros países de Europa Central, y en
España se inician hacia finales del siglo
numerosos trabajos de ordenación de
montes en las principales masas foresta-
les. En Cantabria los primeros proyectos
se llevaron a cabo a principios del siglo
XX en los montes de "Corona" y
"Ucieda", al ser entonces las principa-
les masas de roble común en la Región.
Los proyectos de ordenación, de
tratamiento o de gestión sostenible de
las masas forestales han estado someti-
dos a normativas especificas arbitradas
por la Administración del Estado, si
bien en la actualidad existen nuevas
normativas de algunas Comunidades
Autónomas. No ha sido este el caso de
Cantabria, donde siguen estando en vi-
gor las ultimas instrucciones publicadas
por la Administración Forestal Central,
plasmadas en la Orden de 29 de di-
ciembre de 1970 (Agricultura), por la
que se aprueban las instrucciones gene-
rales para la ordenación de montes ar-
bolados .
En la línea de las observaciones re-
alizadas al principio sobre las denomi-
naciones o terminología utilizada, po-
demos leer en el articulo 1 de la Orden
que la ordenación de montes arbolados
tiene como fin la organización econó-
mica de su producción, atendiendo
siempre las exigencias biológicas y be-
neficios indirectos. Más adelante, sin
embargo, en el articulo 4, se habla del
desarrollo de un plan de organización
en cuanto a su aprovechamiento, res-
tauración, conservación, cultivo y me-
jora, y en el articulo 27, referido a la di-
visión inventarial, se indica que según
la finalidad selvícola y económica po-
drán distinguirse, incluso en el mismo
monte, cuarteles de producción, de
protección y de recreo, con lo que se
contemplan los múltiples recursos de
las masas forestales, así como su ges-
tión sostenible. Tenemos por tanto una
terminología de marcado acento pro-
ductivo y económico, aplicable sola-
mente a determinados montes o cuarte-
les de un mismo monte, pero que se uti-
liza con carácter general, frente a otra
que se refiere claramente a los fines de
protección, conservación y mejora que
deben presidir cualquier proyecto de
ordenación.
Una adecuada revisión de las
Instrucciones para la ordenación de
montes actualmente en vigor, por parte
de la Administración de Cantabria, per-
mitiría corregir algunas de las aparen-
tes contradicciones semánticas que ori-
ginan falsas interpretaciones, y a la vez
adecuar su contenido a las característi-
cas peculiares de las masas forestales
autóctonas de la Región.
Veamos lo ocurrido en Cantabria en
La
ordenación
de
montes
en Cantabria
Los primeros proyectos de ordenación en Cantabria
se orientaron a la creación de fustales regulares,
partiendo de masas que podrían considerarse
irregulares, (...) sin seguir criterios que asegurasen
la pervivencia de la masa forestal..
Antonio Díaz de Paz
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Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
relación con la ordenación de montes.
A partir de los proyectos de "Corona" y
"Ucieda" se realizaron otros similares
en numerosos montes arbolados con las
especies roble (Quercus robur y
Quercus petraea) y haya (Fagus sylvati-
ca
) situados prácticamente todos en las
cuencas altas del Besaya, Saja, Nansa y
Deva, o sea, donde se encuentran las
principales masas forestales de las indi-
cadas especies, siendo 30 los montes
actualmente sometidos a proyectos de
ordenación, representando aproxima-
damente el 40% de la superficie total
arbolada con las mismas especies. La
totalidad de estos montes están inclui-
dos en el Catalogo de Montes de
Utilidad Publica de Cantabria y perte-
necen a entidades locales, ayuntamien-
tos y juntas vecinales
Antes de realizar cualquier análisis
de la actual situación o de la evolución
y el futuro de las masas forestales so-
metidas a proyectos de ordenación, ha-
remos algunas consideraciones de ca-
rácter general sobre los tratamientos
selvícolas y las ordenaciones o gestión
sostenible de las masas arbóreas simila-
res, como pueden ser las de frondosas
autóctonas de la Cordillera Cantabrica
y de Europa Central .
Siguiendo la metodología de los tra-
tados de selvicultura inspirada en los
bosques de la Europa Central, aplicable
a los bosques de frondosas de la
Cornisa Cantábrica por similitud de la
estación, la determinación del trata-
miento en fustal regular o fustal irregu-
lar constituye el punto de partida fun-
damental, considerándose como fustal
regular o forma de masa regular cuando
el vuelo se halle distribuido por edades
en superficies distintas, de forma gra-
dual en toda la extensión de la masa. En
el fustal irregular se registra en cual-
quier punto una mezcla de edades y
grosores, bien pie a pie o, más frecuen-
temente por bosquetes de apariencia
más o menos regular.
Mediante el tratamiento en fustal re-
gular, debe transformarse una parte de
la masa o tramo de actuación, en una
masa renovada, en un periodo determi-
nado de tiempo. Esto habrá de realizar-
se mediante cortas periódicas, que pue-
den ser a hecho o por aclareo sucesivo
uniforme, en las que inicialmente se
realizan cortas preparatorias para favo-
recer la producción de semilla de los
árboles previamente elegidos como ár-
boles padres o portagranos, realizándo-
se a continuación cortas denominadas
diseminatorias para favorecer la disemi-
nación y la regeneración natural, y por
último la cortas finales en las que se ex-
traerían los pies residuales, general-
mente arboles portagranos. La adop-
ción, dentro de este tratamiento, del sis-
tema de ordenación por tramos periódi-
cos, sistema comúnmente utilizado en
Cantabria, supone la actuación durante
un periodo entre 25 y 40 años, según el
turno de corta, en una parte de la masa,
equivalente al resultado de dividir el
turno por el periodo, en cuya superficie
debe conseguirse la total regeneración
y renovación en el periodo indicado. La
ventaja fundamental de este tratamien-
to estriba en la concentración de las ac-
tuaciones, sin alterar el resto de la ma-
sa forestal, donde solamente se realiza-
rían labores de saneamiento y mejora.
En el tratamiento del fustal irregular
las cortas se orientan a la extracción de
los arboles mas gruesos, bien por pies
aislados, bien por grupos, según el tem-
peramento de la especie, eligiendo es-
tos árboles de manera que su desapari-
ción cree las condiciones propicias pa-
ra el nacimiento de las semillas, tal co-
mo se realizan en los fustales regulares
Rodal selecto de haya
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Especial Cantabria, junio 2001
las cortas diseminatorias. Las cortas de
tratamiento del fustal irregular compor-
tan la aplicación simultanea sobre la
misma superficie de todas las operacio-
nes que se realizan seriadas en el tiem-
po y localizadas en el terreno en el fus-
tal regular. Su ejecución exige la utili-
zación simultanea de todos los conoci-
mientos de selvicultura, siendo particu-
larmente delicada. Quizá por ello en la
selvicultura francesa recibe el nombre
de fustal "jardinee" o ajardinado. Es
evidente no obstante que es el trata-
miento mas próximo a lo que sería una
virtual evolución natural del bosque. La
distribución de edades en el fustal irre-
gular debe aproximarse a lo que se de-
nomina distribución normal o "norma",
correspondiendo a una curva hiperbóli-
ca, sirviendo de patrón o referencia la
correspondiente a masas irregulares co-
nocidas, con una estructura que se con-
sidera correcta o normal, siendo esta re-
ferencia la que debe orientar la realiza-
ción de las cortas.
Hechas estas consideraciones gene-
rales, realicemos ahora un análisis de la
situación de los montes ordenados en
Cantabria. En la línea de trabajos simi-
lares realizados en España, Francia y
Alemania, los primeros proyectos de or-
denación en Cantabria se orientaron a
la creación de fustales regulares, par-
tiendo de masas que podrían conside-
rarse irregulares, cuya explotación ha-
bía sido hasta entonces esporádica y
puntual, extrayéndose madera para la
construcción y leñas para consumo de
los pobladores próximos a los montes,
o bien para la construcción naval o car-
boneo para fundiciones, en cualquier
caso sin seguir criterios que asegurasen
la pervivencia de la masa forestal, si
bien se conocen algunos casos aislados
de ordenanzas reguladoras. En realidad
se trataba de proyectos de transforma-
ción, con la creación de una estructura
de edades propia del fustal regular a lo
largo del turno.
La elección en Cantabria del trata-
miento en fustal regular no obedeció
solamente a una tendencia general, ten-
dencia que incluso consideraba al fus-
tal irregular como una situación previa
a transformar, sino que obedecía tam-
bién a otros motivos, entre los cuales
cabe citar los siguientes:
En montes de topografía accidenta-
da, con dificultades para la extracción
de los productos, es importante
evitar
su dispersión, concentrando los apro-
vechamientos en el tramo en regenera-
ción.
Es frecuente la colonización del ro-
bledal por el haya en masas mixtas de
ambas especies, debido a la mayor faci-
lidad de regeneración del haya en ge-
neral, especialmente bajo cubierta. Por
ello, el
tratamiento en fustal irregular
favorecería esta colonización.
La
concentración de las cortas
fa-
cilita la realización de labores de repo-
blación artificial, acotamientos etc., cir-
cunstancia más que probable teniendo
en cuenta las dificultades para la rege-
neración natural.
Los proyectos de ordenación redac-
tados en Cantabria desde aquellos pri-
meros de "Corona" y "Ucieda" hasta
los mas recientes de los robledales de la
cuenca del Besaya se fundaron de for-
ma importante en aquellas tendencias y
motivos. Esto no obstante constituye el
planteamiento teórico de las ordenacio-
nes, o sea, a nivel de proyecto. Pero in-
tentemos ahora analizar lo que real-
mente ha ocurrido en estos montes,
donde de manera general y muy resu-
midamente se puede observar lo si-
guiente:
Las cortas de regeneración se han
realizado sin respetar la graduación
prescrita de cortas progresivas. Los se-
ñalamientos se han realizado en mu-
chos casos eligiendo los pies de mayor
valor comercial, y en otros muchos ca-
sos señalando todos los pies que supe-
rasen un determinado diámetro de for-
ma continua en el terreno hasta cubrir
la posibilidad. En general, estas opera-
ciones de señalamiento para corta han
sido delegadas en personal escasamen-
te cualificado .
Incluso en los casos poco frecuentes
en que se han reservado suficientes ar-
boles padres de buena calidad, la rege-
neración natural se consigue difícilmen-
te, siendo muy escasa en el roble y algo
menos escasa en el haya, influyendo cla-
ramente el pastoreo de animales domés-
ticos y de cérvidos, sobre todo en las zo-
nas de mayor concentración de
la Reserva de Saja, así como la
invasión por tapiz herbáceo y
matorral heliófilo que dificultan
la instalación de los semilleros
en las zonas abiertas por las
cortas. Estas conclusiones se
deducen del estudio realizado
entre los años 92 a 95 en 53
parcelas en las que se habían
realizado cortas de regenera-
ción en los últimos 10 a 25
años, 33 de las cuales se en-
cuentran en montes ordenados.
Cuaquier forestal cualifica-
do que se adentre en un tramo
en regeneración con intención
de realizar un señalamiento,
reservando un numero sufi-
ciente de árboles padres de la
mejor calidad y a la vez seña-
lando para corta un número de
Tramo en regeneración en robledal de Q. robur
Cuaquier forestal que quiera realizar en un tramo en re-
generación un señalamiento, reservando un numero sufi-
ciente de arboles padres y señalando para corta un nu-
mero de arboles con valor comercial, estará probable-
mente condenado al fracaso. Ello es debido a la abun-
dancia de pies malformados o decrépitos, consecuencia
de selecciones negativas realizadas en el pasado.
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Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
árboles con valor comercial sufi-
ciente para efectuar la venta en
pie, estará probablemente con-
denado al fracaso. Ello sería de-
bido a la abundancia de pies
malformados o decrépitos, con-
secuencia de selecciones nega-
tivas realizadas en el pasado.
Otras circunstancias de ca-
rácter administrativo han agra-
vado la precaria situación de los
montes ordenados. Por Decreto
64/1989, de 14 de septiembre,
se suspendieron los aprovecha-
mientos de maderas de roble y
haya en todos los montes de
Cantabria por un periodo de 5
años. Fue ésta una medida desa-
fortunada, pues en lugar de in-
tentar atajar los verdaderos ma-
les, se pretendía hacer frente a
una sobrexplotacion en absolu-
to existente sino inventada y
alentada por los movimientos
conservacionistas del momento.
Lo que podía haber constituido
no obstante una moratoria útil
para reorganizar las estrategias
de actuación en estas masas fo-
restales se tradujo en inactivi-
dad, que persiste varios años después
de finalizada la vigencia del Decreto. El
abandono de robledales y hayedos a la
acción del pastoreo abusivo, los incen-
dios, la contaminación u otros efectos
negativos derivados de la acción huma-
na, sin aplicar medidas protectoras con-
tra estos agentes o sa- near y renovar las
masas forestales propiciando su regene-
ración, puede tener fatales consecuen-
cias en el futuro.
Consecuentemente, para atajar esta
situación de abandono e inactividad en
los montes ordenados es necesario arbi-
trar una serie de medidas, entre las que
debieran encontrarse las siguientes:
Activar las revisiones periódicas
previstas en los proyectos de ordena-
ción.
Actuar en los tramos en regenera-
ción mediante las cortas graduales
prescritas, debiendo realizar los señala-
mientos personal técnico cualificado.
Acotamiento al pastoreo de dichos
tramos
, realizándose a la vez labores
de ayuda a la regeneración natural, co-
mo desbroces, laboreo del sue-
lo, etc. En casos extremos de
fracaso de la regeneración na-
tural, acudir a la repoblación
artificial con planta selecciona-
da procedente del mismo mon-
te o de rodales selectos apro-
piados.
En los casos de abundancia
de pies leñosos o de escaso va-
lor para su venta en pie, debe
realizar la propia Administra-
ción, además del señalamiento,
las
labores de corta y extrac-
ción
, vendiéndose la madera o
leña en parque. Esta es una
cuestión importante para evitar
daños y desviaciones de los
buenos criterios selvícolas, me-
recedora de la adecuada aten-
ción presupuestaria por la
Administración.
Desde un punto de vista ge-
neral, todas las actuaciones fu-
turas en los montes ordenados
deben estar presididas por cri-
terios que contemplen el uso
múltiple de los bosques en
cuanto fuente de recursos y su
importante papel en la protec-
ción de la biodiversidad, en la regula-
ción de los cursos fluviales y del equili-
brio atmosférico, así como en el recreo
o esparcimiento en la naturaleza. Según
se apuntaba anteriormente, es necesa-
rio revisar y actualizar las Instrucciones
para la ordenación de montes, ade-
cuando su contenido a las característi-
cas de los bosques de Cantabria y a las
nuevas demandas de nuestra sociedad,
debiéndose prestar especial atención a
la determinación de las áreas de pro-
tección, de producción y de recreo.
(Arriba) Cortas de regenracion en fustal de haya.
(Abajo) Acotamiento al pastoreo en un tramo en regeneración.