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Valoración integral del
Parque Natural Saja-Besaya
Fº Javier Manrique Martínez. Ingeniero Técnico Forestal.
Director- Conservador del Parque Natural Saja-Besaya.
El Parque Natural Saja-Besaya,
ubicado en la zona
centro-occidental de la
Comunidad Autónoma de Cantabria,
toma su nombre de las dos cuencas
hidrográficas en las que se asienta.
Ocupa una extensión de 24.500 ha
de las cuales 19.900 ha pertenecen
a la cuenca del Saja y 4.600 ha a
la del Besaya, abarcando territorio
de seis municipios: Ruente, Cabuérniga,
Los Tojos, Campoo de Suso, Cieza
y Arenas de Iguña.
Javier Manrique
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FORESTA
127
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
L
a superficie arbolada del Parque es de
11.500 ha, destacando Quercus robur
(5.500 ha) y Fagus sylvatica (3.500 ha);
8.600 ha corresponden a landas atlánti-
cas; 3.500 ha son pastizales de alto rendimien-
to; la zona privada de uso agropecuario abarca
568 ha; completa la superficie del Parque el
conjunto Histórico- Artístico de Bárcena Mayor
y las cinco áreas recreativas.
La especie ictícola más representativa es la
trucha común (Salmo trutta trutta), existiendo
también una importante población del género
"Phoxinus" conocidos en el lugar con el nom-
bre de "piscardos" o "bermejuelas".
Los vertebrados terrestres tienen una amplia
representación en el Parque, siendo el corzo
(Capreolus capreolus) el más representativo.
Esta especie experimentó una fuerte regresión
debido al desplazamiento territorial provocado
por la reintroducción del ciervo (Cervus elap-
hus
) iniciada en la década de los cincuenta;
destacan también el rebeco (Rupicapra rupica-
pra
), el lobo (Canis lupus), el jabalí (Sus scrofa),
y la becada o sorda (Scolopax rusticola), estas
dos últimas especies son de gran importancia
cinegética en Cantabria
La zona sur-occidental del Parque es la que
posee un mayor valor ecológico, ha sido decla-
rada ZEPA (Zona de Especial Protección de
Aves), está incluida en la propuesta de LIC
(Lugares de Interés Comunitario) y en el Plan de
recuperación del oso pardo (Ursus arctos arc-
tos
) en Cantabria, representando al mismo
tiempo el límite oriental de la población de
urogallo (Tetrao urugallus) en la Cordillera
Cantábrica, aunque en los últimos años no se
ha registrado ocupación de cantaderos.
ANTECEDENTES DEL PARQUE NATURAL
L
a mayor parte de la superficie ocupada por
el Parque se asienta sobre terrenos de mon-
tes catalogados de Utilidad Pública desde el úl-
timo tercio del siglo XIX, siendo la primera fi-
gura de protección de la que disfrutaron estos
terrenos. Posteriormente, en el año 1948, se de-
cretó una veda en la caza por un periodo de
tres años en los montes de la divisoria de los rí-
os Saja y Besaya, extendiéndose en los años si-
guientes a los cercanos valles del Nansa y
Liébana, dando lugar en el año 1954 a la
Reserva de Saja y Agregados, que posterior-
mente, en el año 1966, se convertirá por Ley en
la "Reserva Nacional de Caza de Saja".
El Parque fue declarado por Decreto de 2 de
mayo de 1988, redactándose el primer Plan
Rector el 9 de agosto de 1990; y el segundo, ac-
tualmente en vigor, fue publicado el 15 de di-
ciembre de 2000. En su artículo 3º, referente a
las directrices de gestión, dice "Se concederá
prioridad al conocimiento de los recursos, co-
mo instrumento fundamental para su gestión"
,
surgiendo de este criterio la necesidad de dis-
poner de una valoración integral del Parque,
que ayude en la toma de decisiones a los técni-
cos encargados de su gestión.
Luis T
osal
Joaquín González
Joaquín González
La abubilla campea por los abudantes ecotonos prado-bosque que se
encuentran en las costas inferiores del Parque
Arándanos y acebo.
Son especies abundantes en el Parque que resultan de vital importancia
ambiental, no sólo desde el punto de vista de la fauna silvestre,
sino como elementos integrantes de los procesos ecológicos.
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VALORACIÓN DEL
MEDIO NATURAL.
E
xiste cada vez más consenso so-
bre la necesidad de integrar la
economía con la ecología (Sakolin
y Schulkin, 1993). Las filosofías y
las metodologías de ambas cien-
cias son complementarias para ex-
plicar el hecho de que el óptimo
privado puede no coincidir con el
óptimo social (Soren y Novell,
1992), entendiendo como social lo
referente al conjunto de la huma-
nidad presente y futura. En este
contexto, la valoración económica
de los activos naturales aparece
como un nexo de unión de ambas
ciencias.
Una forma de clasificar los bie-
nes es distinguir entre bienes de
uso y bienes de no-uso. Los prime-
ros son aquellos que deben usarse
para obtener la utilidad que produ-
cen. El bienestar que proporciona una puesta de sol no es po-
sible obtenerlo si no se contempla; hay que estar allí. Por el
contrario, existe otro tipo de bienes que producen bienestar
sin que ni siquiera sea necesario utilizarlos; estos son los de
no-uso.
Los componentes del Valor Económico Total (VET) son la
suma de todos los tipos de bienes que producen los ecosiste-
mas y que proporcionan bienestar a las personas, conside-
rando la Naturaleza como un capital. Otra forma de expresar
lo anterior es decir que son la suma de los bienes que pro-
duce el medio ambiente y por los que la humanidad mani-
fiesta una Disposición A Pagar (DAP).
Los resultados de los métodos de valoración económica
de activos naturales son la base para poder aplicar el análisis
coste/beneficio al medio ambiente. Esto es así porque permi-
ten incorporar todos los beneficios y/o pérdidas al proceso de
toma de decisiones de una forma sistemática y no sólo los
bienes que tienen precio de mercado. Y también, porque en
este tipo de análisis subyace la idea de que las preferencias
individuales deben ser tenidas en cuenta.
La aceptación de la valoración económica de los ecosis-
temas no presupone necesariamente que se adopte la maxi-
mización de la utilidad (análisis coste/beneficio en sentido
estricto) como método de toma de decisiones. Al contrario,
se está persuadido de que la principal utilidad de la valora-
ción económica es la de suministrar un índice cuantitativo
para la valoración, estrictamente hablando, de los ecosiste-
mas. Resumiendo, se acepta que la maximización de la utili-
dad pueda ser el método más adecuado en algún tipo de de-
cisiones siempre que incorpore los valores ambientales, y se
acepta también que el resultado de la valoración económica
es útil en otros tipos de metodologías de toma de decisiones,
aunque sólo sea como un elemento más (Lutz y Munasinghe,
1994).
Javier Manrique
Javier Manrique
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FORESTA
129
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
APLICACIÓN AL PARQUE
NATURAL SAJA-BESAYA
L
a Valoración Económica Integral
del Parque Natural Saja-Besaya
se ha realizado, durante los años
1999 y 2000, por la empresa
TRAGSATEC y la Dirección del
Parque, siguiendo la metodología
empleada en el Modelo para la va-
loración económica de los ecosis-
temas forestales de la Comunidad
Autónoma de Madrid, en sus as-
pectos productivo, recreativo y
ecológico, realizada en el año
1995 por Tecnologías y Servicios
Agrarios S.A. y la E.T.S.I. de Montes
de la Universidad Politécnica de
Madrid. No obstante, al ser el al-
cance de la valoración del Parque
Natural Saja-Besaya (P.S.B.) mayor
que el del referido trabajo, se han
desarrollado en su valoración algu-
nas metodologías específicas.
La valoración económica integral del P.S.B. es un paso ha-
cia delante en el desarrollo de la metodología de la valora-
ción, siendo el primer Parque que se ha valorado como tal, ya
que los proyectos anteriores valoraban provincias completas.
El objetivo ha sido poner de manifiesto el valor global del
P.S.B. con independencia de que los bienes que éste produ-
ce, tengan precio de mercado o no. Para ello ha sido nece-
sario utilizar técnicas de valoración ambiental (método del
coste de viaje y valoración contingente) y, en consecuencia,
los resultados obtenidos deben entenderse como un valor so-
cial (el valor que cuantifica las preferencias de la sociedad
cántabra), y no como un valor venal. Los bienes con precio
se han valorado, de forma convencional, a partir de la canti-
dad que se estima que producen, al precio de mercado del
producto en monte.
El objetivo se ha materializado en la valoración de cada
una de las celdas de 100 x 100 metros que pueden definirse
dentro del territorio del P.S.B. El valor de cada uno de los
ecosistemas se ha obtenido por agregación del valor de las
celdas que definen su superficie, de tal forma que sea posi-
ble valorar cualquier otro recinto de extensión significativa,
e.g., un monte, un hábitat, etc.
Se asignó como valor económico total del P.S.B. el valor
actual del flujo de rentas generado por todos los bienes que
producen los ecosistemas. Este planteamiento integra las ren-
tas obtenidas de los bienes privados con las obtenidas de los
públicos, tanto los de uso como los de no-uso. El patrón
aceptado puede resumirse en la expresión:
V. económico total de la superficie forestal =
V. de uso actual + V. de no-uso.
El valor de no-uso agrupa los valores de opción, de do-
nación, de legado y de existencia, que se imputan a los eco-
sistemas del P.S.B. Los elementos que componen el valor de
no-uso no se desglosan, porque no se dispone de un modelo
territorial y/o por especie verosímil, que estime estos valores
separados.
El valor de uso actual se ha separado en 3 aspectos: el
productivo, que agrupa los bienes privados (bienes con pre-
cio de mercado); el recreativo, que se identifica con los bie-
nes públicos asociados al esparcimiento (bienes sin precio
asociados al recreo de las personas); y el ambiental, que re-
coge, además del valor de no-uso, los elementos públicos de
uso no asociados con el recreo; en el caso del
P.S.B., el valor de fijación del CO
2
atmosférico.
También formarían parte del aspecto ambiental los
valores de protección del suelo y de regulación del
caudal de agua, y que no se han determinado en el
P.S.B. porque hasta el momento no existe un mode-
lo que permita cuantificarlos (pérdidas de suelo) o
hay dudas sobre el signo con el que entrarían a for-
mar parte del valor global (podría ser que el valor
económico de la mejora del flujo de agua estuviera
compensado por el consumo que de ella realizan
los seres vivos encargados de la citada regulación
Bateman, 1991).
El ciervo es fácilmente observable
en el Parque durante la berrea,
habiéndose convertido en un
auténtico atractivo turístico en
el cambio estacional verano-otoño
Luis T
osal
TOTAL
VALOR ECONÓMICO TOTAL
Aspectos
Elementos
Productivo
Madera
Pastos
Caza
Recreativo
Paisaje
Áreas
recreativas
Ambiental
Públicos de uso Biodiversidad (1)
Fijación CO
2
Opción
Donación
Legado
Existencia
Cuadro 1.- Elementos y niveles de agregación del modelo
(1) Al contrario que los aspectos productivo y recreativo, que se
calculan por agregación de sus elementos, el valor de biodiversidad se
determina globalmente, y sus elementos no se desglosan.
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FORESTA
130
Especial Cantabria, junio 2001
El valor económico total así definido deja fuera
a algunos bienes de uso por el hecho de que no se
conoce su modelo de producción. Además de los
ya citados con referencia al suelo y al agua, debe
destacarse el valor de las setas, la producción de
semilla selecta y de medicamentos.
Se ha incorporado la persistencia del ecosiste-
ma en el estado actual como premisa, evitando, por
tanto, el principal reparo a la valoración económi-
ca de la Naturaleza, que no es otro que el tantas ve-
ces comentado de la injusticia para con las genera-
ciones futuras.
La cartografía básica del modelo se compone
de 11 coberturas: 3 elementos del aspecto produc-
tivo (madera, pastos y caza), 2 del aspecto recreati-
vo (paisaje y áreas), 2 del aspecto ambiental (fija-
ción de CO
2
, y No-uso), y 4 de agrupación ( los 3
Aspectos y el Valor Económico Total).
Todas las coberturas son del tipo "raster" con
"pixel" de una hectárea y con un RGB (color) que
se corresponde con la renta del "píxel". De esta for-
ma, la renta de un recinto en una de las coberturas
es la suma de los RGB de sus "píxeles".
El modelo se ha implantado sobre una platafor-
ma SIG (Sistema de Información Geográfico) con
topología en tiempo real (Dina Val) que permite el
manejo de todas las coberturas y su relación con
los recintos que se han valorado, tanto si proceden
de una cobertura vectorial, como si se introducen
en la propia plataforma Dina Val.
Cuadro nº 2.- Valoración del P.S.B.
CONCLUSIONES
L
as conclusiones generales que pueden
extraerse del modelo de valoración son
las siguientes:
1.- La más destacable es que el valor
global del P.S.B. se basa fundamental-
mente en los bienes que no tienen
precio.
De los 39.527 millones de pta. del
valor del Parque, 32.343 millones (81,82%)
es el valor que aportan los bienes públicos.
2.- El valor ambiental representa las
preferencias de los cántabros. No es un va-
lor absoluto, y es posible que no-cántabros
tengan DAP positiva por la conservación del
P.S.B..
3.- La DAP individual manifestada por
la conservación de la superficie forestal de
Cantabria es de 8.584 pta
por habitante
mayor de 16 años (ligeramente inferior a la
obtenida en otras Comunidades). Existe una
reticencia a pagar muy marcada en los individuos de mayor edad de
la población, lo cual origina una disminución en la DAP.
4.- Existe una elevada internalización del paisaje. Los individuos
que utilizan el medio natural están dispuestos a pagar más por el
mismo. Esto ha ocurrido en casi todas las valoraciones realizadas
hasta el momento; sin embargo, en Cantabria el fenómeno es muy
acentuado. De las 8.584 pta. de la DAP, 3.323 pta. se internalizan.
5.- Las especiales características de la zona que han motivado la
declaración de Parque Natural pueden comprenderse analizando los
siguientes resultados. Mientras el P.S.B. ocupa únicamente el 4,67%
de la superficie total de Cantabria, representa el 9,37% del valor to-
tal del paisaje, y el 12,88% del valor de No-uso.
6.- A pesar de la importancia de los bienes públicos, los ecosis-
temas del P.S.B. tienen capacidad para generar una renta sostenible
de bienes privados relevante
(18,18% del total), que no debería per-
derse.
7.- Es en los municipios de Hermandad de Campoo de Suso,
Valle de Cabuérniga, Los Tojos y Ruente donde existe una influencia
patente debido a la declaración de Parque
. Se constata en un cam-
bio sectorial, aumento del sector turístico, y una tendencia al incre-
mento de la RBDM (Renta Bruta Disponible por Municipio).
8.- En los municipios de Arenas de Iguña y Cieza, la declaración
del Parque ha sido poco relevante. El sector turístico sigue siendo
prácticamente inexistente, presentando un marcado carácter indus-
trial.
9.- Desde el punto de vista social, el incremento del sector tu-
rístico ha frenado el envejecimiento de la población, aunque inter-
venga de forma decisiva el número de habitantes del municipio.
Indirectamente este es otro de los factores que explica el hecho de
que el aumento del turismo incremente la riqueza municipal y el
bienestar social.
Destacar como conclusión final, derivada del análisis conjunto
de la comarca, que la declaración del P.S.B. ha propiciado, sin nin-
gún tipo de duda, una nueva fuente
de ingresos a través del turismo, ge-
nerando una tendencia creciente de
la RBDM
. El sector turístico parece
más rentable que cualquier otro que
se desarrolle en la zona. Además, por
otro lado, el hecho de diversificar las
fuentes de ingresos favorece a todos
los sectores, pues disminuye la pre-
sión sobre los recursos favoreciendo
el desarrollo de la comarca.
APDO ELEMENTO
RENTAS (pta.)
ASPECTOS
VALORES (pta.)
1.1
Madera
1.2
Pastos
1.3
Caza
2.1
Paisaje
2.2
Áreas
3.1
Carbono
3.2
No-Uso
69.667.180
82.836.599
7.198.155
142.584.082
114.958.000
79.087.218
310.226.425
Productivo (*)
18,18%
Recreativo
32,58%
Ambiental
49,24%
3.483.359.000
4.141.829.950
359.907.750
7.129.204.100
5.747.900.000
3.954.360.900
15.511.321.250
143.694.124
257.542.082
389.313.643
7.184.706.200
12.877.104.100
19.465.682.150
Elementos
Aspectos
Raster-ELE
Raster-ASP
TOTAL: 790.549.849 VET: 39.527.492.450
(*) Existen restricciones por incompatibilidades
Javier Manrique