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o
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trimestre 2004
DE LA NATURALEZA
CONSERVACIÓN
Evaluación de
Impacto Ambiental de
las actividades forestales
La Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) es un conjunto de estudios
y sistemas técnicos mediante los cuales se pueden estimar los efectos
directos e indirectos que determinadas acciones pueden tener sobre
el medio ambiente, analizando los impactos que causan sobre
la población, la fauna, la flora, el suelo, el aire, el agua, los factores
climáticos, el paisaje y los bienes materiales. El concepto de impacto
puede ser asociado, de forma sencilla, a la diferencia entre la evolución
que podría experimentar el medio ambiente sin proyecto y la evolución
prevista con proyecto.
J. Moreno, L. Galán
y J. Grueso.
Dirección General de Medio
Ambiente.
Consejería de Agricultura y
Medio Ambiente.
Castañar Gallego, Hervás (Cáceres)
Monte aprovechado por entresaca.
Este tipo de cortas permite
el desarrollo de un subpiso de flora
nemoral y umbrófila rico en
especies protegidas en Extremadura.
Luis Galán Flores
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ACTIVIDADES FORESTALES SUJETAS
A EVALUACIÓN DE IMPACTO
AMBIENTAL EN EXTREMADURA
La inclusión en el Anexo II del
Decreto 45/91 de diversas actividades
forestales muy frecuentes ha hecho
que el número de actuaciones foresta-
les sometidas a EIA en Extremadura es-
té próximo a las 2.500 por año (media
de los últimos 5 años). De ellas, más
del 50 % se refieren a aprovechamien-
tos de madera, un 15 % a desbroces,
un 10 % a cambios de cultivo y el resto
incluye: repoblaciones, mejoras fores-
tales, vías de saca, cor tafuegos y ca-
minos, no estando sometidas a EIA las
podas y los descorches.
REPOBLACIONES FORESTALES
D
ado que la mayor par te del territo-
rio extremeño no posee unas con-
diciones favorables para la implanta-
ción de especies forestales producto-
ras de madera para transformación, no
existe en la población una cultura voca-
cional enfocada a la producción de ma-
dera. Actualmente, la inmensa mayoría
de las reforestaciones se realizan den-
tro de las ayudas concedidas para la re-
tirada de tierras agrícolas y van enfoca-
das a la creación de masas multifun-
cionales cuyas finalidades son protec-
toras, producción de frutos y corcho,
conser vación, caza, etc., buscando lle-
gar al sistema más representativo de
esta Comunidad, "la dehesa", siendo
las especies más utilizadas en las re-
forestaciones la encina (Quercus ilex
subsp. rotundifolia) y el alcornoque
(Quercus suber).
La mayor par te de los terrenos a re-
forestar son cultivos agrícolas abando-
nados o marginales, pastizales o zonas
de matorral. Teniendo en cuenta que
Extremadura posee impor tantes zonas
(entre ellas algunas ZEPA como los
"Llanos de Cáceres y Sierra de
Fuentes" y "La Serena y Sierra de
Tiros") que constituyen hábitats de es-
pecies esteparias protegidas (avutar-
da, sisón, alcaraván, ganga, or tega y
aguilucho cenizo, especies catalogadas
como "sensibles a la alteración de su
hábitat"), así como hábitats priorita-
rios, según la Directiva de Hábitats, co-
mo formaciones de matorral del tipo de
retamares, tomillares, prados medite-
rráneos de hierbas altas y juncos
(Molinion, Holoschoenion), zonas sub-
esteparias de gramíneas anuales o fru-
ticedas termófilas, y considerando que
las reforestaciones pueden suponer
una alteración de este tipo de hábitat,
se plantea en mucho casos que el man-
tenimiento en estas zonas de los usos
tradicionales de explotación (ganadero
o agrícola extensivo) apor tan más be-
neficio para la conser vación que la
transformación a uso forestal con es-
pecies arbóreas.
Basándose en la normativa existen-
te, cualquier primera repoblación que
entrañe riesgos de graves transforma-
ciones ecológicas negativas debe o
puede someterse al procedimiento de-
tallado de Evaluación de Impacto
Ambiental, siendo competencia de la
Dirección General de Medio Ambiente
la valoración del riesgo y de la conve-
niencia de someter cualquier proyecto
a EIA por el procedimiento establecido
por la normativa estatal. En todo caso,
y conforme al Anexo II del Decreto
45/91, cualquier repoblación forestal
en Extremadura (independientemente
de la super ficie y especies utilizadas)
ha de ser objeto de un estudio abrevia-
do de impacto ambiental. Además, la
Ley 8/1998, de 26 de junio, de con-
ser vación de la naturaleza y de espa-
cios naturales de Extremadura señala
que la introducción y reintroducción de
especies en el medio natural requerirá
autorización administrativa de la
Dirección General de Medio Ambiente.
Buscando disminuir el impacto am-
biental de los proyectos de repoblacio-
nes forestales es conveniente contem-
plar las siguientes medidas:
- Preparación del terreno:
En aque-
llas zonas donde existan especies ve-
getales objeto de conser vación y com-
patibles con la reforestación, en las ac-
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
101
NORMATIVA
L
a EIA es una técnica que se introduce en España a par tir de nuestra entra-
da en la Unión Europea, y como resultado de la transposición de la Directiva
85/337/CEE, con la publicación del RD Legislativo 1302/1986. Actualmente,
en Extremadura la normativa que recoge la Evaluación de Impacto Ambiental es
la siguiente:
a.- Normativa estatal
-
Ley 6/2001, de 8 de mayo, de modificación del RD. Legislativo
1302/1986, de 28 de junio, de evaluación de impacto ambiental.
- RD 1131/88, de 30 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento
para la ejecución del RD Legislativo de Evaluación de Impacto Ambiental.
Además de la citada normativa básica existe legislación sectorial que pue-
de modificar o ampliar algunos aspectos relacionados con la EIA; entre la rela-
cionada con las actividades forestales es conveniente señalar la Ley 4/1989,
de 27 de marzo, de Conser vación de los Espacios Naturales y de la Flora y
Fauna Silvestre.
La normativa estatal establece: las actividades que deben ser sometidas a
Evaluación de Impacto Ambiental en todo caso (recogidas en el Anexo I) y las
que se someterán cuando así lo decida el órgano ambiental en cada caso
(Anexo II), el procedimiento (iniciación y consultas, información pública, decla-
ración de impacto ambiental) y el régimen sancionador.
b.- Normativa de la Comunidad Autónoma de Extremadura.
- Decreto 45/91, de 16 de abril de 1991, sobre medidas de protección de
los ecosistemas.
Este Decreto distingue dos tipos de proyectos, los incluidos en el Anexo I,
que deberán someterse a un estudio detallado de impacto ambiental por el trá-
mite establecido en la normativa estatal, y los incluidos en el Anexo II, que de-
berán someterse a un estudio abreviado que habrá de ser informado por el ór-
gano ambiental con carácter previo a la autorización o aprobación de dicho pro-
yecto por el organismo competente por razón de la materia.
Otra normativa de ámbito autonómico relacionada con las actividades fo-
restales y la evaluación de impacto ambiental es: Ley 8/1990, de 21 de di-
ciembre, de Caza de Extremadura (modificada por la Ley 19/2001, de 14 de di-
ciembre); Ley 8/1998, de 26 de junio, de Conser vación de la Naturaleza y de
Espacios Naturales de Extremadura; y el Decreto 37/2001, de 6 de marzo, por
en el que se regula el Catálogo Regional de Especies amenazadas.
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ciones previas sobre la vegetación y el
suelo no es conveniente el gradeo para
la eliminación total de la cubier ta vege-
tal, siendo más positivo realizar subso-
lados lineales o puntuales. Para respe-
tar los árboles o matorral noble ya exis-
tentes, los aperos no se deben aproxi-
mar a una distancia tal que afecte a su
par te aérea o radical.
- Elección de especies.
En Extrema-
dura, las repoblaciones efectuadas
hasta la fecha han sido mayoritaria-
mente monoespecíficas con especies
del género Quercus (prefiriendo el al-
cornoque a la encina en aquellas esta-
ciones con posibilidad de vegetar las
dos especies), aunque también están
presentes las repoblaciones mixtas
con alcornoque y encina o, las menos,
con una especie de Quercus y una co-
nífera (Pinus pinea) y otras mixtas con
acebuche (Olea europaea var. sylves-
tris). Desde el punto de vista ambien-
tal, es más positivo realizar las refo-
restaciones con una mayor variedad de
especies, incluyendo además especies
arbustivas, siempre y cuando se adap-
ten a la estación.
- Técnica de plantación.
El método
utilizado en las reforestaciones es la
plantación manual de plantas proce-
dentes de vivero. Y, aunque se presen-
ta un problema en las reforestaciones
subvencionadas debido a la cer tifica-
ción de los trabajos, en determinadas
zonas y con determinadas especies de-
berían realizarse siembras con semillas
procedentes de zonas próximas a la su-
per ficie a reforestar. Los protectores
utilizados pueden ocasionar un impor-
tante impacto visual, por lo que debe-
rán ser de colores poco llamativos,
ocre o verde, que no provoquen deste-
llos y con una altura no excesiva (sien-
do suficientes los de 0,60 m).
- Marcos de plantación.
Un aspecto
impor tante desde el punto de vista del
impacto visual en las reforestaciones
es la tendencia que existe a realizarlas
en marcos cuadrados o rectangulares,
y más cuando las densidades en las re-
forestaciones con especies del género
Quercus son relativamente bajas, pro-
vocándose un aspecto poco natural.
Medidas a aplicar en el diseño de la re-
población para disminuir el impacto pai-
sajístico son: la alineación de los árbo-
les en una única dirección, aquella en
la se vaya a laborear y de manera que
desde las zonas más transitada no se
obser ven las alineaciones, o realizar la
reforestación con formas cur vas.
- Obras auxiliares
. En la mayoría de
las reforestaciones existen obras auxi-
liares que pueden tener un impor tante
impacto ambiental; entre ellas están
los cerramientos, la construcción de
charcas y la aper tura de pistas y cor ta-
fuegos. Se deberán diseñar los cerra-
mientos en función de la fauna salvaje
y el ganado presente en la zona, per-
mitiendo el paso de las especies sil-
vestres que no dañen a la repoblación
y evitando sobredimensionarlo innece-
sariamente, actuando de forma similar
para las charcas, pistas y cor tafuegos.
- Mantenimiento
. Las técnicas de
mantenimiento tienen que asegurar el
éxito de la plantación. En general, no
deben usarse productos químicos en
las labores de mantenimiento. Si un
sistema forestal se diferencia, entre
otras cosas, por la diversidad y por sus
múltiples funciones, más fácil será al-
canzar estos objetivos cuando el mane-
jo del medio se acerque en lo posible a
un manejo natural.
DESBROCES
E
l desbroce es una práctica forestal
muy habitual en Extremadura, nece-
saria para alcanzar y mantener los sis-
temas adehesados. Las principales es-
pecies de matorral invasor en
Extremadura son las cistáceas, sobre
todo la jara pringosa (Cistus ladanifer),
adaptada a suelos ácidos y pobres,
que representa una fase de degrada-
ción de alcornocales y encinares. En
estaciones favorables constituyen un
matorral tupido y monoespecífico, sin
presencia de herbáceas, y con un alto
riesgo de incendios por su elevada in-
flamabilidad; además, ejerce una im-
por tante competencia con el arbolado,
reduciendo la producción de fruto y de
corcho en la dehesa. Según la Ley de la
dehesa de Extremadura, el descuaje de
matorral, limpieza y laboreo de la dehe-
sa se considera técnica cultural obliga-
toria. En cualquier caso, es convenien-
te señalar que un manejo adecuado de
la carga ganadera de la dehesa ayuda-
ría a que el matorral no proliferara por
la baja densidad de ganado y que no
existiera sobreexplotación de los recur-
sos por exceso de carga ganadera.
Sin obviar los aspectos positivos de
esta práctica, la realización de esta ac-
tividad puede ocasionar desde el punto
de vista del impacto ambiental los si-
guientes efectos negativos: aumento
de los procesos erosivos en zonas de
elevada pendiente, eliminación del há-
bitat para especies animales y vegeta-
les que necesitan un matorral denso
para cubrir sus ciclos biológicos (como
puede ser el lince ibérico y su principal
presa, el conejo, cér vidos, etc.), mo-
lestias en época de reproducción de
especies silvestres, especialmente gra-
ve en el caso de especies en peligro de
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Villuercas (Badajoz). Reforestación con desbroce total y protectores llamativos.
Se observan los procesos de erosión graves.
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extinción presentes en Extremadura, o
el impedimento del avance de etapas
de desarrollo de la vegetación cuando
no se realizan desbroces selectivos.
En cuanto a la normativa aplicable,
el Anexo II del Decreto 45/91 de la
Junta de Extremadura establece que los
desbroces en super ficies superiores al
8 % tienen que ser objeto de un estudio
abreviado de impacto ambiental.
Además, la Ley 8/1990, de 2 de di-
ciembre, de Caza de Extremadura esta-
blece que queda prohibida toda activi-
dad que implique molestias para las es-
pecies de la fauna silvestre a excepción
de aquellos casos autorizados por la
Dirección General de Medio Ambiente.
Entre las medidas correctoras que
pueden tenerse en cuenta a la hora de
realizar los desbroces se pueden con-
siderar:
- Fecha de realización.
De forma ge-
neral, no se deben hacer desbroces du-
rante la época de reproducción de la
mayor par te de las especies silvestres,
el período primaveral. Para Extrema-
dura, este período suele comprender
desde el 15 de marzo al 15 de junio,
aunque estas fechas pueden variar se-
gún zonas y diferir en el caso de repro-
ducción de algunas especies, como por
ejemplo el buitre negro, cuyo período
de reproducción abarca aproximada-
mente desde el 1 de febrero hasta el
30 de agosto.
- Zonas a desbrozar.
De forma ge-
neral, no se considera aceptable des-
brozar en las vaguadas, zonas pedre-
gosas, laderas de elevada pendiente y
en las proximidades de nidos o madri-
gueras, así como en las márgenes de
los cursos de agua continuos o discon-
tinuos (respetando una franja de 5 me-
tros de ancho como mínimo y toda la
vegetación de ribera). Para zonas con
pendiente superior al 10-12 % se reco-
mienda dejar fajas de matorral siguien-
do las cur vas de nivel sin desbrozar,
así como una pequeña franja alrededor
de los afloramientos rocosos.
Se recomienda dejar rodales de
aproximadamente 20 metros de diáme-
tro de matorral para beneficiar a aque-
llas especies forestales que necesitan
en su hábitat este tipo de cubier ta, así
como a las especies cinegéticas. En zo-
nas potenciales de lince ibérico donde
se pretenda favorecer el hábitat del co-
nejo, conviene realizar desbroces en
mosaicos, en pequeñas super ficies
(siempre inferiores a 3 ha), aisladas y
de contorno irregular, dejando entre las
mismas una franja de matorral sin des-
brozar de al menos 25 m en todas las
direcciones.
Son convenientes desbroces selec-
tivos en zonas con regeneración arbó-
rea y matorral noble abundante.
- Técnicas aplicadas.
Salvo casos
fundamentados, no es conveniente
aplicar la técnica del decapado o labo-
res profundas que afecten al sistema
radical de los árboles o que produzcan
destrucción de la regeneración natural.
Ni aproximarse excesivamente a los ár-
boles con el fin de evitar daños al ar-
bolado por roces.
En dehesas con pendientes suaves,
posteriormente a la realización de un
desbroce es conveniente, al siguiente
año o en ese mismo, proceder a la siem-
bra de una mezcla de gramíneas y legu-
minosas; esta práctica mejora el pasti-
zal, a la vez que impide la colonización
de las cistáceas por un período de tiem-
po más avanzado y aumenta la disponi-
bilidad de alimento para la fauna.
En pendientes superiores al 8-12 %,
si el desbroce conlleva movimiento de
tierras se hará siguiendo las cur vas de
nivel, siendo recomendable el desbroce
con desbrozadora de cadenas o mar ti-
llos acoplada a la toma de fuerza del
tractor o con cualquier otro método ma-
nual o mecánico que no implique movi-
mientos de tierra. En pendientes por
encima del 30 % los desbroces no oca-
sionaran movimientos de tierra.
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
103
Valle del Tiétar. Nido de cigüeña negra
(Ciconia nigra) en pino resinero (Pinus pinaster).
Para evitar molestias y abandono del nido, además
de respetar las fechas de reproducción, se dejarán
sin cortar el árbol del nido y los que se encuentren
próximos a él. No se podrá cortar a hecho.
Talarrubias (Badajoz). Desbroce en mosaico con posterior siembra de leguminosas
y gramíneas en rodales desbrozados.
Julio Grueso López
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Los restos y residuos de los traba-
jos, únicamente cuando supongan ries-
gos para la propagación de incendios,
deberán ser eliminados en la misma
campaña, no dejando combustible en
la época de riesgos de incendios mar-
cada en la orden anual del Plan INFO-
EX. Mantener los restos de vegetación
en el terreno supone aumentar la ma-
teria orgánica en suelo, lo cual enri-
quece la composición de éste.
CORTAFUEGOS Y
PISTAS FORESTALES
L
a construcción de pistas forestales
obedece a la necesidad de crear ví-
as de comunicación dentro de los mon-
tes para la realización de labores selví-
colas, de vigilancia, lucha contra incen-
dios forestales, etc. Estas vías deben
tener unas características acordes con
el tipo de vehículos que deba transitar
por ellas, teniendo además en cuenta
la zonas por las que discurran, limitan-
do sus dimensiones en aquellos luga-
res en los que, por sus valores am-
bientales, puedan producirse impactos
de consideración. Los cor tafuegos se
realizan dentro de los programas de lu-
cha contra incendios forestales.
En cuanto a la normativa aplicable,
el Anexo II del Decreto 45/91 de la
Junta de Extremadura establece que
los cor tafuegos y las pistas forestales
tienen que ser objeto de un estudio
abreviado de impacto ambiental.
Uno de los principales inconvenien-
tes que presenta la construcción de
pistas forestales y cor tafuegos en te-
rrenos con pendiente es el impacto vi-
sual que ocasionan. Al tener que reali-
zar grandes movimientos de tierras, se
produce un gran contraste cromático
entre la tierra removida y la vegetación
adyacente, agravándose esto con la li-
nealidad antes comentada y en el caso
de montes desarbolados o con arbola-
do joven o disperso. En las pistas fo-
restales, al tratarse de vías de comuni-
cación en las que el tránsito de vehícu-
los suele ser escaso, el efecto barrera
y el riesgo de atropello para los anima-
les suele ser reducido.
En cuanto a las molestias a la fau-
na, éstas se producen durante su cons-
trucción y utilización, al transitar por
ellas una vez realizadas. Por ello, los
trazados deben alejarse lo más posible
de colonias o lugares querenciosos pa-
ra la fauna protegida, de lo contrario se
haría necesario limitar el tránsito en las
épocas más sensibles, que en muchos
casos coincidirían con las fechas en las
que el uso de estas vías se hace más
necesario. En muchas ocasiones, la
justificación para la realización de una
pista forestal es el de dar cober tura
contra incendios forestales a una zona
inaccesible con vehículos de extinción.
En estos casos se puede dar la para-
doja de que la propia pista, al facilitar
el acceso a mayor número de perso-
nas, aumente el riesgo de que se origi-
nen incendios no intencionados.
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Sierra de Gata (Cáceres). En zonas donde la orografía lo permita se proyectarán los cortafuegos
de manera que puedan ser utilizados como vías de comunicación por vehículos todoterreno.
Las principales medidas correctoras
que se proponen para este tipo de ac-
tividad son las encaminadas a lograr la integración paisajística de la obra, evi-
tar molestias o daños a especies protegidas, y evitar la aparición de efectos
erosivos indeseables. Entre ellas, tenemos:
- Aplicación de técnicas de estabilización e integración de taludes tales co-
mo hidrosiembras, mantas orgánicas o plantación de especies arbustivas y ar-
bóreas. Estas medidas se aplicaran para aquellos terrenos en los que la esta-
bilidad de los taludes se vea comprometida por la pendiente de éstos o por las
características del suelo.
- En zonas especialmente sensibles, la anchura de las pistas deberá ser la
mínima imprescindible. Para permitir el cruce de dos vehículos se realizaran en-
sanches cada cier ta distancia que serán utilizados como apar taderos.
- Revestimiento con piedra de las obras con el fin de integrarlas en el paisaje.
- Las zonas de préstamo necesarias para la construcción de la pista debe-
rán ceñirse, tanto en ubicación como en volumen de tierra extraída, a lo referi-
do en el proyecto.
- Cuando el trazado deba transcurrir necesariamente cerca de áreas de cría
de aves catalogadas, se deberán respetar los periodos más sensibles de és-
tas. Durante la construcción se limitaran las fechas de realización de los tra-
bajos y, una vez construidas, el tránsito podrá ser restringido a vehículos con-
tra incendios, con el fin de no causar molestias a la fauna amenazada.
- Se respetaran los pies mayores de las especies arbóreas. También se de-
berá tener cuidado de no dañar los pies de matorral noble (madroño, durillo, cor-
nicabra, etc.) próximos al trazado.
- En el caso de cor tafuegos, es interesante la realización de caballones obli-
cuos para evitar la escorrentía en sitios con pendiente y la práctica de bordes
irregulares para disminuir el impacto paisajístico.
- En los tramos en que sea posible, es conveniente hacer coincidir los ca-
minos con cor tafuegos con el fin de disminuir la ocupación de terreno.
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CORTAS
C
omo se ha dicho anteriormente,
gran par te de la super ficie forestal
extremeña se caracteriza por su orien-
tación productiva hacia pastos, bellota,
leña y corcho: dehesas más o menos
abier tas. En estos terrenos, las cor tas
se ciñen a las fitosanitarias (cor ta de
arbolado muer to o decrépito) y de me-
jora (claras, clareos y apostados). Este
tipo de cor tas no suele producir impac-
tos considerables, siempre que se
preste atención a la presencia de es-
pecies catalogadas y se respeten los
periodos de cría de éstas. Para el apos-
tado, cuidado cultural necesario para la
creación y conser vación de dehesas de
especies del género Quercus, hay que
tener en cuenta el tipo de ganado, do-
méstico y cinegético, que existe en el
monte, debiéndose apostar solamente
aquellas matas bien desarrolladas, con
una altura y diámetros suficientes para
evitar que sean dañadas por el ganado,
de al menos dos metros en el caso de
existir vacuno o cér vidos. Cuando se
apostan matas que por su tamaño pue-
da verse comprometida su super viven-
cia, se requiere el uso de jaulas pro-
tectoras, operación innecesaria si se
retrasa el apostado unos años, ya que
la propia planta desarrolla un por te ar-
bustivo y achaparrado con el fin de pro-
teger una o varias guías centrales de la
presión de los herbívoros, sacrificando
las laterales.
En cuanto la super ficie forestal re-
gional dedicada a la producción de ma-
dera, se podría hacer una diferencia-
ción atendiendo a las especies. Por un
lado, nos encontraríamos las masas de
pino resinero (Pinus pinaster), princi-
palmente en la provincia de Cáceres,
sobre todo en el nor te (Sierra de Gata
y Hurdes). Estas masas se encuentran
mayoritariamente en montes públicos y
son gestionados por la Administración
Forestal Autonómica. Por otro lado, los
eucaliptares aparecen repar tidos por
toda la región, en masas más o menos
extensas, ubicadas en faldas de sie-
rras y algunas en terrenos llanos. Estas
repoblaciones fueron realizadas en la
segunda mitad del siglo pasado, me-
diante consorcios con los par ticulares,
utilizando principalmente Eucalyptus
camaldulensis; actualmente, estas
plantaciones están siendo eliminadas,
rescindiéndose los consorcios y siendo
sustituidas, en los mejores casos, por
repoblaciones de Quercus o pinos. Por
último, se pueden comentar las pobla-
ciones de castaños del nor te y este de
Cáceres y algunas choperas localiza-
das en terrenos de vega.
En cuanto a la normativa aplicable,
el Anexo II del Decreto 45/91 de la
Junta de Extremadura establece que
las cor tas de arbolado tienen que ser
objeto de un estudio abreviado de im-
pacto ambiental, independientemente
de la super ficie y del número de árbo-
les.
Las cor tas a hecho de especies fo-
restales tienen una serie de efectos ne-
gativos, entre los que podemos desta-
car: el impacto visual y paisajístico, que
se ve agravado en el caso de parcelas
geométricas y situadas en faldas de
sierra, la destrucción de hábitats de es-
pecies nemorales y umbrófilas, muchas
de ellas protegidas en la región
(Cephalantera rubra, Aristitolochia palli-
da subsp. castellana, Neottia nidus-
avis, etc.), la destrucción de hábitats
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
105
Puerto de Miravete. La eliminación de los eucaliptares supone un fuerte impacto visual,
sin olvidar la aparición de procesos erosivos importantes.
Sierra de San Pedro. La presencia de arbolado autóctono bajo los árboles a cortar
precisará un apeo dirigido para evitar daños
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de fauna, el aumento del peligro de
aparición de procesos erosivos, espe-
cialmente en terrenos con pendiente, y
la pérdida de nutrientes del suelo en
cultivos intensivos en turnos cor tos.
El caso par ticular de la cor ta a he-
cho de eucaliptos presenta unas par ti-
cularidades concretas, porque se pro-
duce un fuer te impacto al quedar el
suelo sin apenas cober tura vegetal o,
en el mejor de los casos, con la pro-
tección del matorral que existiera de-
bajo del dosel arbóreo. Este hecho se
ve agravado en la mayoría de ocasio-
nes por dos acciones posteriores a la
cor ta, ligadas a que en muchas ocasio-
nes se asocia a un cambio de cultivo
posterior: el destoconado de las cepas
y la eliminación de las terrazas. En es-
tos casos se realiza una labor bastante
agresiva, con una remoción del terreno
considerable que requiere usar maqui-
naria pesada, que causa graves impac-
tos negativos tanto sobre el suelo, el
agua y el paisaje como sobre el rege-
nerado de especies arbóreas autócto-
nas o flora catalogada, dado que este
tipo de labores difícilmente pueden re-
alizarse de forma selectiva. Del mismo
modo, la presencia de fauna amenaza-
da supondría una limitación para la re-
alización de este tipo de trabajos.
Para el resto de cor tas de regene-
ración cabe mencionar que el grado de
impacto sobre el medio dependería de
la intensidad de la cor ta. En caso de
que la cor ta sea moderada, la principal
limitación para la realización de este ti-
po de labores es la presencia en la zo-
na de cor ta de nidificaciones de aves
catalogadas. La existencia de flora pro-
tegida no supone una limitación, pero
sí requiere cier tas consideraciones a la
hora de apear y sacar los árboles.
La cor ta de árboles que crecen en
los linderos de las parcelas agrícolas
buscando aumentar la super ficie de
cultivo y disminuir la competencia que
estos árboles ocasionan a las plantas
cultivadas ocasiona un impacto am-
biental negativo al suponer la pérdida
de los beneficios que apor tan, al cons-
tituir refugios y lugares de origen para
la flora y fauna silvestre, suavizar y re-
gular el clima de las parcelas próximas
protegiendo del viento y de la insola-
ción y manteniendo la humedad y tener
un alto valor paisajístico y cultural.
Entre las medidas correctoras que
pueden contemplarse para la cor ta de
arbolado se pueden incluir:
- Los trabajos deberán ser realiza-
dos por personal cualificado, de forma
que se realice un apeo dirigido con el
fin de no dañar los pies de especies au-
tóctonas que no sean objeto del apro-
vechamiento
- En el caso de existir nidificaciones
de especies catalogadas se deberá de-
limitar dos zonas: una donde no se tra-
bajará en la época de cría y otra donde
se respetarán los árboles donde se en-
cuentren los nidos y aquellos necesa-
rios para no provocar el abandono de
éstos en los años sucesivos.
- El destoconado deberá realizarse
de manera que los movimientos de tie-
rra sean los mínimos posibles.
- No se destoconará en zonas de
fuer te pendiente ni en las proximida-
des de cursos de agua. Se aplicará, in-
mediatamente después de la cor ta, un
herbicida o selvicida, aplicado con bro-
cha, extremando las precauciones para
que el producto no afecte a la vegeta-
ción adyacente ni pueda llegar a los
cursos de agua.
- En el caso de existir terrazas, és-
tas deberán ser respetadas, dado que
su eliminación requiere un movimiento
de tierra excesivo que desaconseja su
eliminación.
- Se deberá tener cuidado de no da-
ñar los pies de especies arbóreas y los
de matorral mas evolucionado de la se-
rie vegetal.
- En las zonas donde la pendiente
supere el 8 % no podrán efectuarse cor-
tas a hecho, debiendo efectuar la cor ta
por entresaca. Del mismo modo se ac-
tuará en los rodales donde existan es-
pecies de flora nemoral o umbrófila ca-
talogadas.
- La cor ta se realizará de forma que
los bordes de la parcela talada sean
irregulares.
106
n.
o
27, 3
er
trimestre 2004
Valle de Matamoros (Badajoz). La realización de un destoconado mecanizado suprimiría el matorral
y el regenerado de especies autóctonas que vegeta bajo él.
Luis Galán Flores
Sierra de Gata. En zonas desarboladas se incrementa considerablemente el impacto visual de las pistas.