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trimestre 2004
FAUNA
FLORA Y
José Gabriel
González Vázquez.
Ingeniero Técnico Forestal.
Centro de Formación Agraria.
Consejería de Agricultura
y Medio Ambiente.
El lince ibérico
en Extremadura
Desde mediados del siglo pasado, cuando el lince ibérico (Lynx pardi-
nus
) ocupaba la mayor parte de la Península Ibérica (Brehrn, 1880;
Graells, 1897), el área de distribución de la especie ha sufrido una pro-
gresiva reducción. En los últimos veinte años distintos autores (Garzón,
1978; Delibes, 1979; Palma, 1980; Rodríguez y Delibes, 1990) han estu-
diado la distribución del lince en la Península, estimando más o menos
groseramente el tamaño de sus poblaciones. Todos estos trabajos alertan
sobre la continua rarificación de la especie y coinciden al señalar los
motivos de ésta. A la luz de estos trabajos, Blanco y González (1992)
consideran al lince ibérico como uno de los carnívoros más amenazados
de España, catalogándolo en peligro e extinción.
El lince ibérico es una de las especies más amenazadas del mundo.
Mallinson (1978) lo considera el carnívoro más amenazado de Europa, y
está considerado como de "máxima prioridad conservacionista" por la
UICN, donde es considerado el felino en mayor riesgo de extinción del
mundo (Nowell y Jackson, 1996).
Ejemplar en Doñana
L
a especie se encuentra incluida
en el Apéndice 1 de CITES, y es-
tá totalmente protegida por las
legislaciones española y por tu-
guesa, así como las de las Comunida-
des Autónomas donde existe. Está,
además, reconocido como de interés
prioritario por la Directiva de Hábitats y
por otros tratados internacionales.
El lince ibérico está catalogado co-
mo especie "En Peligro de Extinción"
en el Real Decreto 439/90, que regula
el Catalogo Nacional de Especies
Amenazadas y desarrolla la Ley de
Conser vación 4/89. De acuerdo con
estas normas de rango nacional, el lin-
ce está totalmente protegido -no puede
se objeto de caza o de comercio- y de-
be ser objeto de Planes de
Recuperación que han ser aprobados
legalmente por la Comunidades
Autónomas. En Extremadura está a
punto de aprobarse el Plan de
Recuperación para la especie.
Esta especie ostenta también la
máxima categoría de conser vación en
la Directiva de Hábitats, aprobada por
la UE en 1992. El lince está en el
Anexo II como especie prioritaria y tam-
bién en el Anexo IV. Esto implica que la
especie está estrictamente protegida
(Anexo IV) y que su hábitat debe ser
también protegido con carácter priorita-
rio, integrándose en la Red Natura
2000. Como contrapar tida, los planes
de conser vación que afectan a la espe-
cie o su hábitat pueden beneficiarse de
la financiación de los fondos LIFE. El
Estado español consiguió un proyecto
financiado con dichos fondos que estu-
vo en vigor desde noviembre de 1994
hasta diciembre de 1997. La Directiva
de Hábitats fue traspuesta a la legisla-
ción española por el RD 1997/1995.
Por supuesto, este criterio se ha tenido
en cuenta para la ubicación de los
Lugares de Interés Comunitario (LIC) en
Extremadura.
BIOLOGÍA Y ECOLOGÍA
DE LA ESPECIE
E
l lince Ibérico presenta el aspecto
típico de los miembros del genero
Lynx: cabeza relativamente pequeña,
extremidades largas, cola cor ta, cara
cor ta con barbas y orejas triangulares
rematadas con pinceles negros. Los
pies son anchos y los dedos ocultan
uñas retráctiles. El color predominante
del pelaje es leonado, moteado con
manchas oscuras de tamaño y forma
variables. Los machos adultos pesan
entre 11 y 15 kg, y las hembras, entre
8 y 10 kg (Beltrán y Delibes, 1993). A
pesar de ser descrito como especie ya
en el siglo XIX (Temminck, 1824), ha
existido una larga polémica al conside-
rarse como subespecie del lince euro-
peo Lynx lynx (Ellerman y Morrison-
Scott, 1951). Sin embargo, durante la
segunda mitad del siglo XX se han acu-
mulado evidencias taxonómicas que
apoyan claramente que el lince ibérico
y el lince eurasiático son especies dife-
rentes (Honacki et al.
1982).
Recientemente se ha alcanzado el con-
senso sobre la situación taxonómica
del lince ibérico como una especie in-
dependiente.
Necesidades de hábitat
El lince ibérico es una especie muy
exigente con la calidad del hábitat, muy
sensible a las molestias humanas y
muy especializada en su dieta, siendo
su presa básica el conejo (Delibes,
1979 y 1980; Kur ten, 1968; Palma,
1980). Así, tanto la presencia como la
abundancia de linces estaría determi-
nada, por un lado, por la disponibilidad
de alimento a lo largo del año y, por
otro lado, por la existencia de grandes
áreas difícilmente accesibles para el
hombre, en las que se alternen zonas
con elevada cober tura vegetal, idóneas
para el encame y la reproducción, con
otras zonas más abier tas que faciliten
la caza (Rodríguez y Delibes, 1990).
Evolución de la especie
Rodríguez y Delibes (1992) distin-
guen tres etapas históricas en el pro-
ceso de rarificación de la especie: la
primera tiene lugar hasta la década de
1950, siendo la caza intensiva la cau-
sa de la desaparición de la especie de
grandes zonas de hábitat favorable.
Estas zonas quedaron aisladas de
otras donde existen poblaciones esta-
bles, por lo que no pueden ser natural-
mente recolonizadas.
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
67
Piel incautada en Santa Cruz del Paniagua. Cáceres 1997
Trofeo guardado en una colección particular
en Plasencia. Cáceres 1997
68
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Durante los años 60 y 70 las po-
blaciones de lince continuaron frag-
mentándose y disminuyendo de tama-
ño, debido principalmente a la drástica
disminución del número de conejos
tras la aparición de la mixomatosis y a
la destrucción del hábitat, tanto por la
construcción de infraestructuras como
por las políticas forestal y agrícola.
Durante los años 70 el lince aún
campeaba por gran par te del territorio
extremeño, siendo una especie muy co-
nocida en Sierra de Gata o Monfragüe.
En las décadas de los 80 y 90, du-
rante las cuales la persecución huma-
na y la destrucción del hábitat se ha
frenado de manera considerable, la es-
casez de conejos, agudizada en mu-
chos casos por la aparición de la neu-
monía hemorrágica vírica, los efectos
de la humanización del medio y, posi-
blemente, del aislamiento de sus po-
blaciones son las principales amena-
zas a las que se enfrenta la especie.
Rodríguez y Delibes (1990-1992)
distinguen en la península 9 poblacio-
nes con 48 núcleos o áreas de presen-
cia estable (zonas donde se reproduce
la especie). Tres de estás poblaciones,
que en realidad se compor tan como
metapoblaciones, se encontraba total
o parcialmente dentro de Extremadura.
Así, la población de Sierra de Gata in-
cluía los núcleos de Cilleros, Gata,
Santa Cruz y Granadilla, muy conectada
con el núcleo de la Reser va de la
Malcata (Por tugal); la de Sierra de San
Pedro a Cedillo y San Pedro y la pobla-
ción Central contaría dentro de
Extremadura con tres subpoblaciones:
Monfragüe, Las Villuercas, y, parcial-
mente, Los Montes de Toledo, con los
núcleos de Cíjara, Herrera del Duque,
Puer to Lápice-Estena, Guadiana y
Valdehornos (aunque tan sólo una pe-
queña super ficie de estos tres últimos
núcleos se encuentra dentro de
Extremadura). Estos diez núcleos su-
maban a finales de los años ochenta
una super ficie aproximada de 1.820
km
2
, en la que habitarían, según
Rodríguez y Delibes, 167 linces.
Estos mismos autores consideran
que, al igual que sucede con otras po-
blaciones de lince del resto de España,
las poblaciones extremeñas estaban
sufriendo fenómenos de fragmentación
y aislamiento, encontrándose muchas
de ellas en situación precaria. Esta si-
tuación los llevaba a firmar que si no se
tomaban medidas concretas de conser-
vación las poblaciones pequeñas y ais-
ladas desaparecerán en pocas déca-
das, mientras que las poblaciones
grandes continuarán fragmentándose y
disminuyendo de tamaño.
EL LINCE Y EL MEDIO EXTREMEÑO
Todas las poblaciones de lince den-
tro de Extremadura se encuentran, al
menos en gran par te, en áreas de mon-
taña, concretamente en el Sistema
Central, Montes de Toledo y Sierra
Morena.
Estos tres sistema montañosos
compar ten una serie de características
(Terán y Solé, 1978):
-orientación dominante E-O
-isoaltitud y disminución de la alti-
tud hacia el O
-fuer tes pendientes
-profundo encajamiento de la red
fluvial
-los tres sistemas están limitados
por el sur por depresiones forma-
das por materiales silíceos precám-
bricos y paleozoicos junto a mate-
riales terciarios
-compor tamiento disarmónico de la
erosión entre materiales duros y
blandos
-grandes estructuras anticlinales y
sinclinales
-intensa fracturación
Sistema Central
Gurría Gascón (1985) distingue va-
rios bloques o sectores en el Sistema
Central, siendo los dos más occidenta-
les (Las Hurdes y Sierra de Gata) sobre
los que se asienta la población de lin-
ces del nor te de Extremadura.
El sector de Las Hurdes está for-
mado por un pequeño macizo que pre-
senta todas las características comu-
nes del Sistema Central: isoaltitud, do-
minio de la tectónica de fractura de ori-
gen herciano-alpino, bloques en grade-
ría, fuer tes pendientes y red fluvial muy
encajada y con forma de bayoneta. Sin
embargo, en contra de la orientación
general, el sector hurdano presenta un
basculamiento hacia el SE. Además, la
sierra empieza a perder altitud con res-
Hábitat favorable para el lince. Sierra de Gata
pecto a los sectores más orientales,
aunque algunas de sus cumbres toda-
vía rebasan los 1.600 m.
El sector de la Sierra de Gata pre-
senta todas las características comu-
nes al Sistema Central, pero en general
se obser va una disminución de la alti-
tud (isoaltitud de 1.000-1.200 m, con
pocas cumbres que rebasen los 1.400
m). Además, se obser va una disminu-
ción de las pendientes en las laderas,
y los valles fluviales son algo más an-
chos que los del resto de los sectores.
En resumen, la Sierra pierde consisten-
cia tanto en altitud como en amplitud.
Montes de Toledo
Los Montes de Toledo se continúan
en Extremadura con una serie de ali-
neaciones orográficas que separan las
provincias de Cáceres y Badajoz, las
Sierras Centrales Extremeñas. En esta
zona domina la tectónica de plega-
miento herciana. Todos los relieves
montañosos de Montes de Toledo (has-
ta alcanzar Sierra Morena) se organi-
zan en una serie de estructuras anticli-
nales y sinclinales, paralelas y alter-
nas, con dirección NO-SE, perpendicu-
lares a la línea dominante del Sistema
Central (NE-SO). Estas estructuras son
las siguientes:
-anticlinal de Valdelacasa
-sinclinal de Guadarranque-Gualija
-anticlinal de Ibor
-sinclinal del río Viejas
-anticlinal Navazuelas-Robledollano
-sinclinal Santa Lucía-La Canaleja,
que se proyecta por Miravete,
Serradilla y Cañaveral hasta la Sierra
de la Garrapata, cerca de Por tugal
-anticlinario de Cáceres (sinclinal
Cáceres ciudad)
-sinclinario de Sierra de San Pedro
-anticlinario Guareña-Higuera de
Llerena -sinclinario de Oliva de Mérida.
Las Villuercas (donde, geológica-
mente hablando, estaría incluido
Monfragüe) consta de una serie de lí-
neas de cumbre entre los 1.200 m y
los 1.400 m, con fuer tes pendientes.
La Siberia extremeña, que se puede
considerar una proyección de las
Villuercas, presenta altitudes más mo-
deradas (entre 700 y 800 m). En am-
bas se obser van pendientes uniformes
entre el 50 y el 30 %. Mientras que en
el Sistema Central las pendientes de-
notan saltos de falla, aquí denotan frac-
turas hercianas. Se obser van impor-
tantes rupturas de pendientes en las
zonas de contacto con el piedemonte.
Existen dos niveles de erosión marca-
dos por la isoaltitud de las cumbres y la
isoaltitud del piedemonte (200-400 m).
Estas sierras presentan cumbres de
cuarcitas y fondos de valles de pizarra.
La erosión diferencial sobre estos ma-
teriales hace que las cuarcitas desta-
quen como altas paredes en las cum-
bres. Los piedemontes están labrados
en pizarras precámbricas, que son visi-
bles en los flancos nor te de estas ali-
neaciones, mientras que en el flanco
sur suelen estar cubier tos por los de-
pósitos sedimentarios de las rañas.
Predomina la red fluvial en forma de ba-
yoneta, debida al apalachismo desarro-
llado.
La Sierra de San Pedro se localiza
sobre un pequeño sinclinal de orienta-
ción NO-SE, es relativamente estrecha
y presenta una altitud reducida (isoalti-
tud de 600-650 m), donde no se reba-
san los 700 m. Par te de la población
de la Sierra de San Pedro se localiza
también en el tramo final del Tajo antes
de adentrarse en Por tugal. Discurre
aquí el río muy encajonado, con profun-
dos barrancos que caen hacia el mis-
mo con pendientes muy pronunciadas.
LOS MÉTODOS
PARA CENSAR LINCES
A
l igual que ha ocurrido con otras es-
pecies de carnívoros, el lince ha
empezado a ser estudiado en España
hace relativamente pocos años. Ya he-
mos visto que desde la década de los
setenta son varios los estudios que se
han realizado para conocer la distribu-
ción de los linces dentro de la
Península Ibérica. También a mediados
de los setenta comienzan en la
Estación Biológica de Doñana, con los
trabajos de Delibes, los estudios pura-
mente científicos acerca de la biología
y la ecología de la especie. Para ello,
se vienen utilizando desde 1991 el
método del radio-rastreo (radiotrac-
king), que permite conocer de manera
precisa el compor tamiento social, el
uso del espacio, la actividad diaria, etc.
de los linces, aspectos todos ellos ca-
si imposibles de estudiar en una espe-
cie tan esquiva y poco abundante con
los métodos tradicionales. Sin embar-
go, es un método caro que requiere
una infraestructura considerable para
ser llevado a cabo con éxito. Trabajos
de este tipo se han realizado con linces
dentro del Parque Nacional de Doñana
y en el Parque Natural de la Sierra de
Andujar (Jaén).
Palomares et al. (1991) estimaron
la abundancia de linces en una exten-
sión de 522 km
2
en el Parque Nacional
de Doñana y sus alrededores.
Comparando dichos datos, se extrapo-
ló el número de linces en todo el
Parque Nacional. La utilización de este
método sólo es posible en áreas simi-
lares a otras donde se conoce las den-
sidades reales, lo cual sólo se puede
conseguir con estudios de radio-ras-
treo. Tal circunstancia sólo se produce
en Doñana, donde las características fí-
sicas del terreno -sustrato arenoso, óp-
timo para la detección y reconocimien-
to de huellas- son muy diferentes a las
del resto del área de distribución del
lince. Este método constituye una téc-
nica de muestreo estratificado (Tellería,
1986, Pág. 48) muy útil para prospec-
tar grandes áreas -en su caso, toda
España- y para especies con distinta
densidad en diferentes zonas. Sin em-
bargo, puede resultar impreciso cuan-
do los animales se encuentran en áre-
as muy pequeñas y en mínimas densi-
dades. En todos los métodos de censo
existe un factor de imprecisión denomi-
nado variabilidad estocástica (White et
al., 1982), que aumenta en el caso de
especies escasamente detectables, co-
mo es el lince ibérico.
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
69
Estudios de lince con radiorastreo en
la Reserva Natural de Malcata, Portugal 1991.
En el caso concreto de los linces en
Extremadura, los núcleos que quedan
de las antiguas poblaciones estables
son a veces tan pequeños que proba-
blemente sólo pueden albergar un re-
ducidísimo número de linces (quizá me-
nos de 10 ejemplares, a veces, menos
de 5).
Se tiene la profunda sospecha de
que los núcleos dados podrían encon-
trarse en densidades menores a las
que Rodríguez y Delibes consideran
densidad mínima para áreas de distri-
bución estable (densidad C, es decir,
0,048 linces/km
2
).
Por ello, cualquier número que se
dé en torno a al población de linces ex-
tremeños es orientativa, y debemos
considerar que es más impor tante
comprender el diagnóstico de conser-
vación de la población que atender só-
lo a unos números que necesariamen-
te resultan demasiado imprecisos.
Si además las sospechas de que el
lince en Extremadura tendría un com-
por tamiento nómada, los datos de es-
timas poblacionales no ser virían, ya
que los datos barajados por Rodríguez
y Delibes serían sólo para territorios
donde los linces fueran territoriales, lo
que hace aún más difícil la evaluación
del tamaño de la población extremeña.
Otro método, utilizado en la
Estación Biológica de Doñana en distin-
tos trabajos, son las estaciones de
olor. Este método, además de requerir
un esfuerzo considerable en vehículos
y personal, se ha mostrado poco eficaz
con lo linces. Aún así, este método ha
sido probado en el territorio extremeño
sin conseguir hasta la fecha buenos re-
sultados.
El trabajo de Rodríguez y Delibes
(1990) es el más completo y actual de
los que tratan la distribución y abun-
dancia de los linces en España. En su
estudio, a través de información obte-
nida por encuestas realizadas por co-
rreo mediante la confirmación directa
de esta información por medio de en-
trevistas personales, delimitan la distri-
bución y estiman la abundancia de las
distintas poblaciones de linces. Hasta
la fecha, es la única referencia fiable
existente de datos sobre la distribución
y abundancia de la especie. Otro pro-
blema añadido a la lista de las dificul-
tades en la conser vación de la especie
es el desconocimiento que se tiene del
lince fuera del entorno de Doñana.
Durante 1996-1997 se visitaron de
manera intensiva los núcleos (áreas de
presencia estable) de cada una de las
poblaciones de lince que en
Extremadura definían Rodríguez y
Delibes (1990 y 1992), y aquellas
otras zonas donde informaciones fia-
bles o rumores sin confirmar indicaban
la posibilidad de la presencia de la es-
pecie. En la actualidad no se ha dejado
de realizar estas visitas, pero también
hay que apuntar que cuando se habla
de posibles fondos que llegan para el
lince, aumentan de forma sospechosa
el número de citas que, en la mayoría
de los casos, no se pueden confirmar.
En todas estas zonas se recopiló infor-
mación sobre cuatro variables que, a
grandes rasgos, son las siguientes:
a) Presencia actual y pasada de lin-
ces
b) Situación del hábitat, poniendo
especial interés en la caracteriza-
ción del paisaje
c) Situación de las poblaciones de
conejos
d) Problemática del lince
Se realizaron visitas a cotos de ca-
za, entrevistado a todas las personas
que pudieran facilitar información valio-
sa: propietarios, encargados o guardas
de cada coto, ganaderos (principalmen-
te cabreros), arrendatarios de la caza y
cazadores (intentando siempre hablar
con los presidentes de las sociedades
locales de caza), alimañeros (la mayo-
ría, ya jubilados) y, en general, con toda
aquella persona que de una u otra ma-
nera pudiera tener un contacto más o
menos directo con el lince. Este méto-
do ya ha sido utilizado con éxito en
otros trabajos sobre distribución de car-
nívoros (Blanco et al., 1990; Rodríguez
70
n.
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27, 3
er
trimestre 2004
Paso de lince
y Delibes, 1990). Durante la recopila-
ción de citas se fue muy cuidadoso con
su selección, llegándose a desechar nu-
merosas citas de las cuales se tenían
dudas razonables sobre la veracidad de
la información.
Hay que tener en cuenta que, al
igual que sucede en otras zonas estu-
diadas, el ya comentado abandono del
campo hace que cada vez sea menor la
posibilidad de avistamientos de lince,
dado que hay grandes zonas que ape-
nas son visitadas una vez al año, y no
todos los años. Paralelamente, la dis-
minución en el uso de trampas, debido
a la dedicación de miles de hectáreas
a la caza mayor, y el hecho de que la
guardería realice su trabajo cada vez
con más frecuencia en vehículos moto-
rizados, dedicados fundamentalmente
al cuidado de las especies cinegéticas
y a la vigilancia de los fur tivos, acce-
diendo a pie cada vez más raramente a
las zonas más favorables para el lince,
dificulta aún más que estos avista-
mientos puedan producirse. Este factor
puede hacer que en la actualidad la es-
pecie pase más desapercibida que ha-
ce unos años, circunstancia que hay
que tener en cuenta a la hora de definir
su territorio.
Búsqueda de indicios
Siempre que ha sido posible se han
buscado sobre el terreno indicios de la
presencia de linces, principalmente
huellas y excrementos. Sin embargo,
dada la enorme extensión de la zona a
muestrear y a lo poco eficaz que resul-
ta este método cuando la densidad de
linces es baja (Rodríguez y Delibes,
1988; Alomares et al., 1991), la bús-
queda de estos indicios tan sólo se ha
realizado en zonas donde el sustrato
era favorable, donde la densidad de co-
nejos era relativamente alta o en áreas
donde se concentraban un elevado nú-
mero de citas de lince. Gracias a fon-
dos LIFE se han podido liberar recursos
humanos para realizar este trabajo.
Situación del hábitat
El hábitat ideal del lince se sitúa en
el monte y matorral mediterráneo, en
amplias áreas naturales donde se in-
tercalan densas marañas con cober tu-
ra superior al 60 % con otras zonas
más abier tas, ideales para los conejos.
Además, los linces parecen necesitar
tranquilidad y lugares poco frecuenta-
dos por el hombre. Todas estas carac-
terísticas se evalúan directamente (ver
cuadro).
Estructura de la vegetación
Distintos factores han motivado la
alteración del paisaje vegetal en algu-
nas zonas linceras y su modificación
hacia las formas actuales.
En primer lugar, la creación de gran-
des super ficies de monocultivos fores-
tales de pinos y eucaliptos que, en al-
gunos casos, tras su turno de cor ta,
han dado paso a la aparición de sus
etapas de degradación, grandes masas
de matorrales, muchas veces impene-
trables.
Por otro lado, al igual que ha ocurri-
do en otras zonas de Extremadura, se
ha producido en las dos últimas déca-
das un progresivo abandono del cam-
po, provocando la extinción generaliza-
da de las formas tradicionales de los
usos del suelo y de la gestión del ga-
nado, lo que también ha favorecido el
desarrollo del matorral.
Así, el paisaje dominante en la ac-
tualidad es el monte y matorral (tanto
atlántico como mediterráneo), que esta-
ría presente en un 40 % de la super ficie
de los núcleos. Las dehesas y los bos-
ques de frondosas (principalmente de
rebollos, pero también algunos castaña-
res) supondrían el 45 % de los núcleos,
y los pinares de repoblación, el 15 %.
Cobertura
En los núcleos existen grandes zo-
nas con una cober tura vegetal alta o
muy alta, que se ha visto favorecida por
la extensión del matorral por el aban-
dono del campo.
De forma estimada podemos decir
que en un 35 % de las zonas del terri-
torio lincero la cober tura es muy alta,
sobre todo en zonas de sierra, alta en
el 18 % del territorio, un 22 % para me-
dia, y baja en un 25%.
Relieve
En las sierras es donde únicamente
encontramos zonas con un relieve muy
marcado, el 38 % del territorio, siendo
el núcleo de Sierra de Gata el de mayor
relieve; en otro tanto de la super ficie
lincera predomina el relieve de grado
medio, mientras que un 25 % son zo-
nas casi llanas, dehesas y fondos de
valles.
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
71
Huella de lince. Sierra de Gata 1991.
Muy abundante: hay muchísimos conejos en todas partes. Es un caso notable.
Abundante: al menos en el 50% del coto se observan numerosos conejos
al amanecer y el atardecer. Hay muchas escarbaduras, cagarruteros y madrigueras.
Común: Se observan bastantes conejos, pero en una parte pequeña del coto,
o bien hay una presencia moderada en gran parte del coto.
Escaso: hay una densidad baja en gran parte del coto o
se observan muchos conejos en zonas muy localizadas.
Muy escaso o ausente: apenas hay conejos.
1
2
3
4
5
Categorías
Descripción
Categorías establecidas para la estimación de la variable conejo en el habitat del lince:
Accesibilidad
Aunque las zonas son muy grandes
y, por lo general, tranquilas, son atra-
vesadas por carreteras y, además,
cuentan con una buena red de pistas
forestales y caminos que permiten el
acceso de vehículos de motor. Sin em-
bargo, la existencia de grandes man-
chas de alta cober tura en lo escarpado
de algunas sierras dificulta la accesibi-
lidad fuera de la red de pistas y cami-
nos. La accesibilidad es alta en un 40
% del territorio, en otro 40% sería baja,
y el resto, de accesibilidad media.
LA ESCASEZ DE CONEJOS
COMO FACTOR LIMITANTE
E
l conejo es un animal común dentro
del territorio extremeño, pero en
una situación de descenso preocupan-
te. Aún así, muchos montes guardan
grandes esperanzas de poder recuperar
la especie.
Blanco (1997), al prospectar zonas
linceras en Extremadura apunta que los
núcleos de Sierra de Gata y Granadilla
son zonas más abundantes en conejo
que el resto.
Es difícil dar una situación genérica
para el conejo en todo el territorio ex-
tremeño, pero de una forma subjetiva
se realizó una percepción de la situa-
ción del conejo en las zonas impor tan-
tes para el lince.
La escasez de conejos, por sí sola,
puede explicar per fectamente la reduc-
ción de linces en Extremadura y en el
resto de España, y puede también ex-
plicar las diferencias entre la situación
de la población de la Sierra de Gata -
aparentemente estable- y las otras dos
poblaciones extremeñas, en franco de-
clive.
Se puede apreciar que los conejos
son más abundantes en la población
de la Sierra de Gata que en las otras
áreas linceras, lo que podría ayudar a
explicar la situación actual de los nú-
cleos. Es un hecho que durante los tra-
bajos de campo que se efectuaron pa-
ra la elaboración del Plan de
Recuperación del lince en Extremadura
ninguno de los 96 cotos visitados en la
Sierra de San Pedro o de los 40 estu-
diados en Monfragüe tenían conejos
suficientes para merecer la categoría 3
(común), caracterizada porque "se ob-
ser van bastantes conejos, pero en una
pequeña par te del coto; o bien hay una
presencia moderada en gran par te del
coto".
En esta situación de escasez de co-
nejos, la super vivencia de los linces a
largo plazo podría peligrar, más si apli-
camos los criterios de forma de vida
estudiada en Doñana, pero quizás fue-
ra de estas zonas el lince mantenga un
compor tamiento distinto. De esta for-
ma, cier tos autores han incluido en la
dieta del felino otros recursos (Garzón,
1979), y en Andújar ha sido visto co-
miendo varias veces en carroña, en la
Sierra de San Pedro alguien dio una ci-
ta de un lince cazando ranas en una
charca.
Además, la percepción que los téc-
nicos podemos hacer sobre la abun-
dancia de conejos no tiene por qué
coincidir con la de un lince, pues pue-
den darse pequeñas manchas desaper-
cibidas para los naturalistas, pero no
para los linces. En Doñana se ha de-
mostrado la relación de la abundancia
de conejos con los dominios territoria-
les de los linces.
En el caso de Extremadura cabe
pensar que, en un medio más bajo de
conejos que en el de Doñana, la bús-
queda del recurso debe de obligar a
constantes desplazamiento de búsque-
da de zonas de conejos, nunca grandes
zonas productoras del recurso.
Además, el grado de accesibilidad para
el hombre en el territorio extremeño es
mucho más alto que en Doñana; estos
dos hechos, sumados a un repar to de
citas constantemente irregular en el
tiempo y espacio, estarán obligando a
los linces extremeños a un compor ta-
miento menos territorial y más nóma-
da.
De ser cier ta esta hipótesis, el pa-
norama no sería muy esperanzador, ya
que para el caso del bobcat (Lynx ru-
fas), en circunstancias de gran escasez
de alimento, la estructura territorial y
social se desintegra (Rolley, 1985).
Para otros carnívoros siempre es un
fracaso intentar sostener como zonas
de dominio vital grandes territorios con
islas improductivas.
Además, un lince nómada se en-
frenta a más peligros, pues se ve obli-
gado a atravesar zonas más humaniza-
das, carreteras, etc., lo que lo hace
más vulnerable.
ZONIFICACIÓN DEL
LINCE EN EXTREMADURA
L
os linces se distribuyen en
Extremadura y la mayor par te de su
área de repar tición ibérica en poblacio-
nes fragmentadas, divididas en varios
núcleos aparentemente interconecta-
dos. Técnicamente, estas redes de nú-
cleos poblacionales conectados se de-
nominan metapoblaciones, cuyo rasgo
definitorio es la heterogeneidad, y cuya
dinámica se está estudiando en la ac-
tualidad en Doñana. El esquema típico
de las metapoblaciones consta de áre-
as fuente o generadoras (source areas,
de acuerdo con la denominación espe-
cializada) y áreas sumidero (sink are-
as). Las primeras tienen un balance po-
blacional positivo (nacen más indivi-
duos de los que mueren) y, por tanto,
"expor tan" ejemplares. En las segun-
das, la mor talidad es mayor que la na-
talidad, y el balance poblacional es ne-
gativo. En las metapoblaciones, el in-
tercambio de individuos entre unas y
otras áreas se efectúa a través de los
llamados corredores, un término del
que se ha abusado hasta la saciedad
en los últimos años.
En las poblaciones estables existe
un equilibrio dinámico entre las áreas
fuente y los sumideros, de forma que la
metapoblación ni aumenta ni disminu-
ye. Se pueden consultar revisiones bi-
72
n.
o
27, 3
er
trimestre 2004
1
5
4
1
3
1
11980-89
1990-95
Período
A tiros
Cepos
Atropellados
Indeterminado
Causas de la muerte de 15 individuos recogidos por González Oreja y González Vázquez (1996)
en la zona de Sierra de Gata-Hurdes
50%
50%
0%
100%
0%
100%
7%
93%
7%
93%
Abundantes (1,2,3)
Escasos (4,5)
Período
Gata
San Pedro
Monfragüe
Villuercas
Montes de Toledo
Situación del conejo en la áreas linceras (Blanco 1997)
bliográficas sobre estos temas teóricos
en Wilcowe et al. (1986), Saunders
(1991) y Dias (1996).
Considerando estos conceptos, y
adaptándolos a la realidad del lince en
Extremadura, se definen tres tipos de
áreas. Estas áreas no son necesaria-
mente excluyentes y su carácter se
puede rever tir al cambiar la situación.
Áreas de presencia estable
Son áreas donde hay linces habi-
tualmente. Se supone que la especie
cría de forma regular, aunque no se ha-
yan encontrado recientemente datos de
ello. En las áreas de presencia estable
hay que trabajar activamente para evi-
tar el uso de métodos no selectivos de
control de carnívoros (sobre todo, los
lazos) y otras posibles causas de mor-
talidad no natural.
Desde el punto de vista de la con-
ser vación, dentro de las áreas de pre-
sencia se distinguen dos zonas de má-
xima prioridad:
1.Áreas de alta calidad. Allí donde
el balance poblacional sea positivo. Su
impor tancia para la conser vación es
obvia: constituyen la única esperanza
de recuperación de la especie. En es-
tas zonas hay que mantener las condi-
ciones que permiten al lince prosperar,
y resulta fundamental evitar a toda cos-
ta los factores de riesgo de mor talidad
no natural.
2. Sumideros. Áreas con alta mor-
tandad de origen humano. En teoría, un
sumidero debe tener buenas condicio-
nes de hábitat para atraer a los linces
de los alrededores hacia él.
Desde el punto de vista de la con-
ser vación, es fundamental acabar con
las circunstancias que convier ten a
una zona en sumidero. En poblaciones
pequeñas y con insuficiente alimento
(que reduce la natalidad y dificulta la re-
cuperación), un sumidero puede "dre-
nar" totalmente la población y llevarla a
la extinción en un plazo muy breve de
tiempo. Los sumideros son zonas de
máxima prioridad de actuación.
Áreas de intercambio
Son las zonas matriz donde no hay
linces de forma habitual, pero que se
encuentran entre diferentes núcleos de
presencia habitual, lo que las convier te
en impor tantes zonas de paso regular
o esporádico. Estas áreas suelen ser
heterogéneas, con hábitat mediocre en
algunas zonas y bueno en otras. Las zo-
nas de intercambio se podrían denomi-
nar corredores (en el sentido amplio
del término, véase Hobbs, 1992), de
no ser porque este término a veces se
restringe a áreas de forma lineal, y las
zonas de intercambio no tienen por qué
serlo.
Desde un punto de vista de la con-
ser vación, las áreas de intercambio de-
ben considerarse como "áreas de reco-
lonización potencial", pero su degrada-
ción podría impedir de forma definitiva
la comunicación de los linces entre los
distintos núcleos de la misma pobla-
ción.
Áreas de recolonización potencial
Zonas donde existen las máximas
probabilidades de ser recolonizadas
por el lince o donde su presencia espo-
rádica sería más frecuente. Realmente,
podríamos incluir en esta categoría
cualquier área relativamente cercana a
las de presencia estable con buenas
condiciones de hábitat y poblaciones
relativamente densas de conejo. El pri-
mer requisito es fácil de conseguir, pe-
ro el segundo es mucho más difícil.
Para priorizar, hemos considerado que
las zonas con mayores probabilidades
de conver tirse en áreas de recoloniza-
ción potencial serían las siguientes:
1.- Zonas de extinción reciente.
Por ejemplo, en Monfragüe y las
Villluercas no se han encontrado citas
en grande porciones denominadas co-
mo áreas de presencia estable por
Rodríguez y Delibes (1990). Dada la ab-
soluta escasez de conejos, es muy pro-
bable que los linces se hayan extingui-
do, pero estas áreas probablemente
serían las primeras en recolonizarse si
las condiciones mejoraran. Por este
motivo deben tratarse, desde el punto
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
73
Lince mutilado en Doñana
de vista de la conser vación, como si
hubiera linces en ellas.
2. Áreas de intercambio. Las áreas
de intercambio, definidas en el apar ta-
do anterior, en muchas par tes son áre-
as donde antes había y ahora no hay
linces. Las áreas de intercambio podrí-
an también denominarse como de "ex-
tinción menos reciente", y sólo se dife-
renciarían de las anteriores en el perio-
do transcurrido desde la desaparición
del lince.
3- Áreas aledañas. Las zonas conti-
guas a las de presencia estable pue-
den albergar linces en cualquier mo-
mento. Si tienen buenas característi-
cas de hábitat y abundantes conejos,
podrían mantener poblaciones esta-
bles; si son mediocres, pueden mante-
ner dispersantes durante cier tas épo-
cas. En cualquier caso, deben estar li-
bres de muchos impactos, y siendo de
escasa calidad, pueden actuar como
sumidero y absorber par te de la pro-
ducción de un área estable. Es difícil
decidir con qué extensión hay que con-
siderarlas, pero teniendo en cuenta
que los jóvenes se dispersan hasta 30
km, podemos admitir esta cifra para
formar una orla alrededor de las áreas
estables.
DISTRIBUCIÓN ACTUAL
DEL LINCE EN EXTREMADURA
El lince ocupa de manera estable
un área de unos 1.560 km
2
, distribui-
dos en tres poblaciones con ocho nú-
cleos. Estas tres poblaciones son las
siguientes:
- Sierra de Gata, en el nor te de la
Comunidad Autónoma, lindando con la
provincia de Salamanca
- Sierra de San Pedro, al suroeste
de Cáceres
- Población Central, que incluye par-
te de Monfragüe, las Villuercas y otros
núcleos situado en los Montes de
Toledo, entre las provincias de
Cáceres, Badajoz y Ciudad Real.
Además, existen citas de linces locali-
zadas relativamente alejadas de estas
poblaciones, que consideramos muy
probable que se trate de jóvenes en
dispersión. Las citas el sur de la pro-
vincia de Badajoz podrían corresponder
a individuos en dispersión provenientes
de otros núcleos.
Las tres poblaciones de lince de
Extremadura se encuentran seriamente
fragmentadas, con núcleos de presen-
cia estable de muy pequeña extensión,
cada uno de los cuales alberga sólo un
puñado de ejemplares que viven en ba-
ja densidad y en franca regresión. En
los últimos 10 años, los problemas que
han llevado al lince a esta situación no
han dejado de agravarse, por lo que ca-
be esperar que cuando se publique es-
te ar tículo el programa de recuperación
ya haya sido aprobado por la
Comunidad Autónoma y se ponga freno
a la situación.
Estos resultados dejan poco lugar
para el optimismo. Es muy probable
que estemos asistiendo a una de las
últimas fases del proceso de extinción
del lince en Extremadura. Este proceso,
a juzgar por los datos de otras
Comunidades Autónomas, podría ser
similar al que sufren las poblaciones
de otras zonas de España que aún con-
ser van linces.
En Por tugal, el lince ha desapareci-
do de la Reser va de la Malcata
(Sarmento, 1997), que era el espacio
más interesante en el país vecino, en
estrecha relación con el núcleo de
Sierra de Gata (ver gráfico). En la pro-
vincia de Salamanca, en las Batuecas
ya hace varios años que no saben nada
del felino.
PROBLEMÁTICA DEL LINCE
Al enfrentarnos al reto de conser var
al lince en Extremadura debemos tener
presente que nos encontramos con una
situación crítica, con tres poblaciones
que se encuentran en una de las últi-
mas fases de un proceso de extinción
que comenzó hace varias décadas, y
que desde finales de los 80 se agravó
de forma muy aguda con la aparición
de la EHV del conejo. De hecho, la fal-
ta de conejos constituye en la actuali-
dad el principal problema del lince, pe-
ro desde luego no es el único.
La mor tandad causada por el hom-
bre, la destrucción del hábitat y la con-
siguiente fragmentación, y la escasez
de conejos han sido hasta la actualidad
las mayores amenazas para el lince en
España (Rodríguez y Delibes, 1990,
1992).
Los posibles factores que pueden
estar actuando como amenazas o im-
pactos sobre los linces se pueden dife-
renciar en tres grandes bloques:
74
n.
o
27, 3
er
trimestre 2004
Localización geográfica del área de estudio y distribución del lince ibérico en Sierra de Gata, para los períodos 1949-50... 1985 (a) y 1986... 1995 (b).
Se presentan todos los datos positivos considerados en este artículo, localizados sobre un mapa de coordenadas UTM y cuadrícula de 1x1 km.
Los datos negativos sólo se muestran en áreas donde no existen datos positivos.
Muestreo de campo: G datos positivos; H datos negativos. Entrevistas: I datos positivos (incluye # : reproducción segura); K datos negativos.
- Problemas derivados de la caza:
principalmente fur tivismo, control legal
e ilegal de depredadores, vallas cine-
géticas y explotación comercial de co-
nejos (descastes con cepos o lazos),
actividades todas ellas que pueden pro-
vocar la muer te directa de linces. El
control ilegal de predadores mediante
lazos, cepos o veneno es uno de los
peligros más impor tantes para el lince,
pero también es uno de los más difíci-
les de detectar. Blanco y Villafuer te
(1993) apuntan que el control ilegal de
predadores se suele realizar más en
cotos donde la caza de la perdiz es im-
por tante y cotos intensivos y privados
con vallas para impedir el paso.
En la tabla adjunta se muestra las
causas de la muer te de 14 individuos
recogidos por González Oreja y
González Vázquez (1996) en la zona de
Sierra de Gata-Hurdes. Como puede
verse, la mayor mor talidad no natural
de linces que se ha detectado ha sido
causada por la caza ilegal. Esto por lo
que respecta a información confirma-
da, pero creemos que, dada la reticen-
cia existente a divulgar este tipo de da-
tos, es prácticamente segura la muer te
de más individuos. La caza ilegal y el
control ilegal de depredadores supone
una amenaza muy impor tante para los
linces.
La muer te de linces en las carrete-
ras es un problema impor tante, que re-
sulta además creciente, lo que lo con-
vier te en un hecho doblemente preocu-
pante. Los linces atropellados son rela-
tivamente más fáciles de detectar que
los muer tos en trampas o en manos de
cazadores fur tivos, por lo que es posi-
ble que, cuantitativamente, el impacto
causado por las carreteras sea propor-
cionalmente menor que los derivados
de las actividades cinegéticas ilegales.
- Gestión forestal y usos agropecua-
rios: desbroce de matorral, incluso en
reforestaciones con especies autócto-
nas, actuaciones que, en principio, es-
tán encaminadas a la mejora del me-
dio, repoblaciones forestales, incen-
dios, abandono de cultivos, excesiva
presión de la ganadería, etc., que pue-
den suponer una pérdida de hábitat
tanto para los linces como para los co-
nejos. El caso de los incendios es pre-
ocupante, ya que los mismos son una
fórmula de chantaje habitual en el mun-
do rural para alcanzar los más variados
fines, siendo a veces muy destructivos
para el medio y las especies que lo ha-
bitan.
- Infraestructuras: la construcción
de pistas, carreteras, autovías, embal-
ses y otras infraestructuras tiene un
efecto negativo no sólo por la destruc-
ción directa del hábitat, sino por la per-
dida de tranquilidad y la fragmentación
de poblaciones que provocan.
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
75
Area de distribución de linces en la Reserva
Natural de Malcata dada por Castro (1992)
Area de distribución de linces en la Reserva
Natural de Malcata dada por Sarmento (1995)
Area de distribución de linces en la Reserva
Natural de Malcata dada por Palma (1977)
PRIORIDADES DE CONSERVACIÓN
Para frenar las causas de mor talidad, se deben refor-
zar las siguientes medidas:
- Cooperación de los sectores cinegéticos
- Aumento de la vigilancia, incrementando la guardería
- Sensibilización y educación de los cazadores
Hay que subrayar la necesidad de que tales campañas
sean diseñadas y realizadas por profesionales. Hasta aho-
ra, los programas de "sensibilización" se han ejecutado por
naturalistas o biólogos, que a veces son grandes exper tos
en la especie que se pretende conser var, pero que desco-
nocen todo sobre las técnicas para detectar problemas y
manejar las actitudes de los sectores sociales. Cuando las
campañas están dirigidas a colegiales o a otros sectores fa-
vorables a la naturaleza, este hecho no suele tener mayor
impor tancia. Pero cuando se dirigen a cazadores a otros
sectores con intereses opuestos a los de la conser vación,
una campaña no diseñada por profesionales podría produ-
cir los efectos contrarios a los buscados, incrementando
más los temores y generando un efecto más negativo aún
sobre la especie en cuestión (Blanco, 1997). Estos proble-
mas son bien conocidos en otros países, donde tales cam-
pañas son diseñadas por especialistas. El tema del lince
sería una buena opor tunidad para introducir en España las
técnicas científicas de sensibilización a sectores sociales
no favorables a la conser vación.
Como se ha dicho, la falta de conejos es el verdadero
problema del lince. Mediante varias acciones de gestión
adecuadamente desarrolladas es posible incrementar el nú-
mero de conejos:
- Incremento del alimento disponible
- Incremento de los puntos de agua
- Potenciación de los refugios
- Disminuir las pérdidas
En el momento en el que nos encontramos, conviene
avanzar en la experimentación de la cría en cautividad y la
reintroducción. Al punto al que ha llegado la población de
lince en España no cabe un Programa de Recuperación si
no se aborda esta área. En el centro de Recuperación de
Fauna Salvaje Los Hornos se está trabajando en ello.