80
n.
o
35 Especial La Rioja
INTRODUCCIÓN
L
a distribución geográfica de los anfi-
bios en la Comunidad Autónoma de
La Rioja en forma de atlas ha sido abor-
dada con anterioridad en pocas ocasio-
nes y de manera parcial (Zaldívar et al.,
1988; Zaldívar et al., 1989, Zaldívar,
2004(1)). No obstante, pueden encon-
trarse referencias sobre la corología
general de este grupo de vertebrados
en algunas obras divulgativas sobre la
fauna de La Rioja (Escala y Zaldívar,
1983; Bergerandi, 1996; Zaldívar,
1997 y Zaldívar, 2004(2)) y en otros
trabajos recientes que abarcan toda la
geografía española (Pleguezuelos (ed.),
1997; Barbadillo et al., 1999; Salvador
y García-Paris, 2001; Pleguezuelos et
al., 2002; García-Paris et al., 2004).
Así mismo son interesantes para co-
nocer la distribución de los anfibios
presentes en La Rioja los atlas de
distribución de las regiones y provin-
cias limítrofes como Navarra (Gosá y
Bergerandi, 1994), País Vasco (Bea,
1985), Soria (Meijide et al., 1994),
Burgos (Barbadillo, 1983) y Aragón
(Falcón y Clavel, 1987).
Atlas de distribución de
los anfibios de La Rioja
Carlos Zaldívar Ezquerro, Biólogo
Mapas: Verónica Martínez y Ruiz de Gopegui
Fotografías: José Luis Gómez de Francisco
El Atlas de distribución de los anfibios de La Rioja se ha elaborado en
cuadrículas U.T.M. de 10 x 10 km a partir de 755 citas obtenidas del
trabajo de campo (91 %) y de la bibliografía de las regiones limítrofes.
En la actualidad se constata la presencia de 2 especies de Urodelos y 8 de
Anuros. Como puntos singulares de la herpetofauna anfibia de La Rioja
se destaca la concurrencia de una mayoría de especies de distribución
europea occidental amplia (Hyla arborea, Bufo bufo y Bufo calamita)
o más reducida (Triturus marmoratus, Lissotriton helveticus,
Alytes obstetricans, Pelodytes punctatus), con otras de
carácter mediterráneo-occidentales como Pelobates
cultripes, Rana perezi y también Discoglossus
jeanneae (endemismo del este
peninsular). Discoglossus jeanneae
es el anfibio más escaso de la región,
seguido por Pelobates cultripes. El Urodelo
Salamandra salamandra se considera
extinguido en época reciente.
DE LA NATURALEZA
CONSERVACIÓN
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
81
ÁREA DE ESTUDIO
L
a Comunidad Autónoma de La Rioja
tiene una extensión de 5.034 kiló-
metros cuadrados. Las características
geológicas y el relieve dividen a la re-
gión en dos grandes unidades: la mon-
taña de la mitad meridional (sierras
del Sistema Ibérico) y la llanura de la
mitad septentrional (valle o depresión
del Ebro), festoneada al noroeste por
las rocas calcáreas de la sierra de
Cantabria (montes Obarenes y sierra
de Toloño).
El macizo Ibérico riojano se com-
pone de estrechos valles con laderas
de pendientes acusadas y líneas
de cumbres redondeadas. En su
mitad oeste predominan las alti-
tudes que rondan o superan los
2.000 metros (sierras de la
Demanda, Urbión, Cebollera,
Moncalvillo y los Cameros),
mientras que en la mitad
este la altitud media dis-
minuye y no llega a los
1.500 m (sierras del
Hayedo de Santiago,
Peña Isasa, la Hez,
Yerga y Alcarama).
Salvo la sie-
rra de la
Demanda (compuesta por pizarras y
cuarcitas), el resto de las sierras están
formadas por cuarzarenitas, calizas,
areniscas y arcillas.
En el valle del Ebro, el relieve y la
composición geológica son más unifor-
mes. Se trata de una sucesión de se-
millanuras dominadas por serrezuelas
y cerros testigo situadas entre los 262
y 800 m de altitud. En su composición
predominan arcillas, areniscas, mar-
gas, yesos y conglomerados.
La mayor pluviosidad (hasta 1.200
litros/año) y la mayor altura permiten
que la vegetación de la montaña rioja-
na en su mitad oeste esté dominada
por bosques de haya (Fagus sylvatica),
robles (Quercus pyrenaica y Quercus
faginea), pino silvestre (Pinus sylves-
tris) y algunos reductos de bosques
mixtos de frondosas. En las zonas
más secas y bajas aparece la encina
(Quercus ilex subsp. ballota). El resto
del territorio forestal está ocupado
principalmente por extensos matorrales
de escobas (Genista florida, Cytisus
scoparius, etc.) y brezos (Erica spp.,
Calluna vulgaris, etc.), así como por
pastizales de montaña. Los bujedos
(Buxus sempervirens) y aulagares son
más escasos.
En las sierras orientales, más de-
forestadas y de menor pluviometría,
los hayedos se rarifican, los roble-
dales también, aunque menos, y la
mayor parte de las superficies fores-
tales son encinares y matorrales de
estepa (Cistus laurifolius), aulagares
de Genista scorpius y otros matorrales
mediterráneos de montaña compues-
tos por romero (Rosmarinus officina-
lis), espliego (Lavanda angustifolia)
y tomillos (Thymus spp.) entre otras
especies. Las formaciones herbáceas
de estas sierras están formadas por
pastizales que se agostan en verano.
La depresión del Ebro es la zona de
mayor sequía estival de La Rioja. Su
pluviosidad oscila entre los 550 litros/
año en la Rioja Alta y los 350 litros/año
de la Rioja Baja. Aquí la vegetación ori-
ginaria (encinares principalmente) está
sustituida en las zonas no cultivadas
ni urbanizadas por sus etapas seria-
les de degradación a base de coscoja
(Quercus coccifera), matorral mediterrá-
neo y lastón (Brachypodium spp.) Los
cultivos de secano predominantes son
la vid, el cereal y el olivo. A orillas del
Ebro y los tramos bajos de sus afluen-
tes riojanos se desarrollan amplias
huertas acompañadas de extensas
choperas y pequeñas zonas con vege-
tación de ribera bien conservada con
chopos (Populus spp.), sauces (Salix
spp.), fresnos (Fraxinus angustifolia),
etc. Diseminadas por el valle apare-
cen algunas zonas pseudoesteparias,
a veces con afloramientos yesosos, y
también en ocasiones otras encharca-
dizas con torrenteras o ramblas (yasas)
colonizadas por carrizos (Phragmites
spp.), tamarices (Tamarix spp.), etc., de
gran valor para la fauna herpetológica
de la región.
METODOLOGÍA
E
l estudio ha abarcado las 69 cua-
drículas UTM de 10 x 10 km que
contienen a la Comunidad Autónoma de
La Rioja, todas ellas incluidas en el uso
30T. Para su elaboración se han tenido
en cuenta todas las observaciones
específicas bien datadas existentes so-
bre los anfibios de la región. La mayor
parte de ellas (91%) provienen de da-
tos propios recogidos en muestreos de
campo desde 1986, aunque también
incluye algunas citas provenientes de
los atlas de las regiones limítrofes, de
colecciones de diversas instituciones y
de otras personas. Para los muestreos
de campo se utilizaron mapas a escala
1:50.000 y 1:25.000. La metodología
del muestreo ha sido la habitual en
este tipo de estudios zoogreográficos:
recorridos diurnos y nocturnos a pie
o en coche recogiendo (también escu-
chando) los diferentes ejemplares adul-
tos como sus larvas. Para elaborar la
lista de las especies presentes se han
seguido los criterios establecidos por la
Asociación Herpetológica Española en
Montori y Llorente (coord.), 2005. En
los mapas, la presencia actual segura
de una especie en una determinada
cuadrícula viene representada por un
círculo. Si existen dudas sobre su pre-
sencia actual, se expresa con un signo
de interrogación. Los atlas de represen-
tación en cuadrículas U.T.M. como éste
resultan apropiados para darnos una
visión global de la distribución de la
especie enmascarando las posibles de-
ficiencias de muestreo, y sin atender a
diferenciar abundancias específicas ni
biotopos, por lo que para comprender
la realidad de la especie es convenien-
te completar la visión del mapa con la
lectura del texto correspondiente.
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n.
o
35 Especial La Rioja
LISTA DE ESPECIES:
Clase AMPHIBIA Linnaeus, 1758
Orden CAUDATA Scopoli, 1777
Familia SALAMANDRIDAE Goldfuss, 1820
Triturus marmoratus (Latreille, 1800). Tritón jaspeado
Lissotriton helveticus (Razoumowsky, 1789). Tritón palmeado
Orden ANURA Rafinesque, 1815
Familia DISCOGLOSSIDAE Günther, 1858 (1845)
Alytes obstetricans (Laurenti, 1768). Sapo partero común
Discoglossus jeanneae Busack, 1986. Sapillo pintojo meridional
Familia PELOBATIDAE Bonaparte, 1850
Pelobates cultripes (Cuvier, 1829). Sapo de espuelas
Familia PELODYTIDAE Bonaparte, 1850
Pelodytes punctatus (Daudin, 1802). Sapillo moteado común
Familia BUFONIDAE Laurenti, 1768
Bufo bufo (Linnaeus, 1758). Sapo común. Escuerzo
Bufo calamita (Laurenti, 1768). Sapo corredor
Familia HYLIDAE Rafinesque, 1814.
Hyla arborea (Linnaeus, 1758). Ranita de San Antón
Familia RANIDAE Rafinesque, 1814
Rana perezi Seoane, 1885. Rana común
Hasta no encontrar otros datos que demuestren lo contrario,
la especie Salamandra salamandra (Linnaeus, 1758) se consi-
dera extinta en la región, y por tal motivo no ha sido incluida en
esta lista.
Bufo calamita (Laurenti, 1768).
Sapo corredor
Está presente en toda La Rioja, como el
sapo común, pero, a diferencia de éste, su
óptimo está en zonas de mayor influencia
mediterránea, tanto en el valle como en las
primeras elevaciones de la montaña ibérica,
explotando con éxito su mayor capacidad pa-
ra desarrollarse en medios áridos alejados de
los humedales de cría. Lo hemos encontrado
desde los 265 metros de altitud en Alfaro
(extremo nordeste y más árido del valle del
Ebro riojano) hasta los 2.000 metros en las
sierras de la Demanda, Urbión y Cebollera.
Vive en todo tipo de medios mediterráneos:
zonas esteparizadas, cultivos de secano, bar-
bechos, coscojares, matorral mediterráneo,
encinares, yasas, zonas de yesos y riberas;
así como también, con menores densidades
poblacionales, en los que soportan mayor
influencia atlántica: pinares de pino silvestre,
robledales, hayedos, pastizales y matorrales
de montaña e incluso turberas de alta mon-
taña ibérica. En época de celo utiliza aguas
quietas poco profundas, generalmente sin
vegetación, muchas veces temporales y de
reducido tamaño (cunetas, balsas de riego,
charcas, lagunas, etc.).
Lissotriton helveticus (Razoumowsky, 1789).
Tritón palmeado
Bien representado en la mitad oeste de La Rioja, tanto en la sierra como
en el valle. Marcan su límite de distribución hacia el este pluviosidades me-
dias en invierno por debajo de 120 litros [Mapa de isoyetas de invierno en
Nuñez-Oliveira y Martínez-Abaigar (1991)]. Aparece entre los 385 m.s.n.m.
en Logroño y los 2.000 m.s.n.m. de las sierras de la Demanda, Urbión y
Cebollera. Se localiza fácilmente durante la época de reproducción en todo
tipo de masas de aguas lentas (charcas, encharcamientos, cunetas, abreva-
deros, balsas de riego, riachuelos, etc.), tanto en zonas de bosque, matorral
o pastos, aunque también entre cultivos, choperas y zonas urbanizadas ais-
ladas (piscinas y estanques). Prefiere los hayedos, pinares y robledales, pero
puede verse en otros medios siempre que contengan puntos de agua donde
reproducirse. En la depresión del Ebro se sirve de las riberas para alcanzar las
cotas más bajas. En la sierra riojana desaparece en los hayedos más secos
(WM56) y no vuelve a aparecer hasta las proximidades del Moncayo, ya en
Soria (WM94).
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
83
Triturus marmoratus (Latreille, 1800). Tritón jaspeado
Ampliamente representado en toda La Rioja. Aparece desde las cotas más bajas
en las riberas del Ebro en Alfaro (265 m.s.n.m.) hasta las más altas en las lagunas
periglaciares de las sierras de la Demanda, Urbión y Cebollera por encima de los
1.800 m.s.n.m. Para reproducirse escoge principalmente charcas y balsas permanen-
tes con vegetación acuática. En la depresión del Ebro utiliza las balsas de riego, los
abrevaderos de ganado, las riberas y las yasas situados entre los cultivos de secano
o de huerta, también las piscinas y los estanques. En la sierra coloniza todo tipo de
bosques, matorrales y pastizales con puntos de agua adecuados.
84
n.
o
35 Especial La Rioja
A falta de la confirmación citogenética y bioquímica
que establezca los límites de separación geográfica de
este endemismo de la mitad este peninsular con los de
la especie D. galganoi, hemos asignado los sapillos pin-
tojos encontrados en La Rioja a la especie Discoglossus
jeanneae siguiendo:
1.º) la distribución geográfica
establecida en García-Paris et
al. (2004).
2.º) los criterios expuestos
por Martínez-Somalo y García-
Paris (2002), pues, salvo en
WM08, que también tiene una
banda caliza cercana, todos los
ejemplares encontrados estaban sobre
sustrato calizo.
En el Sistema Ibérico riojano lo hemos hallado
hasta los 1.160 metros de altitud, aunque no es descar-
table que suba algo más; en los montes Obarenes y la sierra
de Toloño a 800 metros y en el valle del Ebro a 440 m.s.n.m.,
aunque también podría aparecer en cotas más bajas. Todos
los individuos han sido encontrados en las proximidades del
agua, principalmente en arroyos de media montaña y poco
caudal que atraviesan bosques de encina, roble o pinares de
repoblación, aunque también en yasas y charcas rodeadas de
cultivos. Sus poblaciones son pequeñas y localizadas, por lo
que puede considerarse el anfibio más escaso de la región,
seguido por Pelobates cultripes. Algunas zonas apropiadas no
han sido prospectadas exhaustivamente, por lo que podrían
aparecer nuevas poblaciones.
Discoglossus jeanneae Busack, 1986.
Sapillo pintojo meridional
Este endemismo ibérico-francés elige en nuestra región
los sustratos más blandos (arenales, aluviones limosos, etc.)
del área más xérica de la región. Cría irregularmente en las
numerosas balsas de riego y zonas encharcadizas del valle,
así como en las charcas de las orillas del río Ebro. Frecuenta
las zonas esteparizadas, yasas y barbechos entre cultivos
de secano, sin necesidad de que haya vegetación arbustiva
o arbórea; también las zonas de matorral mediterráneo con
tomillo, romero, aulaga, artemisia, etc. y algunas choperas y
sotos. Su rango altitudinal oscila entre los 265 m.s.n.m. en
Alfaro y los 570 metros del embalse de Añamaza, situado en
el este de la comarca de Cervera del río Alhama. La isoyeta
de verano de 100 mm (Nuñez-Oliveira y Martínez-Abaigar,
1991) coincide bastante bien con su área de dispersión
riojana.
Pelobates cultripes (Cuvier, 1829). Sapo de espuelas
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
85
Pelodytes punctatus (Daudin, 1802). Sapillo moteado común
Especie relativamente frecuente en La Rioja, que prefiere los sustratos calizos (incluso yesosos o salinos), pero no de ma-
nera estricta. Escoge, por lo general, altitudes bajas y medias, pero en la región no sólo coloniza ampliamente los sustratos bá-
sicos del valle, donde es más abundante, sino que también se establece en lugares apropiados de las sierras silíceas riojanas.
Ha sido encontrado desde los 265 m.s.n.m. a orillas del río Ebro en los sotos de Alfaro hasta los 1.900 metros en las sierras
de Urbión y Cebollera. Durante la época de cría utiliza todo tipo de masas de agua: charcos de lluvia, encharcamientos con
abundante vegetación palustre (carrizos, tamarices, etc.) y alto grado de salinidad, acequias,
balsas y estanques de riego, yasas,
embalses y riberas de los ríos,
y, más localmente, lagunas de
origen glaciar entre prados de
montaña. Durante la fase
no reproductiva, su hábitat
más común en el valle son
los ribazos, manchas de
matorral mediterráneo
y demás zonas incultas
de entre los cultivos de
secano; también las ya-
sas y riberas de los ríos.
En la sierra explota con
cierto éxito encinares y
quejigales, así como sus
matorrales y prados de
sustitución.
Bufo bufo (Linnaeus, 1758). Sapo común. Escuerzo
Está presente en toda La Rioja. Su hábitat óptimo lo encuentra en las sierras
ibéricas de la mitad oeste de la región, la zona forestal más húmeda, donde abun-
da tanto en los carrascales montanos, robledales y pinares como en los hayedos,
bosque mixtos de frondosas, riberas y sus matorrales y prados de sustitución. En
las sierras orientales, más mediterráneas, es sólo frecuente en lugares apropia-
dos. En el valle pierde presencia y abundancia, sus poblacio-
nes tienen baja densidad, se rarifica y es sustitui-
do en muchas localidades por su congénere
el sapo corredor. Su distribución en altura
abarca desde los 265 metros en los
sotos de Alfaro hasta los 2.100 me-
tros en las sierras de la Demanda,
Urbión y Cebollera. En época de
celo frecuenta todo tipo de ma-
sas de agua permanente y de
cierta profundidad: turberas
de origen glaciar, arroyos de
montaña, embalses de ca-
becera, lagunas y balsas
de riego, estanques,
charcas permanen-
tes, riberas y so-
tos fluviales.
86
n.
o
35 Especial La Rioja
Su área de distribución se extiende
por casi toda La Rioja, y las poblaciones
más numerosas se encuentran en el
cuadrante suroccidental de la región.
Se rarifica y en ocasiones falta en las
zonas más secas del valle del Ebro y
de las montañas riojanas orientales
sin puntos de agua adecuados. Está
presente en las riberas del río Ebro a lo
largo de todo su recorrido por La Rioja.
La hemos encontrado ente los 260
m.s.n.m. en los sotos de Alfaro, hasta
los 2.000 m.s.n.m. en las sierras de
la Demanda, Urbión y Cebollera. No se
distribuye uniformemente por el territo-
rio y sus poblaciones sólo son densas
localmente. Vive cerca del agua, en
zonas con abundante vegetación herbá-
cea, juncos, carrizos, etc. En la monta-
ña prefiere los bosques de roble, pino
silvestre, bordes de hayedos, prados
frescos y matorrales. En la época de
celo escoge principalmente las charcas
estables de cierta profundidad y los tra-
mos lentos de los cursos fluviales con
abundante vegetación en sus orillas. En
la alta montaña ibérica corteja en las
turberas y lagunas de origen glaciar ro-
deadas por prados montanos alejados
del bosque. Tampoco es infrecuente en-
contrarla en jardines, piscinas y estan-
ques entre huertas de los alrededores
de pueblos.
Hyla arborea (Linnaeus, 1758). Ranita de San Antón
Es el anfibio más común y fácil de detectar. Ocupa toda la
región. Su óptimo poblacional lo encuentra en las masas de
aguas lóticas y lénticas del valle y la media montaña hasta
el piso del robledal. Conforme se asciende en altura, la rana
común se rarifica, pero sin llegar a desaparecer. Su rango al-
titudinal está comprendido entre los 260 metros en los sotos
del Ebro en Alfaro y los casi 2.000 metros en los hoyos del
Iregua de la sierra de Cebollera y la laguna de Urbión. Vive
muy ligada al medio acuático y coloniza todo tipo de aguas,
aunque tengan cierto grado de eutrofización y contaminación,
tanto en ámbitos naturales (ríos, arroyos de montaña, yasas
y barranqueras de aguas intermitentes, lagunas y turberas
periglaciares, lagunas endorreicas con abundante salinidad,
charcas) como artificiales (cunetas, acequias, canales,
pozos, embalses de cabecera, balsas de riego, estanques,
fuentes periurbanas). Realiza el cortejo nupcial y la puesta en
cualquier masa de agua con o sin vegetación, aunque prefiere
las permanentes con alguna profundidad.
Rana perezi Seoane, 1885. Rana común
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
87
PRESENCIA DE OTRAS ESPECIES
A
unque no existen obser vacio-
nes bien datadas en La Rioja de
Salamandra común Salamandra sa-
lamandra (Linnaeus, 1758), las con-
diciones de las montañas de la región
para albergar a esta especie son bue-
nas, sobre todo en las sierras más
suroccidentales, como han puesto de
manifiesto otros autores que tampoco
la encontraron (Salvador et al., 1970;
Bergerandi, 1996: Zaldívar, 2004). No
obstante, existen referencias de su
presencia con anterioridad a los años
90 del siglo XX en cuadrículas ale-
dañas y próximas de Soria (Arribas,
1983; Meijide et al., 1994), Burgos
(Barbadillo, 1983; Martínez-Solano et
al., 2004) y Zaragoza (Falcón et al.,
1987) con entornos similares a los rio-
janos y pertenecientes también al ma-
cizo ibérico septentrional. Todo parece
indicar que nos encontramos ante una
extinción reciente de S. salamandra,
que en La Rioja podría haber sucedido
hace unos 30-40 años:
a) Como preludio, tal vez, de lo ocu-
rrido y descrito en las vecinas lagunas
de Neila y otros puntos de la sierra de
la Demanda burgalesa por Martínez-
Solano et al. (2004), donde se da por
extinguida localmente desde los años
80 del siglo pasado, por razones no
aclaradas, entre las que han sugerido la
introducción de peces con fines piscato-
Alytes obstetricans (Laurenti, 1768). Sapo partero común
Su carácter ubiquista le permite colonizar medios muy diversos en toda la región.
Aunque se encuentra con mayor abundancia en los bosques de planifolios de la mon-
taña (hayedos y robledales), utiliza las vegas, las choperas, los bosques de ribera y
las yasas para vivir en las zonas más secas del valle. Lo hemos encontrado entre los
260 m de altitud en lo sotos de Alfaro y los casi 2.000 m de la laguna de Urbión, los
Hoyos del Iregua en Cebollera y la sierra de la Demanda. En la estación reproductora
explota las orillas de los cursos de agua permanente, las yasas, los embalses y las
charcas, y, a veces, los abrevaderos y estanques de su área de campeo.
88
n.
o
35 Especial La Rioja
DOCUMENTACIÓN BIBLIOGRÁFÍCA
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rios, la desaparición de las masas de
agua de reproducción y la propagación
de algún tipo de epidemia letal.
b) Como parte, también sin aclarar
totalmente, de la reducción de efecti-
vos y desaparición de poblaciones que
está sucediendo en toda la Península
por diferentes causas, entre las que
se apuntan: desaparición de hábitats,
sequía generalizada, contaminación de
aguas, eliminación de fuentes, atro-
pellos en carreteras e introducción de
peces y cangrejos (Pleguezuelos et al.,
2002).
En otros estudios (Bea, 1985;
Pleguezuelos (ed.), 1997; Salvador y
García-Paris, 2001; Pleguezuelos et
al., 2002; García-Paris et al., 2004)
se reseña a Rana bermeja
Rana tem-
poraria (Linnaeus, 1758) y también a
Rana ágil Rana dalmatina Bonaparte,
1840 en cuadrículas compartidas con
el País Vasco, e incluso se cita a la
Rana bermeja como perteneciente a
la fauna de La Rioja actual (García-
Paris et al., 2004). A lo largo de los
trabajos de campo realizados para este
atlas no hemos podido demostrar la
existencia de esas especies en suelo
riojano, a pesar de la proximidad de las
citas a los límites administrativos de
la Comunidad Autónoma de La Rioja.
Presumiblemente, la orientación sur
de la vertiente riojana de la sierra de
Cantabria (cuadrícula WN 21 y conti-
guas) impida su presencia, así como
por la mayor mediterraneidad de los
montes Obarenes y la sierra de Toloño
con respecto a las sierras vascas orien-
tadas a norte.
Salamandra salamandra, Linnaeus, 1758.
Salamandra común