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n.
o
35 Especial La Rioja
DE LA NATURALEZA
CONSERVACIÓN
La caza en La Rioja
Cerremos por un momento los ojos y dejemos correr la
imaginación: subamos a un planeador de vuelo sin motor; ya
despegamos, tranquilos, no abramos todavía los ojos; ahora nos
suelta el avión nodriza, abrimos los ojos y miramos: por todas
partes cielo y silencio, y allí, abajo, La Rioja. Fijémonos y la
veremos enmarcada entre el río Ebro al norte, las estribaciones del
sistema Ibérico al sur, el portillo de las conchas de Haro al oeste y
la continuidad de la depresión del Ebro hacia el este, perdiéndose
en busca del mar mediterráneo.
Río Iregua
Juan Herrera Ruiz
Ingeniero Técnico Forestal
Jefe de la Sección de Caza
de la Dirección General
de Medio Natural
del Gobierno de La Rioja
Francisco Javier
Sánchez Diego
Ingeniero Técnico Forestal
e Ingeniero de Montes
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Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
37
N
o nos hemos mareado, he-
mos superado los primeros
miedos, estamos en condi-
ciones de percatarnos de
más detalles de esta región; el sector
montañoso, al sur, disminuye de alti-
tud de oeste a este, encontrándonos
la sierra de la Demanda (San Lorenzo,
2.265 metros), sierra Cebollera (pi-
co Cebollera, 2.142 metros), sierra
del Camero Viejo (Canto Hincado,
1.761 metros), sierra del Hayedo de
Santiago (Nocedillo 1.594 metros),
sierra de Alcarama (pico de Alcarama,
1.531 metros) y sierra de las Cabezas
(Monnegro, 1.187 metros), todas
ellas formando valles estrechos de
laderas muy pendientes.
A continuación, encaminándose al
norte, se abren los distintos valles
que, partiendo de las grandes sierras
sureñas a modo de cuadernas de
barco, conforman la montaña media
de la Comunidad Autónoma: montes
de Yuso y Suso, que conforman los
valles de Ezcaray y San Millán de la
Cogolla, sierras de la Pradilla y Peñas
de Oro en los enclaves de Valvanera,
las cumbres de Serradero con la sierra
de Moncalvillo, que divide las cuen-
cas de los dos grandes ríos riojanos,
el Najerilla y el Iregua; sierra La Hez
limitando la Rioja Baja, y ya dentro de
ésta, Peña Isasa, y la sierra de Yerga
como último bastión, donde se abre la
gran depresión del Ebro.
Esto pierde altura, tendremos que
darnos prisa para observar en última
instancia la red hidrográfica que vierte
al Ebro en sentido sur-norte antes de
perder la perspectiva y tener que tomar
tierra, eso sí, de la manera más suave
posible.
El río Ebro, que limita esta región
al norte, fluye a través de una llanura
aluvial que se abre de oeste a este
desde los encajonamientos de Haro
hasta la planicie de Alfaro. Hacia él
se dirigen todos los ríos, el primero,
el Tirón, el más occidental, que nace
en la sierra de la Demanda burgalesa;
tras él, su afluente que da nombre a la
Comunidad Autónoma: el Oja, que na-
ce también en la sierra de la Demanda,
pero en este caso en la vertiente
riojana, y fluye por tierras de Ezcaray
hasta la llanada de Santo Domingo de
la Calzada para verter aguas en Haro;
le sigue el río Najerilla, que fluye desde
los picos de Urbión y atraviesa las tie-
rras de las Siete Villas para desembo-
Rio Portollo
car en Cenicero; a continuación, el río
Iregua, que desde la sierra Cebollera
fluye por el Camero Nuevo; le sigue el
río Leza, que con su afluente el Jubera
circundan los valles del Camero Viejo;
más al este, el río Cidacos enmarca en
su fluir hasta desembocar en Calahorra
las tierras de Enciso y Arrendó; y por
último, en la parte más oriental, el río
Alhama, con su afluente el río Linares,
que, nacidos en tierras sorianas, riegan
los valles de las zonas de Cervera y
Cornago.
Pero, ¡espera!, allí, al norte, en
su extremo oeste, esas sierras que
franquean el paso del Ebro a esta
Comunidad Autónoma también son rio-
janas: los montes Obarenes y la sierra
de Toloño, con sus 1.200 metros del
pico del mismo nombre, cierran el ho-
rizonte, dejando únicamente un portillo
en San Felices, por donde se cuela el
Ebro desde tierras castellanas.
Ya hemos aterrizado. ¿Qué tal el
paseo?; abrimos los ojos y volvemos de
este viaje imaginario con la seguridad
de tener una idea geográfica de esta
Comunidad Autónoma que nos hará
comprender mejor la realidad cinegéti-
ca de la misma.
En este medio físico se distribuye
un uso del suelo que podríamos de-
nominar, simplificando, como de alta
montaña, media montaña y pie de mon-
te y tierras de cultivo. Espacialmente,
esta simplificación se completaría con
una montaña, al sur, dedicada principal-
mente a aprovechamientos forestales y
ganadería extensiva.
Paulatinamente, en el descenso ha-
cia el Ebro por cada uno de los valles,
y por tanto, hacia el norte, ganan te-
rreno los cultivos y va apareciendo una
ganadería residual de "ovino tras reja".
En grandes números, las 503.400 ha
de extensión de La Rioja podrían distri-
buirse en cuanto a usos del suelo de la
siguiente manera:
Uso del suelo en la C. A. de La Rioja
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38
n.
o
35 Especial La Rioja
Legalmente, la caza en la Comunidad
Autónoma de La Rioja se rige por la Ley
9/1998, de 2 de julio, de caza de La
Rioja, y por su Reglamento, Decreto
17/2004, de 27 de febrero, así como
por la Orden Anual de Vedas. En esta
normativa, los "terrenos libres" des-
aparecen, clasificándose los terrenos
en cinegéticos y no cinegéticos; los
artículos 20 y 31 de la Ley de Caza de
la Rioja los divide en:
El Gobierno de la Comunidad
Autónoma de La Rioja titulariza y gestio-
na cinegéticamente tanto las Reservas
Regionales como los Cotos Sociales.
En la actualidad, hay en la Comunidad
Autónoma una Reserva Regional de
Caza (Cameros-Demanda) y siete
Cotos Sociales (Rivabellosa, Cenzano,
Santa María y Montalbo, Vallerrutajo y
Valdemartín, Poyales, Turruncún y, por
último, Cornago).
La Reserva Regional de Caza se
crea mediante la Ley 2/1973, de
17 de marzo (B.O.E. n.º 69, de 21
de marzo de 1973), creándose como
Reserva Regional de Caza de Cameros.
Posteriormente se amplió mediante la
Ley 3/1999, de 31 de marzo (B.O.R.
n.º 42, de 8 de abril de 1999), pasán-
dose a denominar Reserva Regional de
Caza Cameros-Demanda, repartiéndo-
se por distintos términos municipales
y abarcando una superficie total, tras
sucesivas ampliaciones, de 106.644
hectáreas. Ocupa la parte más mon-
tañosa y alta del sur de la Comunidad
Autónoma, cruzando todas las cuencas
de los ríos anteriormente descritos
de oeste a este. Climatológicamente
hablando, el principal agente modela-
dor es la altitud, encontrándonos con
climas similares en las cuencas de los
ríos Iregua y Najerilla para una altitud
en torno a los 1.000 metros, y en las
cuencas del Oja, Najerilla e Iregua,
para una altitud en torno a los 1.300-
1.400 m, llegando incluso a los 1.800
m; para las cuencas de los ríos Leza
y Cidacos, el desplazamiento hacia el
este marca un aumento de la aridez,
estando influenciado el clima además
de por la altitud por la latitud, asimi-
lándose el clima de la cuenca del Leza
Diagrama 1: Clasificación de los terrenos según la Ley de Caza de la Comunidad Autónoma de La Rioja
Plano de la Comunidad Autónoma con la Reserva Regional de Caza y los Cotos Sociales
a 1.050 metros con el del Cidacos, el
río más oriental de la reserva, a 1.300
metros. La mayor aridez aparece en la
cuenca del Cidacos a los 900 metros
de altitud, y las mayores precipitacio-
nes se dan en las cumbres. La distribu-
ción estacional varía de oeste a este,
pasando desde un tipo IPOV (invierno-
primavera-otoño-verano) en las cuencas
del Oja, Najerilla e Iregua al tipo PIOV
en la cuenca del Leza, para terminar
con una distribución POIV en la cuenca
del Cidacos.
Debido a su extensión y la varie-
dad de las características del terreno y
climatológicas citadas, se hace posible
la existencia de diferentes formaciones
vegetales.
Estas formaciones vegetales van
desde los encinares y carrascales de
las zonas bajas y con temperaturas
más altas, hasta los pastizales y mato-
rrales de alta montaña, acompañados
de pino moro o negro, pasando por
los robledales de quejigo en terrenos
calizos y rebollo en terrenos silíceos, y
los pinares de pino albar y los hayedos
en lugares de abundante precipitación,
Vista valle Iregua
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Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
39
así como bosquetes de tilos, avellanos
y fresnos entre otras especies. Además
de las superficies boscosas, existen
grandes extensiones de matorrales,
tales como escobonales y brezales en
las zonas más húmedas y estepares en
las zonas más áridas. En las zonas de
mayor altitud aparecen los pastizales y
matorrales de alta montaña.
La diversidad de ecosistemas se ve
reflejada, al igual que sucedía con la flo-
ra, en la diversidad de la fauna. Entre la
fauna no cinegética podemos destacar,
entre otros mamíferos, la presencia de
la nutria, el desmán de los Pirineos, la
ardilla, el lirón gris, el gato montes, la
garduña, la jineta, el turón y el tejón;
reptiles como el lagarto verde, las víbo-
ras áspid y hocicuda; anfibios como el
tritón y la ranita de San Antonio; entre
las aves destacan las rapaces, como
las águilas real, culebrera y calzada,
el azor y el gavilán entre las diurnas,
y los búhos real y chico, el cárabo y la
lechuza entre las nocturnas, así como
especies de la avifauna forestal tales
como los herrerillos, los carboneros, el
trepador azul, los agateadores común y
garrapinos, el mirlo y el petirrojo; espe-
cial mención merece la perdiz pardilla,
que aparece en zonas altas carentes
de arbolado; por otra parte, todos los
cursos de agua permanentes mantie-
nen poblaciones de trucha común y
piscardo.
En cuanto a la fauna cinegética, es-
tá representada por el corzo, el jabalí,
el ciervo y el lobo en el capítulo de caza
mayor, y, en cuanto a caza menor, por
la perdiz, el conejo, la liebre, el zorro,
la chocha perdiz, los zorzales común,
alirrojo, charlo y real, el estornino pinto
y las palomas torcaz, bravía y zurita; y,
en menor medida, la codorniz y acuá-
ticas como el ánade real y la cerceta
común.
La caza mayor se ejercita en las
modalidades de rececho, para las es-
pecies ciervo y corzo, y de batida,
para las especies jabalí y ciervo. En la
caza de trofeo en rececho, el cazador
va acompañado durante los días que
dura la cacería ­tres como máximo- por
un Guarda de la Dirección General de
Medio Natural, que indicará al cazador
las piezas sobre las que puede dispa-
rar. La cacería se dará por finalizada en
caso de disparar el cazador sin herir a
dos piezas distintas, o cuando hiera o
abata una pieza.
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40
n.
o
35 Especial La Rioja
Las batidas se celebran con un
máximo de veinticuatro cazadores, diez
batidores u ojeadores y treinta perros,
siendo necesario un mínimo de quince
cazadores y tres batidores para que se
lleve a cabo.
Se realizan tres clases de batidas
atendiendo a las especies y caracte-
rísticas de las piezas: de jabalí, mixtas
de ciervo selectivo y mixtas de ciervo
no selectivo; en todas ellas, el cupo de
jabalí es de cuatro ejemplares; en las
batidas de ciervo selectivo se pueden
abatir además cinco ejemplares de
ciervo con un número de puntas igual
o inferior a ocho entre ambas cuernas,
o hembras no seguidas de cría; en las
batidas no selectivas se pueden abatir
cinco machos de seis o más puntas
entre ambas cuernas.
La caza menor en mano se rige por
el Plan anual de Aprovechamientos,
que determinará el número de permi-
sos a expedir y los municipios y zonas
en que podrá practicarse, quedando
excluidas de esta modalidad de caza
las áreas de altitud superior a 1.700
m, debido al plan de protección de la
perdiz pardilla, y aquellas que presen-
tan arbolado continuo. Las cuadrillas
estarán formadas por un máximo de
cuatro personas, utilizando un máximo
de seis perros. Cuando el permiso sea
individual, el cazador podrá contar con
la ayuda de un máximo de tres pe-
rros. La paloma migratoria se caza en
pasos tradicionales; dichos pasos se
encuentran enumerados en la relación
de pasos de palomas migratorias publi-
cado en el B.O.R. n.º 118 de 1988; los
puestos son de ubicación fija, estando
señalizados y numerados.
Para realizar anualmente los planes
de aprovechamientos cinegéticos se
calcula un índice de existencias, con
los datos obtenidos en las actas de
batida, calculado según el método de
J. Gómez Amo, y, como medida com-
plementaria, cada cierto tiempo se
hace un muestreo en la totalidad de la
Reserva mediante transectos realiza-
dos por estratos de productividad.
De igual modo, anualmente se rea-
lizan tomas de muestras y necropsias
para determinar el estado sanitario de
la fauna cinegética de la Reserva.
Por último, y como curiosidad, ob-
servaremos en los diagramas de abajo
el contenido de los estómagos de los
animales analizados, lo cual nos puede
indicar la dieta consumida entre los
meses de octubre a febrero, ambos
inclusive; curiosamente, el ciervo tiene
una dieta más variada que el jabalí,
quizá por tener un área de campeo
más amplia.
En el resto del territorio de la
Trepa de puesto de paloma
Resultado de los contenidos
de los estómagos analizados de jabalí
Resultado de los contenidos
de los estómagos analizados de ciervo
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Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
41
Comunidad Autónoma se asientan los
cotos en sus diferentes acepciones; su
posición geográfica nos dará su voca-
ción prioritaria de caza mayor o menor,
según estén situados en las serranías
que desde el sistema Ibérico trazan a
modo de costillas hacia el río Ebro y
los pies de monte o, por el contrario,
se encuentren en pleno valle del Ebro,
respectivamente.
Los Cotos Sociales tienen una ges-
tión similar a la Reserva Regional,
totalizando una superficie de 8.316 ha.
En todos ellos hay aprovechamiento de
caza mayor, y sólo en Santa María y
Montalvo y Poyales hay aprovechamien-
to de caza menor.
El resto de los cotos de caza se
distribuyen, según quien ostente la
titularidad cinegética, de la siguiente
manera:
El uso del suelo de los cotos ca-
racteriza el aprovechamiento principal
cinegético de los mismos, y, por tanto,
unas modalidades de caza distintas de
unos cotos a otros. Así, cotos asentados
en terrenos de media montaña, con un
elevado porcentaje de su superficie cu-
bierta por terrenos forestales, tendrán
Clasificación de los cotos de caza
en la Comunidad Autónoma de La Rioja
una determinada tradición cinegética de
caza, en la que prevalecerá la mayor;
por el contrario, cuanto más ganen en
porcentaje en la superficie del acotado
los terrenos de cultivo, la caza menor
irá en aumento, mientras que la mayor
llegará incluso a desaparecer en ciertos
casos, aunque se constate la presencia
esporádica de piezas de caza mayor
en momentos puntuales, debido a sus
campeos en busca de alimento.
El funcionamiento de los diferentes
tipos de coto es similar, rigiéndose por
lo establecido en los artículos 75 al 80
del Reglamento de Caza, de los Planes
Técnicos de Caza y las Informaciones
Complementarias Anuales, que serán
la justificación de la cuantía, especies
y modalidades de caza que se preten-
de realizar en el coto, siempre bajo
la finalidad de "protección, fomento y
ordenación de la caza como aprovecha-
miento sostenible". Tanto unos como
otras, una vez aprobados, son pre-
ceptivos para poder realizar cualquier
actividad cinegética en el acotado. No
obstante, mediante autorizaciones ex-
cepcionales, la Consejería competente
podrá autorizar salvedades a las prohi-
biciones recogidas en la Ley de Caza
y su Reglamento, así como autorizar
acciones cinegéticas no previstas en
el Plan Técnico o sus Informaciones
Complementarias Anuales por los moti-
vos que se enumeran en el artículo 84
del Reglamento.
Con este tipo de funcionamiento se
pretende que los cotos se autogestio-
nen en relación a sus recursos cinegé-
ticos, tutelados lo menos posible por
la administración; serán los técnicos
redactores de los planes técnicos y
las informaciones complementarias los
que, con ayuda del guarda de caza,
obligatorio en todos los cotos y con
un mínimo de horas establecido en el
artículo 115 del Reglamento, sepan
en todo momento cuál es la extracción
idónea para una determinada especie y
un determinado coto, siempre teniendo
presente que la ordenación es de un
aprovechamiento sostenible. En esta
idea de dar protagonismo a los cotos
e intentar que se involucren en una
buena gestión y cuidado de la caza,
la administración subvenciona a los
titulares cinegéticos un porcentaje de
los costos, tanto de técnicos como de
guardas; de igual modo, hay una línea
de subvenciones para la mejora de los
hábitats a favor de las especies cinegé-
ticas y para prevención de daños a la
agricultura, y otra para la contratación
de seguros de accidentes de coches.
El capítulo II del Reglamento defi-
ne las modalidades de caza que po-
drán ser practicadas en la Comunidad
Autónoma de La Rioja, cuyo resumen
expresamos en el diagrama 2.
Para hacerse una idea de la im-
portancia de la caza en La Rioja se
incluyen a continuación unos gráficos
históricos de las capturas de las es-
pecies cinegéticas mas significativas
en todos los terrenos cinegéticos de
la Comunidad Autónoma y en todas las
modalidades de caza autorizadas para
cada especie
CAZA MENOR
L
a perdiz y la liebre son las dos
especies que más restricciones
conllevan en las aprobaciones de los
calendarios de caza.
Para determinar si los días hábiles
de perdiz que propone el coto son acor-
des con la situación de la especie en el
Diagrama 2. Modalidades de caza mayor autorizadas por la Ley de Caza
de la Comunidad Autónoma de La Rioja
Modalidades de caza
menor autorizadas
por la Ley de Caza
de la C.A de La Rioja
TIPO DE COTO
SUPERFICIE
ha
Municipales
89
177.396
Deportivos
83
188.162
Privados
15
6.701
Comerciales
1
680
N.º
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42
n.
o
35 Especial La Rioja
acotado, basándose en la información
complementaria anual presentada por
el titular cinegético, se comprueba
mediante una formula matemática que
contempla, entre otros parámetros, el
número de parejas reproductoras y el
éxito reproductor de tal año, así como
la potencialidad del coto (sólo intervie-
ne cuando está por debajo del 30 % de
su potencialidad).
En cuanto al conejo, hay que desta-
car que su distribución en la Comunidad
Autónoma en general y en los cotos en
particular es muy desigual. La cifra de
capturas puede llevar a engaño, ya que
frente a zonas con poca e incluso nula
existencia de esta especie cinegética,
en otros cotos es tal la densidad que
acarrea unos daños en la agricultura
-sobre todo, viñedo- que puede llegar
a ser insoportable para la titularidad
cinegética en caso de tener que abonar
indemnizaciones.
El problema se va solucionando con
buena voluntad por todas las partes
implicadas: administración, cazadores
y agricultores. Por parte de la adminis-
tración, haciendo uso de las autoriza-
ciones excepcionales tanto en métodos
de caza (hurón) como en épocas; por
parte de los cazadores, prestándose a
realizar jornadas de caza en días y con
métodos no apetecibles; y en cuanto a
los agricultores, aportando altas dosis
de paciencia y comprensión.
Resultado de las capturas de perdiz, conejo y liebre en la C. A. de La Rioja en los tres últimos años
La capacidad de mimetizarse con el terreno es una habilidad imprescindible para poder sobrevivir y provoca lances inesperados para los cazadores
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Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
43
CAZA MAYOR
E
n el siguiente gráfico observamos
la evolución del número de piezas
capturadas en cada jornada cinegética
en la modalidad de "en batida". En él
se incluyen las tres especies esencia-
les que se autorizan a cazar: jabalí,
ciervo y corzo.
Como hemos podido ver en este
corto recorrido por La Rioja, la caza
juega en la región un papel importante,
y desde la entrada en vigor de la Ley de
Caza de La Rioja y su Reglamento, los
distintos gráficos nos muestran que las
capturas han ascendido, mantenién-
dose un buen nivel de caza. Tanto la
administración como los titulares cine-
géticos y la Federación Riojana de Caza
han asumido retos muy importantes -a
todos los niveles- que van dando sus
frutos, tanto en la concienciación del
mundo cazador como en la mejora de
hábitat. Y, por supuesto, la administra-
ción está obligada a gestionar la caza
según marca nuestra Ley, protegiéndo-
la, fomentándola y ordenándola como
aprovechamiento sostenible.
Y, dada la variedad de hábitats de
esta Comunidad Autónoma, cualquier
aficionado a la caza puede elegir entre
pasar una jornada de este deporte
en sitios con paisajes y dificultades
totalmente distintos. Así, podremos
recechar una res casi en alta montaña,
para en otra época y lugar tener una
jornada de perdiz entre viñedos, o co-
dorniz entre rastrojeras y plantaciones
de patata o remolacha, sin olvidarnos
de las satisfacciones que nos deparan
los puestos de las batidas con el alen-
tar de las rehalas o la jornada viendo
trabajar a los perros tras los conejos
entre las zarzeras.
Resultado del número de piezas abatidas
por batida en la Comunidad Autónoma
de La Rioja en los siete últimos años
Resultado de las capturas de jabalí y ciervo
en la Comunidad Autónoma de La Rioja
en los siete últimos años
Resultado de las capturas de corzo en
La Rioja en los siete últimos años