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n.
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35 Especial La Rioja
LA RIOJA?
¿QUÉ ES
Arsenio Muñoz Jiménez
Geólogo
Departamento de
Ciencias de la Tierra,
Universidad de Zaragoza
En este trabajo se presentan las principales características de
La Rioja desde un punto de vista físico según la Geología, Geografía,
Climatología y Edafología. En un primer apartado se caracterizan las
principales unidades morfoestructurales riojanas y se presenta
la historia geológica de La Rioja, que nos lleva desde la sedimentación
de los primeros materiales hasta la actualidad. Este paseo por
el tiempo pone de manifiesto los drásticos cambios experimentados
dentro de una zona tan pequeña como La Rioja, en la que la posición
de sierras y cuencas sedimentarias se han ido sucediendo en el mismo
lugar a lo largo del tiempo. En un segundo apartado se muestra la
estrecha relación existente entre los aspectos litológicos resultantes de
la evolución geológica y el relieve que se expone ante nuestros ojos,
siendo este condicionante litológico el máximo responsable del relieve
riojano. Finalmente, el clima de la región es el causante de las últimas
modificaciones experimentadas por el paisaje riojano, y la mano del
hombre la principal artífice de los usos del suelo, donde los prados,
pastizales y terreno forestal ganan terreno día a día,
caracterizando el paisaje riojano.
La Rioja física
INTRODUCCIÓN
E
l paisaje de una región es el resultado
de la interacción, a veces compleja, de
un conjunto de variables geológicas, geográ-
ficas y antrópicas.
Las características litológicas de los
materiales que afloran en la superficie,
resultado de la acumulación de materiales
en diferentes cuencas sedimentarias que se
suceden a lo largo del espacio y del tiempo,
junto con las deformaciones tectónicas que
han experimentado durante la historia geoló-
gica son los principales condicionantes del
relieve riojano, con su peculiar distribución
de sierras y valles.
En este trabajo se explica la influencia que
el contexto geológico tiene sobre el relieve y el
paisaje riojano, así como los condicionantes
climáticos que, junto con los elementos geoló-
gicos, controlan la amplia variedad de suelos
que podemos encontrar en La Rioja.
ELEMENTOS GEOLÓGICOS
N
ormalmente, cuando se hace referen-
cia a los elementos geológicos de una
región, se presentan de forma separada los
datos estratigráficos, tectónicos, geomorfo-
lógicos, etc., de forma que se obtiene una
visión fraccionada de lo que en realidad es
un todo indivisible. Cuando observamos un
paisaje, no vemos de forma separada las
rocas, el relieve o las estructuras tectónicas,
por lo que el apartado que viene a continua-
ción se estructura como una película que
refleja lo que ha sucedido en La Rioja desde
que se depositaron los primeros sedimen-
tos de los que tenemos constancia, y, por
tanto, aparecen integrados todos los facto-
res geológicos que, de una u otra forma, son
responsables de lo que ahora aparece ante
nuestros ojos.
El paisaje riojano está labrado sobre una
serie rocosa que se inicia en el Precámbrico,
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Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
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hace más de 650 m.a., y que actual-
mente continúa depositándose, princi-
palmente en relación con las cuencas
fluviales. Todos estos materiales sedi-
mentados en una sucesión de cuencas
marinas y continentales, los más anti-
guos, fracturados y plegados por las
orogenias Asíntica, Hercínica y Alpina,
aparecen distribuidos en cuatro impor-
tantes unidades morfoestructurales,
las sierras de la Demanda y Cameros
al sur, la sierra de Cantabria-Montes
Obarenes al norte, y, separando estos
conjuntos montañosos, una depresión
central ocupada por los materiales más
recientes (Fig. 1).
Estas cuatro grandes unidades
morfoestructurales presentan notables
diferencias entre ellas tanto desde el
punto de vista geológico, temporal,
litológico, de relieve como paisajístico,
lo que permite caracterizarlas y estu-
diarlas de forma independiente:
La sierra de la Demanda
perte-
nece a la zona Asturoccidental-
Leonesa del orógeno Hercínico;
los materiales que la integran
son fundamentalmente detríticos
y, exceptuando los que aparecen
en el sinclinal de Canales, de
edad paleozoica.
La sierra de Cameros
queda
incluida en el dominio de la cor-
dillera Ibérica; los materiales que
la integran son mixtos detríticos/
carbonatados y pertenecientes al
Mesozoico.
La sierra de Cantabria-Montes
Obarenes
constituye las estri-
baciones más meridionales de
las unidades pirenaicas; está
formada fundamentalmente por
materiales carbonatados de edad
mesozoica.
La cuenca terciaria del Ebro
, en
su parte riojana, es el antepaís de
los sistemas cabalgantes tanto
del norte como del sur (Muñoz y
Casas, 1997), y está formada por
materiales detríticos con abun-
dantes evaporitas, todos ellos
pertenecientes al Cenozoico.
El paisaje de una región es un
elemento muy variable, que ha sufrido
drásticas modificaciones a lo largo del
tiempo. Las sierras, valles, bosques y
ríos que podemos observar han expe-
rimentado una lenta pero importante
evolución a lo largo de la historia
geológica. Posiblemente, el principal
condicionante del paisaje es el lito-
lógico, y puede resultar interesante
conocer el origen de los materiales que
actualmente configuran el paisaje que
vemos. Es una historia que se remonta
a mucho tiempo atrás.
El Precámbrico (4.600-590 m.a.)
Durante el precámbrico, la Península
Ibérica no estaba individualizada de
otras regiones europeas, africanas o
americanas, y formaba parte de un
gran continente llamado Gondwana.
En las cuencas marinas que rodeaban
este continente se depositaron mate-
riales terrígenos (areniscas y arcillas)
que marcan el inicio de la historia sedi-
mentaria de la sierra de la Demanda.
Al final del Precámbrico, estos mate-
riales fueron plegados por la orogenia
Asíntica, también llamada Cadomiense,
dando lugar a relieves montañosos
emergidos que sustituyeron a los pai-
Principales unidades morfoestructurales de La Rioja representadas sobre un modelo digital del terreno (Carta Digital de España, 1994-1995)
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35 Especial La Rioja
sajes marinos que hasta ese momento
tenían las tierras riojanas. Las rocas
sedimentarias depositadas fueron afec-
tadas por un intenso metamorfismo y
transformadas en esquistos de tonos
azulados, que actualmente podemos
encontrar en puntos aislados de la
sierra de la Demanda como Anguiano
o Cilbarrena.
El Paleozoico (590-250 m.a.)
Al inicio del Cámbrico (590-500
m.a.), estos relieves fueron arrasa-
dos, y sobre ellos se depositaron, de
forma discordante, los Conglomerados
de Anguiano junto con una potente
serie detrítica (fundamentalmente, arci-
llas y areniscas que, acumuladas a
lo largo de todo el Paleozoico, llegó a
superar los 11.000 metros de espesor
en la zona Asturoccidental-Leonesa).
Una buena parte de estos materiales
se depositó durante el Cámbrico y el
Ordovícico (500-440 m.a.) en los már-
genes del continente de Gondwana (Fig.
2a), en una cuenca de tipo plataforma
continental con importantes aportes
detríticos procedentes del continente
que se depositaron en playas y zonas
mareales (las areniscas) y en zonas
más profundas (las arcillas), y que, por
efecto del metamorfismo sufrido, se
convirtieron, respectivamente, en las
cuarcitas y pizarras que actualmente
podemos ver en esta sierra.
Durante el Devónico (410-360
m.a.), como consecuencia de la inten-
sa actividad tectónica sufrida por la
placa Ibérica, no se produce sedimen-
tación en la zona riojana. Solamente en
el Carbonífero (360-290 m.a.) se depo-
sitan materiales detríticos en cuen-
cas muy subsidentes conectadas con
el mar de forma intermitente. Es en
este momento cuando el choque entre
Gondwana y el conjunto euroamerica-
no aprisiona las placas de Armórica y
Avalonia, localizadas entre ellas, provo-
cando el plegamiento de los materiales
sedimentados y la formación de un
supercontinente llamado Pangea como
resultado de la fusión de las placas
implicadas en el choque continental
(Fig. 2b). El resultado de todos estos
procesos sedimentarios y tectónicos
en la zona actualmente ocupada por la
sierra de la Demanda es la formación
de una cordillera montañosa, aunque
no es la que actualmente podemos
observar, ya que, una vez finalizado
este importante proceso compresivo
conocido como orogenia Hercínica, los
relieves montañosos fueron arrasados
y convertidos en una penillanura.
El Mesozoico (250-65 m.a.)
Tras la unión de todos los conti-
nentes durante el Pérmico, se inicia un
proceso distensivo que fragmenta la
Pangea y lleva a la individualización de
Iberia como una placa independiente. En
este contexto de montañas que están
siendo arrasadas al nivel de penillanu-
ras comienza la sedimentación meso-
zoica por medio de abanicos aluviales y
cursos fluviales (facies Buntsandstein).
Seguidamente se produce una impor-
tante subida del nivel del mar, que
desde el este llega hasta La Rioja,
dejando un conjunto de sedimentos
carbonatados depositados en una pla-
taforma marina (facies Muschelkalk).
La consiguiente retirada del mar deja
extensas llanuras lutíticas y sebkhas
costeras donde se acumulan poten-
tes series evaporíticas (facies Keuper).
Finalmente, en las últimas etapas del
Triásico, una nueva transgresión mari-
na implanta sobre las tierras riojanas
una plataforma continental en la que
se depositan potentes series calcáreas
(Jurásico). Acompañando a esta última
transgresión se produce una etapa de
distensión tectónica que favorece la
emisión de los basaltos olivínicos que
podemos observar asociados a las
facies Keuper. Todos estos materiales
podemos reconocerlos recubriendo a
las series paleozoicas de la sierra de
la Demanda o en los márgenes de la
sierra de Cameros.
Tras un intervalo de estabilidad a
lo largo del Jurásico, con sedimentos
depositados en ambientes de playa,
plataforma continental y arrecifes, se
inicia una nueva etapa de fracturación
tectónica relacionada con el giro anti-
horario que experimenta la península
Ibérica relacionado con la apertura
del golfo de Vizcaya, que da lugar a la
formación de una importante cuenca
sedimentaria en la zona actualmente
ocupada por la sierra de Cameros y
parte de la sierra de la Demanda. En
esta cuenca, fuertemente subsidente,
se depositan hasta 9.000 metros de
areniscas, arcillas y calizas en ambien-
tes fluviales y lacustres, que corres-
ponden a los grupos Tera, Oncala,
Urbión, Enciso y Oliván definidos por
Tischer (1966), culminando al inicio del
Cretácico superior con facies marinas
arrecifales reconocibles al norte de
Grávalos.
La aparición de arenas y capas
de carbón depositadas en ambientes
fluviales y de marismas marcan el
final de la sedimentación mesozoica
en la parte sur de La Rioja (actuales
sierras de la Demanda y Cameros),
trasladándose a partir de este momen-
to a la cuenca pirenaica, donde se
depositan importantes series carbo-
natadas correspondientes al Cretácico
superior en un ambiente de plataforma
continental que actualmente podemos
encontrar formando parte de la sierra
de Cantabria-Montes Obarenes.
Durante todo el Mesozoico, la sedi-
mentación tuvo lugar en grandes cuen-
cas sedimentarias localizadas al norte
y sur de La Rioja, mientras que la parte
central, lo que ahora es el valle del
Ebro, correspondía a una zona elevada
conocida como "Macizo del Ebro".
Figura 2.- a) Reconstrucción paleogeográfica
donde se muestra la posición de la placa ibérica
(Ib.) durante el Ordovícico
b) Reconstrucción paleogeográfica donde
se muestra la posición de la placa ibérica (Ib.)
durante el Carbonífero.
(Tomadas de Pérez-Estaún et al., 2004)
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Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
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El Cenozoico (65-0 m.a.)
A finales del Mesozoico se inicia
una etapa orogénica, que en La Rioja
se prolonga en el tiempo hasta el final
del Mioceno, conocida como orogenia
Alpina. Esta orogenia es la principal
responsable de las estructuras tectóni-
cas y del relieve que podemos observar
en la actualidad. El efecto más espec-
tacular que produce en la estructura
morfológica de La Rioja es lo que se
conoce como "inversión tectónica", de
forma que lo que hasta este momen-
to eran cuencas sedimentarias con
subsidencia y acumulación de mate-
riales, pasan a ser, por el efecto de la
tectónica compresiva generada por el
acercamiento de las placas europea y
africana, zonas elevadas que comien-
zan a erosionarse y aportan materiales
a una nueva cuenca, la cuenca terciaria
del Ebro, que enlaza hacia el norte con
la cuenca pirenaica.
Los movimientos tectónicos relacio-
nados con esta orogenia provocan el
plegamiento, levantamiento y desplaza-
miento hacia el norte de lo que actual-
mente son las sierras de la Demanda y
Cameros, a cuyo pie se forman exten-
sos abanicos aluviales alimentados
por el desmantelamiento simultáneo
de los relieves que se forman y que
en las zonas más distales enlazan con
ambientes marinos (margas y pota-
sas de Pamplona) correspondientes
a la cuenca pirenaica (Muñoz, 1992).
Durante el Oligoceno, hace aproximada-
mente 30 m.a., se estructura el cabal-
gamiento surpirenaico, que, con una
vergencia hacia el sur, desconecta el
surco riojano de la cuenca pirenaica, y
cuya principal manifestación en superfi-
cie es el cabalgamiento de la sierra de
Cantabria-Montes Obarenes. A partir
de este momento queda configurada la
estructura morfológica riojana con sie-
rras al sur (la Demanda y Cameros) y
al norte (Cantabria-Montes Obarenes),
y una depresión central que, alimenta-
da por el desmantelamiento de estas
sierras, llega a acumular hasta 5.500
metros de conglomerados (adosados a
las sierras), areniscas, arcillas, calizas
y yesos en ambientes sedimentarios
continentales (abanicos aluviales y
lagos carbonatados y evaporíticos). Los
cabalgamientos de las sierras meridio-
nales hacia el norte -con una longitud
superior a 100 km, un desplazamiento
horizontal máximo de 30 km y un salto
vertical de más de 4 km (Casas, 1990)-
y de la sierra de Cantabria hacia el sur
-en torno a 40 km- hacen que solamen-
te sea visible el 40 % de la cuenca
terciaria del Ebro, quedando el resto
oculto bajo las sierras mencionadas.
Hacia el final del Mioceno (en torno
a 11-8 m.a.) se produce la apertura
de la cuenca terciaria del Ebro al
Mediterráneo y comienza el vaciado
erosivo de la cuenca y la instauración
de la actual red fluvial, responsable
del desmantelamiento de las sierras
y del modelado que se observa en el
presente.
ASPECTOS LITOLÓGICOS
Y PAISAJE
C
omo ya se ha señalado, uno de los
principales condicionantes del pai-
saje es el litológico, cuya procedencia
y localización queda puntualizada en
el apartado anterior. Si comenzamos
analizando esta relación en las rocas
paleozoicas, encontramos que la uni-
formidad litológica de estos materiales
-pizarras y cuarcitas (Fig. 3)-, unida a la
existencia de una fábrica planar -tam-
bién llamada esquistosidad- asociada
a los pliegues, confiere a los relieves
Fotografía 1.- Margen sur de la cuenca del Ebro en Matute.
Espectacular panorámica del cabalgamiento de la sierra de la Demanda sobre la cuenca del Ebro.
Las calizas y margas plegadas cabalgantes corresponden al Lías (Jurásico) y los conglomerados cabalgados
con relieves de tipo mallo a la cuenca terciaria del Ebro (Oligoceno superior-Mioceno inferior)
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35 Especial La Rioja
paleozoicos un aspecto de cumbres y
valles redondeados que rápidamente
tendemos a asociar con montañas vie-
jas, formadas hace millones de años.
Esta interpretación es claramente erró-
nea, ya que los relieves paleozoicos
que afloran en la sierra de la Demanda
se formaron, como ya se ha señalado,
en relación con la orogenia Alpina, al
igual que el resto de las montañas
riojanas.
Las areniscas y calizas del Triásico
apenas condicionan el paisaje por
su escaso espesor; sin embargo, los
yesos y evaporitas triásicas, cuya
potencia raramente excede el centenar
de metros, condicionan el paisaje por
sus extensos afloramientos, fundamen-
talmente en la zona de contacto entre
las sierras meridionales y la cuenca
terciaria del Ebro. La solubilidad de
estos materiales da lugar a lapiaces y
dolinas, y se encuentran escasamente
colonizados por la vegetación debido a
su composición salina.
Las calizas jurásicas que junto con
los yesos triásicos afloran en el mar-
gen norte de las sierras meridionales
forman uno de los casos más caracte-
rísticos en los que el paisaje está con-
dicionado por los aspectos litológicos,
con modelados en paredes verticales,
pliegues en cascada (Fotografía 1) y
relieves en cuestas. Este modelado
puede reconocerse de igual forma en
la zona de los Montes Obarenes/sierra
de Cantabria, aquí en relación con las
calizas y arenas del Cretácico superior
(Fotografía 2).
Los impresionantes espesores de
sedimentos (9 km) que constituyen la
sierra de Cameros, así como el amplio
abanico litológico que la forman, dan
lugar a una gran variedad de modelados
en función de las características litoló-
gicas dominantes. Ordenados de sur a
norte y de mayor a menor antigüedad
encontramos las calizas y margas del
Grupo Oncala, que ocasionan paisajes
tan destacados como el desfiladero
del río Leza (Fotografía 3), o, en zonas
donde dominan las margas (zona de
Aguilar-Inestrillas), paisajes acarcava-
dos. Las cuarcitas y conglomerados del
Grupo Urbión, con una alta resistencia
a la erosión, constituyen, junto con la
zona del pico de San Lorenzo (2.271
m), los relieves más altos de La Rioja
(Urbión, 2.228 m; Cebollera, 2.142 m),
y generan espectaculares desfiladeros
como los originados por los ríos Cidacos
y Linares. Las calizas, margas y limo-
nitas del Grupo Enciso, con desigual
resistencia ante la erosión, dan lugar a
relieves resistentes (calizas y limonitas)
alternando con materiales blandos (mar-
gas), que fueron aprovechados hasta
mediados del siglo pasado para formar
terrazas de cultivo, proporcionando, tal
y como señalan Casas et al. (2001), un
buen ejemplo de relación entre condi-
cionantes geológicos y usos del suelo.
Finalmente, las areniscas y arcillas flu-
viales del Grupo Oliván proporcionan
relieves redondeados y formas suaves
que, unidas a una cobertera vegetal de
escasa altura, confieren a este grupo un
aspecto aterciopelado.
Dentro de la unidad morfosedi-
mentaria constituida por la cuenca
del Ebro encontramos una estrecha
relación entre aspectos litológicos y
paisaje; está estructurada en una suce-
sión que, de sur a norte, se caracteriza
por potentes series conglomeráticas
(Fig. 3) procedentes del desmantela-
miento de las sierras de la Demanda
y Cameros. Los conglomerados que
presentan una mayor cementación son
el origen de relieves de tipo "mallo",
como los que se pueden observar en la
zona de Matute o Islallana (Fotografías
1 y 4), mientras que en los conglome-
rados poco o nada cementados (nor-
malmente aquellos constituidos casi
Fotografía 2.- Relieve en cuestas en la zona de los Montes Obarenes/sierra de Cantabria (Cellórigo),
en relación con las calizas del Cretácico superior
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Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
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Fotografía 3.- Desfiladero del río Leza en los alrededores de Soto en Cameros formado sobre calizas y margas del Grupo Oncala
Figura 3.- Mapa litológico de La Rioja representado sobre un modelo digital del terreno (Carta Digital de España, 1994-1995)
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35 Especial La Rioja
exclusivamente por clastos de natura-
leza silícea), los relieves son suaves y
sobre ellos se instala una red fluvial de
tipo dendrítico (conglomerados de sie-
rra La Hez o parte alta del Serradero,
Fotografía, 5). La mayor parte de la
cuenca del Ebro está ocupada por
areniscas y arcillas que dan lugar a
relieves suaves con cerros tipo mesa
separados por valles de fondo plano
con ocasionales escarpes verticales
provocados por el encajamiento de los
ríos, como son los casos del Najerilla y
del Cidacos, sobre niveles areniscosos,
así como zonas acarcavadas donde las
arcillas constituyen el componente lito-
lógico dominante (Fotografía 6). Con
una menor influencia en el paisaje,
se reconocen alternancias de yesos
y arcillas terciarios en los extremos
oeste (zona del río Tirón) y norte (zona
de Alcanadre-Calahorra), así como al
norte de Quel y Autol, que proporcionan
relieves redondeados fuertemente inci-
didos por la red fluvial (Fig. 3).
PRECIPITACIONES Y TEMPERATURA
E
l clima riojano, tal y como señala
Cuadrat (1994), es el resultado de
la interferencia de rasgos oceánicos
y mediterráneos, de su contrastado
relieve entre la montaña y el llano y,
de modo particular, de su localización
interior en el extremo occidental de
la depresión del Ebro. Estos factores
condicionan de forma muy importante
los aspectos más significativos de los
principales elementos del clima riojano
Fotografía 4.- relieves de tipo "mallo" formados sobre conglomerados cementados
y subhorizontales (zona de Viguera-Islallana)
Fotografía 5.- Relieves suaves con una red fluvial de tipo dendrítico desarrollados sobre conglomerados poco o nada cementados
de sierra La Hez, localizados sobre las areniscas y conglomerados más cementados de la depresión de Arnedo en la zona de Herce
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Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
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(precipitación, temperatura, insolación,
vientos...) y sus variaciones intrarre-
gionales, particularmente numerosas
debido a la diversidad altitudinal y
geomorfológica del territorio.
La distribución espacial de las preci-
pitaciones (Fig. 4) muestra un gradiente
sur-norte condicionado por la disminu-
ción del relieve, y otro oeste-este mar-
cado por la mejor exposición del sector
occidental a los vientos húmedos del
Atlántico, incrementado por el descenso
altitudinal existente en el mismo sentido.
En la Figura (5), modificada de Cuadrat
(1994), se observa una clara relación
lineal entre precipitaciones y altitud.
Este incremento de la precipitación con
el relieve traza un gradiente de dirección
este-oeste cuyo valor promedio para el
conjunto riojano ha sido estimado en 73
mm por cada 100 metros de desnivel
(Núñez y Martínez, 1991).
La variedad térmica está muy con-
trolada por la fuerte dependencia del
relieve, tal y como se comprueba en el
mapa de temperaturas medias anua-
les (Fig. 6) por el significativo número
de líneas isotermas y por disponerse
éstas en trazos paralelos a las cur-
vas de nivel, disminuyendo los valores
desde el eje del Ebro hasta los márge-
nes montañosos. En la Figura (7) se
aprecia una casi perfecta correlación
(R
2
= 0,9557) entre temperatura media
anual y altitud sobre el nivel del mar.
La pluralidad de condiciones topográ-
ficas dificulta el cálculo del gradiente
entre la montaña y el llano, estimado
por Núñez y Martínez (1991) para el
conjunto riojano en 0,55 °C de dismi-
nución térmica por cada 100 metros
de elevación. También existe una gra-
dación menos perceptible oeste-este
que responde al descenso altitudinal
del territorio en este mismo sentido y a
Figura 4.- Mapa de precipitaciones anuales en La Rioja.
(Fuente: Gobierno de La Rioja. http://www.larioja.org/sig/ctem.html)
Fotografía 6.- Sector occidental de la cuenca del Ebro (entre Calahorra y Autol, La Rioja).
Vista general de lutitas y areniscas terciarias con un desarrollo espectacular de cárcavas.
Figura 5.- Correlación entre precipitaciones medias anuales y altitud. Modificado de Cuadrat, 1994.
(Fuente: I.N.M., Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1981 y Núñez y Martínez, 1991)
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n.
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35 Especial La Rioja
las condiciones más continentales que
soportan las tierras orientales.
Además de las oscilaciones climáti-
cas controladas por el ciclo estacional,
que son las que con una mayor fuerza
marcan las variaciones que mejor pode-
mos apreciar, existen otras de mayor
periodo que normalmente pasan des-
apercibidas debido a su menor ampli-
tud frente a la fuerza estacional. Estas
oscilaciones sí que quedan registradas
por los aparatos de medida, aunque el
escaso registro instrumental, que rara-
mente sobrepasa los 100 años, difi-
culta la caracterización de estos ciclos
climáticos cuyo periodo oscila entre los
2,3 años del ciclo de oscilación bianual
hasta los 400.000 años del ciclo de
excentricidad largo de Milankovitch. Sin
embargo, estos ciclos quedan registra-
dos por los sedimentos acumulados en
lagos o cuevas, y en La Rioja tenemos
muy buenos ejemplos en el lago plioce-
no de Villarroya o en los espeleotemas
de las cuevas de Ortigosa de Cameros.
En estos dos contextos geológicos tan
diferentes se han registrado ciclos con
periodicidades de 2-3 años referibles a
la Oscilación Bianual, 6-8 años referi-
bles a la Oscilación del Atlántico Norte
(NAO), el Niño y Oscilación del Sur
(ENSO), y 10-12 años referibles al ciclo
de manchas solares (Sunspot), ade-
más de otras periodicidades mayores
relacionadas con ciclos solares (Muñoz
et al., 2002; Muñoz et al., 2004).
ASPECTOS HIDRÓGRÁFICOS
Y RELIEVE
E
l relieve actual es el resultado de la
actividad de los agentes atmosféri-
cos sobre la superficie terrestre durante
los últimos dos millones de años de la
historia de la Tierra. El proceso modela-
dor del paisaje que tiene más importan-
cia en La Rioja es la erosión lineal, que
consiste en la profundización progresiva
de los valles de los ríos debido a la
erosión en su fondo. Estos procesos
de erosión lineal se llevan a cabo tanto
en los valles principales como en los
afluentes (Fig. 8). La morfología general
en las sierras meridionales es la de
una superficie muy irregular incidida
por barrancos y valles, que en algunos
casos pueden llegar a ser estrechos y
profundos, como las gargantas del Leza
y Najerilla, o con fondos amplios (por
ejemplo, el Leza a la altura de Laguna
de Cameros). La depresión del Ebro,
al estar formada por rocas mucho más
blandas y ser atravesada por un río con
gran capacidad de erosión y modelado
del paisaje, sufrió procesos completa-
mente distintos a los que ocurrieron en
las sierras. Las arcillas y areniscas del
valle del Ebro fueron fácilmente erosio-
nadas y arrastradas hacia el mar, de
modo que la altura de su nivel de base
se rebajó rápidamente. Esta erosión se
debió tanto a la acción del río principal
como a la de corrientes no canalizadas
que bajaban desde las sierras circun-
dantes. Estas corrientes, además de
su efecto erosivo, dejaron depósitos de
gravas sobre las superficies aplanadas,
que son los glacis o piedemontes. El
vaciado erosivo de la cuenca terciaria
endorreica del Ebro por el sistema flu-
vial del río Ebro se inicia por la captura
del sistema radial existente en la cuen-
ca por uno de los ríos que drenaban
hacia el Mediterráneo. La edad del inicio
del vaciado erosivo se puede corroborar
mediante modelización numérica, resul-
tando en una horquilla de edad entre
los 12,5 y 8,5 m.a. (García-Castellanos
et al., 2003).
La dinámica fluvial presenta cam-
bios que pueden ser observados en el
intervalo temporal de la vida humana,
Figura 7.- Correlación entre temperaturas medias anuales y altitud. Modificado de Cuadrat, 1994.
(Fuente: I.N.M., Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1981 y Núñez y Martínez, 1991)
Figura 6.- Mapa de temperaturas medias anuales en La Rioja. (Fuente:
Gobierno de La Rioja. http://www.larioja.org/sig/ctem.html)
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Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
19
como es el caso de los meandros, y
otros más lentos, pero cuyos resulta-
dos pueden apreciarse todavía, ya que
al ser relativamente modernos no han
sido destruidos por los procesos erosi-
vos, como los cambios en los cauces
de los principales ríos riojanos. Estos
procesos se pueden observar, por
ejemplo, en el río Alhama, que aguas
abajo de Corella presenta un cauce
abandonado con dirección NE, por lo
que desembocaba en el Ebro aguas
abajo de Castejón de Ebro. También
en el río Cidacos, que actualmente en
Autol describe una fuerte curva de 90° y
se dirige hacia el norte desembocando
en el Ebro a la altura de Calahorra; sin
embargo, muestra un cauce abando-
Figura 8.- Mapa de los principales ríos riojanos. Fuente: Gobierno de La Rioja. http://www.larioja.org/sig/ctem.html
Figura 9.- a) Mapa de las cuencas hidrogeológicas
del Ebro y Duero. La divisoria entre las dos cuen-
cas en la región de La Bureba sigue una dirección
NO-SE conectando los Pirineos Occidentales con la
terminación de la Cadena Ibérica.
b). Vista tridimensional desde el NE de la divisoria
de aguas entre los sistemas fluviales del Ebro y
Duero en la que se observan sus principales dife-
rencias en relieve y erosión. La divisoria de aguas
está parcialmente controlada por las estructuras
tectónicas aflorantes. 1: posible divisoria de aguas
del Ubierna. 2: posible divisoria de aguas del paleo-
Ubierna. 3: captura por afluentes del Ebro. (Tomada
de Mikes et al., 2004).
background image
20
n.
o
35 Especial La Rioja
nado, que desde Autol se dirigía hacia
Aldeanueva de Ebro, actualmente ocu-
pado por la llasa Agustina. Finalmente,
el río Iregua presenta un cauce aban-
donado que partiendo a la altura de
Albelda de Iregua se dirigía hacia el
N-NO, desembocando en el río Ebro a
la altura de Fuenmayor.
Otro ejemplo espectacular de la
actividad del río Ebro es la captura
del sector oriental de la cuenca del
Duero. La cuenca del Ebro presenta un
relieve general bajo frente a un relieve
local relativamente importante, mien-
tras que la cuenca del Duero tiene un
relieve general alto y un relieve local
pequeño (Fig. 9a). En la Figura 9b se
aprecia como el sistema fluvial (paleo-
Ubierna) que ocupaba la parte oeste
de la región de La Bureba ha sido y
continúa siendo capturado por la ero-
sión remontante más agresiva de los
afluentes del río Ebro.
Estos son unos claros ejemplos de
la intensa actividad de los ríos y de su
importancia en la modificación geográ-
fica de nuestra región y, por extensión,
en la superficie terrestre.
SUELOS Y USOS
E
l clima de La Rioja, sumado a las
características geológicas, orográ-
ficas e hidrológicas y a la vegetación
y las actividades humanas, da como
resultado el desarrollo de suelos que
han permitido la implantación de una
floreciente agricultura y son el sustrato
de los imponentes bosques que carac-
terizan el paisaje riojano.
En el mapa de la Figura 10 se
muestran, agrupados en ocho clases
diferentes, los actuales usos del suelo
en La Rioja. Para su elaboración, rea-
lizada en el ámbito de un convenio de
colaboración entre el Consejo Superior
de Investigaciones Científicas (CSIC)
y el Ministerio de Medio Ambiente
(MIMAM), se parte de los datos pre-
sentes en el CORINE Land Cover
(EUROSTAT, 1998), que ha utilizado,
principalmente, imágenes LANDSAT y
SPOT, con una resolución espacial de
20 y 30 metros respectivamente. La
unidad mínima representada es de 25
hectáreas.
En las tablas adjuntas se recogen
los usos del suelo en La Rioja corres-
pondientes al año 1995.
TIERRAS DE CULTIVO
Herbáceas
Barbecho
Leñosas
88.000
17.150
56.951
Hectáreas
17,48
3,41
11,31
% Superficie
PRADOS, PASTIZALES Y TERRENO FORESTAL
Prados
naturales
Pastizales
Monte
maderable
Monte
abierto
Monte
leñoso
12.856
134.265
66.213
16.157
36.393
Hectáreas
2,55
26,67
13,15
3,21
7,23
% Superficie
OTRAS SUPERFICIES
Erial a pastos
Terreno
improductivo
Superficie
no agrícola
Ríos y lagos
44.479
6.853
16.318
7.753
Hectáreas
8,84
1,36
3,24
1,54
% Superficie
Fuente: MAPA (1997) y elaboración propia
Figura 10.- Mapa de usos del suelo en La Rioja (Modificada de Rosa et al., 2000).
background image
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
21
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