DESCRIPCIÓN
C
omo breve recordatorio vamos a hacer
una rápida descripción de cuál es el as-
pecto y ciclo de este insecto. Se trata de un
Himenóptero del suborden de los Sinfitos,
per teneciente a la familia de los
Pamphiliidae (Clase Insecta, Orden Hyme-
noptera, Suborden Symphyta, Super familia
Megalodontidea, Familia Pamphiliidae, Sub-
familia Cephalciinae).
Se estima que el número de especies de
esta familia en todo el mundo es de alrede-
dor de 230, habiendo sido encontradas en
España una treintena.
Su aspecto general es muy parecido al de
otros Himenópteros más conocidos, como
Diprion
o Neodiprion. Las hembras adultas
de esta especie tienen entre 12 y 17 mm de
longitud y de 13 a 14 mm de envergadura,
siendo algo más grandes que los machos.
Ambos sexos presentan en las alas una lige-
ra tonalidad amarillo oro, color negro azulado
con brillos metálicos en tórax y abdomen, y
una franja amarillenta dispuesta de forma
transversal en la par te media del abdomen;
las patas son amarillo rojizas.
Los huevos son puestos de forma aisla-
da. Son alargados, con los extremos puntia-
gudos. En la puesta, los huevos quedan ad-
heridos a la planta por su par te convexa. Su
coloración es asalmonada, más oscura por
los extremos.
Las lar vas tienen una longitud aproxima-
da de 25 mm, y una coloración general ver-
dosa, con una línea dorsal en el centro más
oscura, así como otras líneas laterales dis-
continuas y una línea abdominal más del
mismo color que las anteriores. Los seg-
mentos torácicos están bien definidos y ca-
recen de falsas patas, si bien en el último
estadio de desarrollo o prepupa éstas se ha-
cen aparentes en número de ocho pares.
Además, poseen unos apéndices ar ticulados
en el extremo de la zona caudal del abdo-
men. La cápsula cefálica es de color casta-
ño.
ANTECEDENTES
C
omo ya se comentó en el anterior ar tícu-
lo presentado en esta revista (2002),
existen diferencias entre los ciclos descritos
en la bibliografía para esta especie en
España. Toimil y Acosta (1993 y 1995), citan
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TÉCNICA
COMUNICACIÓN
Francisco Javier
Blasco Fernández
Ingeniero Técnico Forestal
Problemas causados por
Acantholyda hieroglyphica
Christ. en la Comunidad
de Madrid.
Planteamiento de cuestiones y dudas
acerca de esta especie y de otros
Himenópteros defoliadores de los pinos.
en la provincia de Huelva la presencia
de las lar vas entre mediados de mayo
y mediados de junio, pasando poste-
riormente a la fase de prepupa para en-
terrarse y pasar en dicho estadio todo
el invierno. Al final del invierno se trans-
forman en pupas, emergiendo los ima-
gos a finales de abril y principio de ma-
yo. Por otro lado, Varios Autores (1965)
y García de Viedma et al. (1985) citan
que los adultos suelen volar durante el
mes de junio, para rápidamente copular
y realizar las hembras la puesta, estan-
do presente la lar va durante el mes de
julio y hasta comienzos de agosto, pa-
sando entonces a la fase de prepupa
para dejarse descolgar al suelo y ente-
rrarse. Este último parece estar más en
consonancia con las obser vaciones
que se han realizado en la Comunidad
de Madrid, por lo que se colige que se
pueden dar cier tas variaciones del ciclo
según la latitud y altitud de las zonas
donde se pueden encontrar.
De hecho, y tras consultar la Base
de Datos existente en la Dirección
General del Medio Natural de la
Consejería de Medio Ambiente y
Ordenación del Territorio, en la
Comunidad de Madrid se ha encontra-
do citas de problemas causados por
Acantholyda hieroglyphica en repobla-
ciones de Pinus pinea sitas en los tér-
minos municipales de Cadalso de los
Vidrios y Navalagamella (por otras refe-
rencias se tiene conocimiento también
de la existencia de algún foco en fores-
taciones de tierras agrarias en el
Término Municipal de Navas del Rey,
también sobre Pinus pinea), además
de la antes mencionada repoblación de
Pinus sylvestris en Becerril de la Sierra.
En concreto, los daños aparecieron
durante los años 2002 y 2003, dife-
renciándose éstos en que mientras en
las repoblaciones realizadas con Pinus
pinea los ataques se empezaban a pro-
ducir durante finales del mes de junio y
primera mitad de julio, en la repobla-
ción de Becerril de la Sierra siempre
ocurrían durante julio. Esta ligera dife-
rencia de entre una y dos semanas se
puede achacar a la diferencia altitudi-
nal, alrededor de 400-500 m, entre las
zonas donde se encuentran instaladas
las repoblaciones afectadas. En cual-
quier caso, se puede apreciar que es-
tas fechas se corresponden con los ci-
clos descritos anteriormente.
Hasta aquí podemos ver que
Acantholyda hieroglyphica es un defo-
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
63
Hace aproximadamente dos años que se publicó en esta misma
revista un artículo acerca de cómo fue descubierto por parte de
los Agentes Forestales la existencia de un foco de Acantholyda
hieroglyphica
en una repoblación realizada con Pinus sylves-
tris
en el Término Municipal de Becerril de la Sierra, dentro del
Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares
En dicho artículo se procedió a realizar una revisión de toda
la documentación que se pudo encontrar en aquel momento
que hiciera referencia a Acantholyda hieroglyphica. Se pudo
comprobar que en España no existían referencias de que este
Himenóptero causara problemas más que en repoblaciones de
Pinus pinea, mientras que en otros países europeos se conside-
raba como una plaga habitual de los repoblados y viveros, indi-
cando que podía estar presente sobre cualquier especie de pino.
Desde entonces se han producido algunos hechos que han
sugerido que pudiera ser interesante realizar una revisión res-
pecto a varias cuestiones relacionadas con esta especie.
En primer lugar, se han podido encontrar nuevas referencias
bibliográficas sobre Acantholyda en España, tanto actuales co-
mo de épocas anteriores, no localizadas cuando se escribió el
primer artículo. Así, se han hallado referencias de otras espe-
cies del género Acantholyda, básicamente Acantholyda posti-
calis
(= Acantholyda nemoralis) y A. serbica. Asimismo, se tie-
ne en cuenta la facilidad de equivocarse con otro tipo de
Himenópteros defoliadores de pinos, como puede ser el caso de
Gilpinia pallida. En segundo lugar, durante estos casi dos años
se han encontrado nuevos daños causados por este insecto en
la Comunidad de Madrid y que llevan a que nos planteemos
ciertas preguntas sobre algunas circunstancias que se han ob-
servado a raíz de estos descubrimientos.
liador que frecuenta las repoblaciones
de Pinus pinea, y que en los últimos cin-
cuenta años ha causado problemas de
mayor o menor entidad en las provincias
de Huelva y Madrid, sin descar tar que
pueda haber causado daños en otras
provincias y en otras especies. No exis-
ten indicios de daños en otras especies
de pinos, ni que hayan causado proble-
mas que la hagan considerar una plaga
de primera magnitud. Incluso tampoco
se encuentran referencias de daños en
viveros, mientras sí son encontradas en
otros países mediterráneos y del resto
de Europa (Yüksel, 1998).
NOVEDADES Y
PLANTEAMIENTO DE HIPÓTESIS
T
ras comprobar que el caso de la re-
población de Becerril de la Sierra
era un caso único y "raro" en lo que
hasta ahora se había descrito en
España, y que no se había dado ningún
otro caso en las zonas cercanas, se
pensó que este foco no pasaba de ser
una mera anécdota y que la presencia
de Acantholyda podría justificarse por-
que el problema hubiera estado en el
vivero, ya que pudieran haber existido
eras de cultivo de piñonero y de silves-
tre colindantes, pasándose los insec-
tos de una era a otra. De hecho, en el
vivero de origen de una buena par te del
lote con que se realizó la repoblación
se encontraron eras de producción de
Pinus sylvestris junto a eras de cultivo
de Pinus pinea. Parecía una hipótesis
muy seria (si bien no se encontró pre-
sencia alguna del insecto).
Sin embargo, esta tesis ha tenido
que ser puesta en duda tras los últimos
acontecimientos. Y es que, para sor-
presa nuestra, se produjo una novedad
durante la primera semana de julio,
cuando gracias al celo y dotes de ob-
ser vación de los Agentes Forestales lle-
gó un nuevo aviso a la Sección de
Defensa Fitosanitaria: se había detec-
tado la presencia de lar vas con el cuer-
po de color verde y cabeza de color cas-
taño en una repoblación en la que se
habían comido o se estaban comiendo
las acículas de los brotes del año. En
esta ocasión se trataba de una repo-
blación realizada en el Monte "La
Jurisdicción", afectado por un incendio
ocurrido durante el año 2000 en las fal-
das de la Solana de Abantos, Término
Municipal de San Lorenzo de El
Escorial.
Se procedió a visitar la zona afecta-
da para confirmar la presencia de lar-
vas de Acantholyda y evaluar los daños.
Se pudo comprobar que a media-
dos de julio ya se habían producido da-
ños de cier ta impor tancia en una su-
per ficie de alrededor de 10-15 ha de la
repoblación, afectando a pies de Pinus
sylvestris y de Pinus pinaster. La zona
está orientada hacia el sur, en exposi-
ción de solana y a una altitud aproxi-
mada de 1.200 m. Además, se en-
cuentra relativamente cercana a la re-
población de pino silvestre afectada an-
teriormente, a unos 20 km en línea rec-
ta de la zona de Becerril de la Sierra.
Una semana después, otro Agente
Forestal avisaba de la existencia de da-
ños en una repoblación realizada con
Pinus pinea en el monte "El Calvario, El
Romeral y Otros", en el Término
Municipal de Navalagamella. Se trataba
también de otro foco de Acantholyda
hieroglyphica que, como ya se ha men-
cionado anteriormente, causó daños
en la misma zona durante 2003. Aquí
la defoliación ha sido mucho más in-
tensa, dejando pies seriamente afecta-
dos.
Así pues, durante 2004 se ha cons-
tatado la presencia de daños en
Navalagamella (sobre Pinus pinea) y en
San Lorenzo de El Escorial, mientras
que no se ha detectado la presencia ni
de huevos ni lar vas de Acantholyda, así
como tampoco se han obser vado da-
ños, en Becerril de la Sierra. (Según al-
gunos autores también puede existir
una diapausa en su ciclo).
De momento, la detección de un
ataque de relativa impor tancia sobre la
repoblación de San Lorenzo de El
Escorial parece corroborar la idea de
que Acantholyda hieroglyphica no es
sólo una especie de defoliador que pro-
duzca daños en el piñonero tal y como
se había reflejado en la bibliografía es-
pañola hasta ahora. En la actualidad,
ya podemos encontrar nuevas referen-
cias que cambian este hecho: Muñoz
López et al. (2003) ya describen que
Acantholyda hieroglyphica no se limita
a defoliar solamente a esta especie, y
cita textualmente que "En España pro-
duce daños sobre pinos, especialmen-
te en Pinus pinea, Pinus halepensis y
Pinus nigra salzmanii".
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Puesto que se tienen citas específi-
cas para estas tres especies, y habién-
dose detectado daños sobre otras es-
pecies de pinos, en nuestro caso,
Pinus sylvestris y Pinus pinaster, pare-
ce acer tado sospechar que en realidad
puede causar daños en cualquier espe-
cie de pino presente en España, tanto
autóctona como foránea.
Sin embargo, sigue surgiendo una
lógica y razonable duda: si durante es-
tos últimos años no se han detectado
problemas causados por este insecto,
¿a qué se debe que en la actualidad se
estén produciendo caso tras caso el
descubrimiento de nuevos focos? ¿Por
qué en el resto de Europa se cita a
Acantholyda hieroglyphica
como una
plaga a tener en cuenta en viveros y re-
poblaciones sobre una amplia variedad
de especies del género Pinus mientras
que en España sólo se había constata-
do su presencia sobre Pinus pinea?
Tal vez se deba a que este insecto
no hubiera causado problemas hasta
ahora, y por eso no se citó nunca. Sin
embargo, tenemos indicios de que esto
no es del todo cier to: en conversacio-
nes mantenidas con un compañero ya
retirado que hace años trabajó en el ex-
tinto Ser vicio de Plagas del Ministerio
de Agricultura, recordaba que allá por
los años sesenta se produjeron daños
en alguna repoblación de Pinus sylves-
tris en la zona cercana a Somosierra,
pero que después de tanto tiempo no
podía precisar exactamente dónde ni
en qué año. Además, por desgracia no
se han conser vado muchos archivos de
aquella época, ya que estos desapare-
cieron y no existe constancia escrita de
todo lo que se hizo entonces, a no ser
lo que figura en las memorias publica-
das anualmente por el Ministerio de
Agricultura, muchas veces con referen-
cias escuetas y centradas en los traba-
jos realizados, sobre todo en trata-
mientos y estudios de eficacia de cier-
tos insecticidas. De esa época solo he-
mos podido encontrar que durante
1962 se trataron en la provincia de
Madrid 22 ha de Pinus pinea mediante
tratamiento terrestre contra Lyda cam-
pestris (sinonimia de Acantholyda hie-
roglyphica).
Por otra par te, volviendo a revisar la
bibliografía existente y peinando en
Internet referencias de Acantholyda hie-
roglyphica en España, no se han detec-
tado ningún registro bibliográfico distin-
to a los ya encontrados en el ar ticulo
escrito hace dos años: entonces sola-
mente encontramos las publicaciones
del Ser vicio de Plagas Forestales
(1965), Toimil y Acosta (1993 y 1995)
y de Carrasco et al. (2000), no detec-
tando más citas de ataques, y siempre
referidos a repoblados de Pinus pinea
de las provincias de Huelva y Madrid.
Tampoco se han encontrado más citas
o trabajos que mencionen que se ha-
yan dado problemas en viveros.
En cambio, sí hemos encontrado al-
gunas referencias cercanas: la existen-
cia de dos comunicaciones realizadas
en los trabajos presentados en las
Reuniones Anuales de los Grupos de
Trabajo Fitosanitarios: la primera en la
IX Reunión realizada en Navarra
(1993), donde aparece un informe titu-
lado "Informe de las pruebas realiza-
das contra orugas de Acantholyda sp.
con dosificaciones de los inhibidores
Diflubenzurón 45% y Flufenoxurón 10%
y 5%, diluidos en aceite de girasol.",
emitido por la Subdirección General de
Sanidad Vegetal de Ministerio de
Agricultura, Pesca y Alimentación (sin
firma), y en el que se trata sobre la apa-
rición de un foco de Acantholyda sp.
(sin determinar si se trataba de
Acantholyda hieroglyphica
o de
Acantholyda posticalis) en el término
municipal de Boñar (León) sobre un pi-
nar de Pinus sylvestris de 150 ha. Este
informe da mayor énfasis a los trata-
mientos realizados y a las pruebas rea-
lizadas con los diferentes productos.
Claro ejemplo es que, justo tras la ex-
presión de los resultados y conclusio-
nes extraídos de las pruebas, y casi co-
mo de pasada, se cita que a los pocos
días de realizar los tratamientos se
descubrió otro foco de Acantholyda sp.
en el término de Pedrosa del Rey
(León), atacando cerca de 300 ha de
un pinar de Pinus sylvestris, éste con
menores defoliaciones que el anterior.
En este informe se recoge finalmente
que, según los testimonios de los agen-
tes Forestales "...lleva la plaga asenta-
da en la zona desde hace más de seis
años y cada vez ensancha su hábitat."
De la atenta lectura de este informe se
llega a dos conclusiones: 1.
o
, que se
trataba de un foco de Acantholyda pos-
ticalis, puesto que el ataque estaba en
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
65
una masa adulta, y 2.
o
, que efectiva-
mente era habitual encontrarse con es-
te tipo de problema aunque fuera de
manera esporádica, pero, por los moti-
vos que fuera, no se estimó opor tuno
publicarlo, o al menos quien suscribe
no ha sido capaz de encontrar dichas
publicaciones.
La segunda es una comunicación
presentada en la X Reunión Anual de
1994 en Murcia sobre la detección en
la Provincia de Teruel de Acantholyda
serbica sobre Pinus nigra salzmannii
realizada por Pérez For tea, V.,
Hernández Alonso, R. y E. Mar tín
Bernal. En la misma se describe cómo
se descubrió esta especie y cuáles son
las características de la misma, así co-
mo la descripción de su ciclo biológico
y evolutivo.
En estas dos publicaciones encon-
tramos testimonios sobre la actividad
de otras especies del género
Acantholyda que por lo general han si-
do objeto de poca atención. Y además
se constata en estos textos que el da-
ño que pueden producir no se ciñe úni-
ca y exclusivamente a los repoblados,
sino que también pueden dañar masas
adultas y causar ataques de cier ta im-
por tancia en ocasiones. Esto sí que es-
tá más en consonancia con la impor-
tancia que se le ha dado a estos
Himenópteros en otros países de nues-
tro entorno: se pueden encontrar multi-
tud de referencias sobre estas espe-
cies de distribución Paleár tica y por
tanto con presencia en toda Europa y
gran par te de Asia. Además, cier tas es-
pecies como Acantholyda erithrocepha-
la ha causado daños de impor tancia en
Francia, Italia, Suiza, Austria, Alemania,
Polonia, Bielorrusia, Republica Checa,
etc., e incluso han sido introducidas en
los Estados Unidos y Canadá, donde
están causando mayores problemas al
tratarse de especies exóticas y con es-
casos enemigos naturales. También
causan daños de impor tancia por toda
Europa
Acantholyda posticalis
y
Acantholyda hieroglyphica. Se encuen-
tran citas de su peligrosidad en sitios
tan dispares como Finlandia o la zona
mediterránea de Turquía, y aparecen
como especies causantes de plagas
impor tantes en las listas de muchos de
estos países (Turquía, Polonia,
República Checa, Eslovaquia, Rusia,
Bielorrusia, Rumanía, Croacia, Suiza,
Austria, Italia, Francia, etc.).
Así pues, creo humildemente que
ha llegado el momento en que debe-
mos extremar las precauciones y pro-
curar tener en cuenta a este tipo de
Himenópteros, que pueden llegar a ser
algún día fuente de problemas muy se-
rios. No parece normal que se produz-
can daños por toda Europa e incluso se
hayan introducido con gran virulencia
en Estados Unidos y Canadá, en zonas
con muy diferentes condiciones climáti-
cas y con diferentes tipos de bosques,
y que en España no se hayan dado es-
tos problemas o se ignore si los ha ha-
bido. Debemos prestar atención a la
posible irrupción de estos insectos,
puesto que ya tenemos indicios de una
futura aparición: la presencia de defo-
liaciones de cier ta impor tancia causa-
das por otros Himenópteros de la fami-
lia Diprionidae, como Diprion pini,
Neodiprion ser tifer o Gilpinia pallida du-
rante los últimos años (Hernández
Alonso, R. y V. Pérez For tea (1997);
Juárez, I. et al.
(1999); Villalva
Quintana, S. y M. de Dios Rodríguez
(1999)), cuando desde hace mucho
tiempo no se tenía noticia de este tipo
de problemas, nos lleva a pensar que
se pueden estar dando unas condicio-
nes ecológicas y climáticas que puedan
favorecen el desarrollo de estos
Himenópteros y, por ende, de otros
que, si bien no per tenecen a la misma
familia, están estrechamente vincula-
dos con ellos. Además, en España te-
nemos presentes a Acantholyda nemo-
ralis, Acantholyda serbica
y
Acantholyda hieroglyphica, y en un futu-
ro puede llegar, si no está ya aquí,
Acantholyda erithrocephala.
Por todo ello proponemos que se
tenga en cuenta a estos Himenópteros
como una futura fuente de problemas
fitosanitarios tanto en repoblaciones y
viveros como en masas adultas.
Además, se ha obser vado que los ata-
ques en repoblados suelen ir concate-
nados con los producidos por otros
agentes tales como Hylobius abietis,
Brachyderes suturalis, Rhyacionia buo-
liana, algunos de ellos lo suficiente-
mente impor tantes como para dar al
traste con las repoblaciones afectadas.
Otra circunstancia obser vada en las
zonas que hasta ahora parecían locali-
zaciones "atípicas" es que en las mis-
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mas o en sus proximidades se dieron
problemas causados por Diprion pini du-
rante 1998 y 1999. Tal vez sea arries-
gado establecer una vinculación entre
ambos extremos, pero no hay que des-
car tar la idea de que las actuales cir-
cunstancias ambientales propicien la
aparición de problemas causados por
estos Himenópteros tan estrechamente
relacionados taxonómicamente. En
cualquier caso, la prudencia nos invita a
seguir obser vando y a esperar a que se
produzcan futuros acontecimientos, que
son los que realmente nos proporciona-
rán las pautas a seguir.
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
67
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Mundi-Prensa Libros, S.A. Madrid.
AGRADECIMIENTOS
A
gradecer el buen hacer y el desvelo que ponen en su trabajo los Agentes
Forestales que nos han ayudado en esta aventura: Jacinto Díaz y Víctor Santos
(fueron los que dieron la primera voz de alarma); Alfonso Carbajo (por su curiosi-
dad y rapidez de reflejos) y Juan Carlos Mar tín (quien no duda nunca en avisar a
la menor opor tunidad, si sospecha que algo no va bien).
A Manuel de Dios Rodríguez, quién identificó "el bicho" y a David León (y que
ambos tanto tienen que aguantarme a diario), ya que sin su ayuda y sin sus ob-
ser vaciones poco podría haber hecho.
A Antonio Sánchez, quién a pesar de tanto tiempo todavía recuerda detalles
de pasados trabajos, y del cual uno aprende tanto.
A todos ellos, así como a otras personas que me dejo en el tintero, gracias.