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ACTUALIDAD
ENTREVISTA
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n.
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31.
Rafael Jaén, Presidente del Grupo Tragsa
Ismael Muñoz
"El Grupo Tragsa es una
empresa de servicio público"
Entender el sector forestal español sin conocer al Grupo
Tragsa no es posible. La omnipresencia de esta empre-
sa pública en todos los trabajos que tienen que ver
con el medio natural la convierten en el grupo de
empresas más importante del sector agrofores-
tal nacional. Factura algo más de setecien-
tos cincuenta millones de euros al año y
ha previsto, en su plan estratégico, alcanzar
los novecientos millones para el año 2009.
Su modelo empresarial es tan influyen-
te que, a su imagen y semejanza, distintas
Comunidades Autónomas han creado su pro-
pia empresa de servicios forestales, a las cua-
les asignan trabajos y servicios directamente.
Rafael Jaén, presidente del Grupo Tragsa,
analiza el papel del Grupo en un sector, el
forestal, al que los políticos responsables
de las Administraciones públicas ca-
lifican de estratégico pero que no
acaba de despegar, si compara-
mos la facturación de la prin-
cipal empresa nacional con
otras similares en sectores
estratégicos
distintos.
En cualquier caso, en
el sector forestal, para
lo bueno y lo ma-
lo, según quien lo
juzgue, el Grupo
Tragsa es mu-
cho Tragsa.
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Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
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¿Qué es el Grupo Tragsa?
El Grupo Tragsa es un grupo de
empresas que ocupa un lugar preemi-
nente dentro de la Sociedad Estatal
de Participaciones Industriales (SEPI).
Actualmente, el 52% del personal de
SEPI trabaja en Tragsa y sus filiales.
Nació con un principio marcada-
mente agrícola dentro del IRYDA, pero,
con el paso del tiempo, ha ido amplian-
do sus actuaciones en el ámbito del
medio ambiente, de lo forestal y en
costas.
El accionariado de la empresa lo
forman la SEPI, con el 51% del ca-
pital, el Organismo Autónomo Fondo
Español de Garantía Agraria (FEGA)
tiene el 38,99%, la Dirección General
del Patrimonio del Estado, el 10%,
y las Comunidades Autónomas de
Madrid, Navarra, Castilla-La Mancha y
Cantabria, el 0,01%.
¿Cuáles con los objetivos empresaria-
les del Grupo Tragsa?
El Grupo Tragsa es una empresa
participada al 100% por capital público,
con la obligación de atender al reque-
rimiento público que le sea ordenado.
Nuestra labor es efectuar trabajos,
obras y servicios que den una respues-
ta adecuada de servicio público.
Sin embargo, no podemos olvidar
nuestra responsabilidad de mantener
un adecuado marco laboral, con una
cierta garantía de mantenimiento de
trabajo a un colectivo muy importante.
Y, por último, todas estas obras y
servicios deben hacerse con el objetivo
de que no cuesten dinero al erario pú-
blico y, en la medida que sea posible,
incluso que den beneficios.
En estos momentos el Grupo Tragsa
cumple con estos tres objetivos.
¿Quiere esto decir que debe gestionar-
se el Grupo Tragsa como una empresa
privada?
Todas las empresas públicas deben
tomar los aspectos positivos de las em-
presas privadas en cuanto a eficiencia
y capacidad de respuesta en tiempo.
¿Cuáles son las previsiones de factu-
ración para los próximos años?
El plan estratégico 2006-2009 del
Grupo Tragsa, recientemente aproba-
do, establece los objetivos de esta
empresa. Entre ellos está el de factu-
rar 900 millones de euros para el año
2009, mediante una mejor gestión, sin
el deterioro de los márgenes y con una
reducción de los gastos generales de
la compañía.
Actualmente, el Grupo Tragsa ronda
los 750 millones de euros de factura-
ción anual.
Parecen unos objetivos ambiciosos
cuando el Grupo Tragsa tiene una
situación de privilegio en la contrata-
ción con la Administración pública
El Grupo Tragsa no tiene una si-
tuación de privilegio, nuestro traba-
jo es ordenado directamente por las
Administraciones públicas, en las cua-
les nosotros somos medio propio. No
podemos concursar y, por lo tanto, no
entramos en competencia con las em-
presas privadas. No podemos olvidar
que una parte de estos encargos que
nos hace la administración pública vie-
nen motivados por razones de urgencia
o de emergencia.
Si no existiese el Grupo Tragsa, ¿ha-
bría que inventarlo?
Evidentemente, sí. La muestra es
que en todos los países de la Unión
Europea que pueden compararse con
nosotros existen empresas de natura-
leza similar.
Los procedimientos en la Adminis-
tración pública son seguros pero lentos
y, en ocasiones, hay que actuar con
una mayor urgencia. En todos estos ca-
sos es necesaria la existencia de una
empresa pública.
Sin embargo el Grupo Tragsa no se de-
dica exclusivamente a estas labores
de emergencia.
Naturalmente no vivimos en un esta-
do de emergencia continuo. El resto del
tiempo seguimos con las labores que
nos encomiendan las Administraciones
públicas, pero cumpliendo con la mis-
ma calidad y plazos de tiempo que
estamos preparados para ofrecer en
cualquier momento.
Las empresas forestales privadas en-
tienden que la asignación directa de
trabajos al Grupo Tragsa es excesiva
y que es imprescindible para el mer-
cado un mayor número de concursos
públicos.
Todo es posible, pero el reparto
actual me parece razonable. Todas las
Administraciones públicas valoran y
sopesan qué parte debe salir a concur-
so y qué parte por asignación directa.
Nosotros estamos sólo para cumplir lo
que nos ordenan, para dar un servicio
público, y deseamos hacerlo con la
mayor calidad y en el menor tiempo
posible.
No hay que olvidar que nosotros
nos guiamos por unas tarifas oficiales
publicadas a las cuales debemos ceñir-
nos sin separaros un ápice.
¿Vale el Grupo Tragsa para todo, te-
niendo en cuenta la gran variedad de
trabajos que realiza?.
Con el paso del tiempo hemos
ido ampliando nuestros cometidos: del
Ministerio de Agricultura al de Medio
Ambiente, al de Defensa y, en gene-
ral, a aquellas actuaciones que llevan
aparejadas algún procedimiento de ur-
gencia.
El Grupo Tragsa es un buen instru-
mento para las Administraciones públi-
cas. Su mantenimiento y crecimiento,
a lo largo de estos años, es la demos-
tración de que prestamos un servicio
que satisface a todos los responsables
públicos.
Con las empresas forestales privadas debemos complementarnos.
Hay un mercado amplio en el que caben todas las iniciativas
privadas en el marco de una competencia abierta.
Creo que hay trabajo y posibilidad de negocio para todos.
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¿Qué papel cree que deben tener las
empresas forestales privadas?
Debemos complementarnos. Hay
un mercado amplio en el que caben to-
das las iniciativas privadas en el marco
de una competencia abierta. Creo que
hay trabajo y posibilidad de negocio
para todos.
Desde hace tiempo, el Grupo
Tragsa colabora y se complementa con
distintas empresas privadas en la eje-
cución de trabajos. Por otra parte, te-
nemos suscrito un convenio de colabo-
ración con la Asociación de Empresas
Restauradoras del Paisaje, colabora-
mos con el sector privado en jornadas
técnicas o en el Foro de Bosques y
Cambio Climático y estamos abiertos
a establecer lazos de colaboración con
otras asociaciones de empresas priva-
das como ASEMFO y FEEF, con las que,
hasta ahora, por distintos motivos, no
se ha colaborado o se ha hecho sólo
puntualmente.
Cambiemos de cuestión. Este verano
se produjeron momentos difíciles con
los incendios forestales, especialmen-
te con el fallecimiento de algunos
trabajadores ¿Cómo se vivieron esos
momentos dentro del Grupo Tragsa?
Yo no era presidente en esos mo-
mentos, estaba de Delegado del Grupo
Tragsa en Galicia, pero, en cualquier
caso, los recuerdo como momentos
difíciles, llenos de tristeza. Marcaron
la marcha de la empresa durante 2005
y nos llenaron de preocupación. Frente
a lo imprevisible, lo que queda es
esforzarnos más si cabe para intentar
que hechos como éstos no vuelvan a
suceder nunca más.
¿Qué se ha hecho desde entonces pa-
ra que no se repitan este verano?
Seguir con el plan de formación y
prevención que ya existía anteriormen-
te. En la medida que sea posible hay
que mejorar este plan, pero siguiendo
unas líneas ya marcadas desde hace
tiempo. Este año, además, se están
llevando a cabo una serie de acciones
formativas específicas en materia de
prevención y extinción de incendios
forestales. Para nosotros, la formación
de nuestros trabajadores es fundamen-
tal, puesto que nos permite responder
adecuadamente a las emergencias que
atendemos.
En este sentido, durante 2005 rea-
lizamos 736 cursos formativos en los
que participaron más de ocho mil tra-
bajadores de la empresa en un total de
172.990 horas.
En concreto, en prevención de in-
cendios forestales se impartieron 181
cursos, con una duración de más de
ochenta y seis mil horas y más de tres
mil seiscientos participantes.
Nuestro objetivo es también dotar
a nuestros trabajadores de los mejores
medios materiales para garantizar su
seguridad en la extinción de incendios
forestales.
Pero ¿qué sucede con la eventualidad,
con los trabajadores que son contrata-
dos exclusivamente para la campaña
de incendios?
Por regla general, nuestros trabaja-
dores son profesionales con bastante
experiencia, llevan muchos años de-
dicándose a la prevención y extinción
de incendios forestales y tienen una
notable cualificación y especialización,
a la que se añade los cursos for-
mativos. Por otra parte, siempre hay
nuevas incorporaciones, pero a todos
ellos se les dota de toda la formación
y material necesario para que no suce-
dan accidentes. Sin embargo, en esta
actividad, por desgracia, es muy difícil
evitar todos los accidentes.
¿Cuál es la política de contratación
del Grupo Tragsa?
Contratamos personal cualificado,
recién terminados sus estudios univer-
sitarios pero sin demasiada experiencia
profesional con el fin de formarlos en el
seno de las empresas del grupo.
Para posibilitar esta incorporación,
además de los métodos tradiciona-
les de selección de candidatos, te-
nemos convenios con las principales
universidades, como la de Córdoba o
la Politécnica de Madrid, y escuelas de
formación profesional. Actualmente se
preparan convenios con los Colegios
Oficiales de Ingenieros Técnicos
Forestales y de Ingenieros de Montes,
así como con la Escuela Universitaria de
Ingeniería Técnica Forestal de Madrid.
La modificación de la Ley de Montes
en materia de incendios forestales im-
pide recalificar terrenos incendiados
durante los treinta años posteriores.
¿Cree usted que esa es una medida
que evitará muchos incendios fores-
tales?
Esta es una de las múltiples face-
tas que hay que atender. El papel de
la Ley de Montes es incidir sobre cual-
quier causa de incendios provocados, y
ésta puede ser una de ellas.
¿Cuál es en su opinión una política
adecuada de lucha contra incendios?
En primer lugar, el conocimiento
de la naturaleza de los incendios y,
una vez que se ha analizado, actuar
sobre las causas que los determinan.
Es imprescindible conocer cuáles son
las causas de los incendios para poder
aplicar la solución más adecuada a
cada uno de ellos.
También hay que contemplar me-
didas de educación y considerar los
cambios sociales y de uso que han te-
nido los montes en los últimos años. El
abandono de los montes es, sin duda,
una de las causas de que se produzcan
tantos incendios de grandes dimensio-
nes. Y para evitar ese abandono hay
que fijar población rural y crear alicien-
tes para vivir en estas zonas.
En definitiva, se trata de realizar
una actuación simultánea sobre múlti-
ples causas.
Por el volumen de inversión pública, ¿se
ha convertido la extinción de incendios
en la principal actividad forestal?
Es una parte importante, pero no
es la más importante, al menos para
Toda la inversión que se haga en el monte es poca,
a pesar de que la Administración General del Estado y
las Comunidades Autónomas están haciendo un gran esfuerzo.
Aunque, lógicamente, siempre es deseable que se incremente.
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Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
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el Grupo Tragsa. Nosotros realizamos
otras muchas actividades en el me-
dio natural, afortunadamente no sólo
emergencias de este tipo.
Hoy que España importa dos tercios
de la madera que consume, ¿cuál es
el valor real del monte?
Tiene muchos valores, más allá
de los aprovechamientos tradicionales
como pueda ser la madera. Hoy valo-
ramos el paisaje, la conservación de
especies, la regulación hídrica, la posi-
bilidad de senderismo y, en general, el
conocer y disfrutar de los montes
Pero estas funciones parecen no dar
suficiente dinero a los propietarios
forestales. ¿Valoran los políticos ade-
cuadamente el monte?
La estructura de la propiedad fo-
restal está muy dividida. En Galicia,
por ejemplo, más del 90% de la pro-
piedad está en manos privadas. ¿Qué
le toca hacer a la Administración? La
Administración pública puede incen-
tivar y valorizar el monte facilitando
actuaciones concretas que permitan
conservar el monte en buen estado y
aprovechar esta serie de nuevos usos.
Lo que sucede es que en cada comarca
o región hay que aplicar unas medidas
concretas, muy relacionadas con el
régimen de propiedad y las condiciones
de cada monte.
¿Hay suficiente inversión forestal por par-
te de las Administraciones públicas?
Toda la inversión que se haga en
el monte es poca, a pesar de que
la Administración General del Estado
y las Comunidades Autónomas están
haciendo un gran esfuerzo. Aunque,
lógicamente, siempre es deseable que
se incremente.
¿Posee cultura forestal la sociedad
española?
Con el éxodo a las ciudades se ha
perdido parte de esa cultura forestal
tradicional que tenían los ciudadanos
de cada pueblo. El monte estaba muy li-
gado a su vida, ahora el contacto se ha
perdido y se ha producido un abandono
del propio monte en muchas partes de
España.
¿Qué le aporta su formación forestal al
trabajo de presidir el Grupo Tragsa?
Ha sido muy importante. Mis prime-
ros estudios y mis años como profesor
en la Escuela de Ingeniería Técnica
Forestal de Madrid, donde impartía la
asignatura de Economía y Legislación
Forestal, me han facilitado reencon-
trarme con parte de los trabajos que
realiza el Grupo Tragsa. Ha sido una
sensación muy agradable.
También es una satisfacción com-
probar que dentro de los técnicos que
trabajan en el grupo hay 238 Ingenieros
Técnicos Forestales y 328 Ingenieros
de Montes. Esto supone el segundo
número de profesionales titulados den-
tro del Grupo Tragsa, después de los
Veterinarios, con 745 contratados.
Recientemente, el Ministerio de Edu-
cación ha presentado una propuesta
de unión de los estudios de ingeniería
agrícola y forestal con motivo de la re-
forma que lleva aparejada el Acuerdo
de Bolonia: ¿qué le parece esta pro-
puesta?
Son dos titulaciones técnicas próxi-
mas, pero muy bien diferenciadas. En
nuestra empresa hay 563 ingenieros
forestales y 501 ingenieros agrícolas
y agrónomos, que realizan trabajos
distintos, pero complementarios. Si
esta separación profesional ha sido
positiva a lo largo del tiempo, creo que
debería mantenerse en los planes de
estudios.
La propuesta de Ingeniero Forestal
y del Medio Natural está en la línea
de lo que desean los colectivos pro-
fesionales y estudiantes de ambas
titulaciones: lo forestal por un lado y lo
agronómico por otro.
¿Qué papel deben jugar los Colegios
Profesionales?
Un papel muy importante: velar
por el cumplimiento de una profesión,
mejorar la formación de sus asociados
y procurar un mercado profesional,
bien sea en la empresa privada o en la
Administración pública.
La ingeniería forestal y la agrícola son dos titulaciones técnicas
próximas, pero muy bien diferenciadas.
Si esta separación profesional ha sido positiva a lo largo del tiempo,
creo que debería mantenerse en los planes de estudios.