26
n.
o
31
TÉCNICA
COMUNICACIÓN
Medición de caudales.
Un nuevo procedimiento
inspirado en el método de
las diluciones comparadas
En el presente trabajo se expone un método para el cálculo de los cau-
dales circulantes inspirado en el principio de conservación de masas;
queda asociado, por tanto, al grupo conocido en el ámbito de la hidro-
logía por el de diluciones comparadas. El método puede ser aplicado
usando como trazador cualquiera de las sustancias que normalmente se
emplean para este tipo de trabajos, aunque en su ensayo se ha utilizado
exclusivamente sal común, al recaer en ella una serie de ventajas sobre-
salientes. La comprobación experimental del método se realizó en dife-
rentes escenarios, todos ellos pertenecientes al ámbito de los ríos ibéri-
cos mediterráneos. Los resultados obtenidos en esos trabajos permiten
aseverar que se trata de un método con el que se obtiene gran precisión
en la cuantificación de los caudales, sencillo de resolver en el plano ope-
rativo, como también lo es la formula de su expresión matemática, y, si
se tiene en cuenta la amplitud del principio en que se basa, es evidente
que podrá aplicarse a un conjunto de escenarios mucho más amplio del
acotado en la experimentación.
J. M.
a
Meléndez Robledillo
Ingeniero Técnico Forestal
María Hernández de Torres
Ingeniero Agrónomo
Marta de Torres Pérez
Ingeniero Técnico Forestal
Roberto Peña Mellado
Economista
C
ualquier actuación programada so-
bre los recursos acuáticos de un
hidrosistema ha de descansar en
el conocimiento de su régimen de
caudales, independientemente de que la
actuación sea de naturaleza ambiental o
busque el aprovechamiento con criterios de
sostenibilidad. En todos los casos, el interés
por conocer los caudales circulantes radica
en que es el dato primero y esencial para
evaluar tanto la viabilidad de la actuación
como las condiciones a las que debe quedar
circunscrita, marcando las pautas que han de
regir el equilibrio entre los intereses ecológi-
cos, sociales y económicos.
Actualmente, para medir los caudales cir-
culantes se aplican distintos métodos en fun-
ción de las peculiaridades del hidrosistema y
los medios técnicos disponibles. Todos ellos
conforman un rango de tipos que van desde
la construcción de estructuras estables y
permanentes vertederos- que se sitúan en
el cauce y que suelen ser la solución que se
aplica en las estaciones de aforos, hasta
aquellos que pasan por estimar la velocidad
media del flujo.
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
27
Es práctica generalizada que el
trabajo se resuelva por el conocimiento
de la superficie de un perfil del canal
y de la velocidad media que llevan las
aguas a su paso por él (uso de moli-
netes, sonda de ultrasonidos, etc.),
al ser un procedimiento muy sencillo,
aunque sabiendo que los resultados
que se alcanzan son aproximados,
como demuestra la heterogeneidad de
los mismos obtenidos en mediciones
repetidas.
Por su parte, los métodos de las
diluciones comparadas presentan, en
conjunto, la cualidad teórica de acce-
der a resultados que son reflejo exacto
de los caudales que discurren por el
cauce, pero en la realidad no se consi-
guen por dificultades de tipo operativo.
Este es el motivo que ha impulsado a
investigar un nuevo procedimiento, am-
parado en la aplicación del principio de
conservación de masas que, evitando
en lo posible los inconvenientes ope-
rativos apuntados, permita medir con
mayor aproximación que cualquier otro
los caudales que circulan por el cauce
en un momento determinado.
El trabajo que se expone recoge los
razonamientos seguidos en la deduc-
ción del nuevo procedimiento, ampara-
dos en un sucinto análisis descriptivo
y comparativo con los otros métodos
de uso más común, pasando luego a
exponer la expresión matemática que
lo define y los ensayos y experiencias
realizados con objeto de comprobar las
hipótesis planteadas para definir el al-
cance y amplitud de sus cualidades.
ESTADO DE LOS CONOCIMIENTOS
A
bundan los métodos conocidos y
aplicados para llegar a la estima-
ción de los caudales. En razón del
principio que los avala, los diferentes
métodos vienen clasificándose rutina-
riamente en los siguientes grupos:
- Mediciones volumétricas
- Sección tipo-velocidad media
estimada
Por molinete
Por flotadores
- Disoluciones comparadas o
de los trazadores
- Vertederos
- Sección tipo-velocidad media
teórica
El método directo por volumetría
consiste en derivar los aportes circu-
lantes hasta un depósito cuyo volumen
es conocido con exactitud. Controlando
el tiempo que tarda en llenarse el depó-
sito y aplicando directamente la ecua-
ción del gasto, se deduce el caudal.
Sin duda es el más exacto de todos,
pero su utilización queda restringida
a corrientes de poca entidad y donde
exista o pueda construirse el depósito
para almacenar el agua. Su aplicación
práctica va dirigida a la calibración o
validación de los otros métodos, y casi
siempre, ceñida al ámbito experimental
o de laboratorio.
La estimación del caudal a través
de la velocidad media del agua en una
sección del curso requiere un trabajo
batimétrico y el cálculo de aquélla
mediante el empleo de molinete o
sonda de ultrasonidos. Este método
no está carente de errores, lo que no
Río Dulce en Aragosa (Guadalajara)
28
n.
o
31
significa que los resultados dejen de
tener carácter aproximado. Prueba de
ello es que, medidos los caudales en
secciones próximas, las desviaciones
encontradas frecuentemente superan
el diez por ciento.
En las ocasiones que se quiere
conocer el caudal circulante de forma
rápida, el cálculo de la velocidad media
del agua puede deducirse mediante
flotadores. Los flotadores son arras-
trados por la corriente superficial y su
velocidad coincide con la que lleva esa
lámina de agua, pudiendo transformar-
se en velocidad media de la corriente
a través de la fórmula que al respecto
propuso Bazin.
El método directo de los vertederos
de pared lisa da resultados muy fiables,
pero su instalación exige movimientos
de tierra que afectan tanto al propio
cauce como a las márgenes, razón por
la que están reservados a un número
reducido de escenarios. Los vertederos
de pared gruesa, bien tipo pantalla o
escalón, bien de simple o doble verte-
dero (canal principal y canal de estiaje),
etc., son los más adecuados para
las estaciones de aforo permanentes,
aunque obviamente no cabe pensar
en ellos para trabajos puntuales, salvo
que ya estén instalados en el curso
objeto de estudio.
Respecto al método de la sección
tipo-velocidad media teórica, de utili-
zación muy extendida, el cálculo de la
velocidad media queda resuelto por
la aplicación de una o varias de las
fórmulas propuestas para ello (Chezy,
Ganguillet y Kütter, Bazin, Manning,
Hermanek, etc.). En realidad no es
un método adecuado para estimar los
caudales en los cauces naturales, pues
de hecho nació para ser aplicado en
canales u otros sistemas de parecidas
características donde el agua circula
con régimen uniforme estacionario; es
más, para aplicar cualquiera de las
fórmulas indicadas previamente se han
de fijar las variables clave (coeficiente
de rugosidad y pendiente) por medio
de alguno de los métodos descritos
con anterioridad. Cuando esta cuestión
se resuelve recurriendo a nuevas fór-
mulas, tablas generales (Chow, 1994)
o, lo que es más frecuente, a la intui-
ción del operador, la deducción de los
caudales tiene un marcado carácter
orientativo.
Por último, el método de las dilu-
ciones comparadas, que relaciona el
caudal con el cambio de concentración
que experimenta un producto químico
que se utiliza como trazador, resulta de
gran exactitud, aunque su aplicación,
en algunos casos, no carece de difi-
cultades técnicas u operativas, entre
ellas, la analítica y el requerimiento de
un equipo complejo y especializado,
en particular cuando como trazador
se utiliza una sustancia radiactiva o
fluorescente.
Dentro de este método son dos los
procedimientos que se emplean de for-
ma tradicional: el de inyección continua
y el de inyección instantánea.
El procedimiento de inyección con-
tinua consiste en verter, con caudal
constante (q), una dilución del trazador
cuya concentración (Ct) ha sido deter-
minada y fijada previamente. Si este
trazador está presente en el agua de
manera natural ha de tenerse en cuen-
ta su concentración (Ca). Aguas abajo,
en donde se tenga la certeza de que el
trazador inyectado ha quedado unifor-
memente diluido, se mide la concentra-
ción final (Cr). En este punto, el caudal
que resulta será la suma del caudal
circulante (Q) más el introducido como
vehículo del trazador (q); por tanto:
Por otra parte, el procedimiento
de inyección instantánea consiste en
introducir el trazador de forma rápida,
vertiendo un volumen (V) de la dilución
que contiene el trazador con una con-
centración (C) determinada, mientras
que aguas abajo se determinan las
variaciones de concentración (AC) a las
que da lugar. En este caso, el valor del
caudal (Q) viene determinado por:
Ya se indicó que el método de la
velocidad media es, sin duda, el más
utilizado, aunque eso supone renunciar
a la exactitud que brindan los métodos
de las diluciones. Hace ya décadas que
se cuestionó esta forma de actuar. Uno
de los primeros trabajos donde se pro-
baba la mayor exactitud en la medición
de los caudales circulantes obtenidos
por el método de las diluciones, en
comparación con el de la velocidad
media conseguida por el molinete, fue
citado por Gómez Navarro (1964), ar-
gumentando el autor sus criterios al
respecto de la forma siguiente: "el
procedimiento de las diluciones ( ) da
gran exactitud, y creemos que debe
extenderse en su aplicación más de
lo que está."; "El procedimiento de
diluciones comparadas, por sus exce-
lentes resultados, debe generalizarse y
establecerse en las estaciones de afo-
ros", recomendando que se reserve el
empleo del molinete para ríos caudalo-
sos. Hoy en día, ambas aseveraciones
están vigentes, incluso alcanzan mayor
sentido por contar con medios técnicos
que hacen que la determinación del
trazador sea una operación sencilla y
rápida.
En la actualidad se sigue investi-
gando para desarrollar nuevos méto-
dos basados en el principio de conser-
vación de masas, como el desarrollado
por Littlewood o el que es objeto del
presente trabajo.
MATERIAL Y MÉTODOS
Material
En los diferentes trabajos de expe-
rimentación y comprobación realizados
se utilizó el siguiente material:
Conductivímetros:
CRISON Mod. 524
HANNA Hi 8033
Termómetro:
HANNA Minitherm Hi 8053
Básculas:
COBOS Precisión Mod. 501
SOEHNLE Electrónica 8009
Electrobomba: CARABO /1, 12VDC
Recipientes, válvulas y tuberías de
diferentes tipos y tamaños.
Método
Expresión matemática
El método de las diluciones descan-
sa en el principio de conservación de
masas; en consecuencia, su expresión
matemática recoge la relación entre
dos sucesos: el inductor, materializado
por la introducción en el sistema de
una cantidad conocida de trazador, y el
inducido, concentración del trazador en
la zona de mezcla, dependiente de la
cuantía del flujo receptor.
Así, si se vierte un trazador en una
corriente de agua de manera que la
Q·Ca + q·Ct = (Q+q) ·Cr
De donde se deduce:
Q = q
Ct Cr
Cr Ca
Q = q
V C
C dt
t1
t2
.
.
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
29
cantidad incorporada por unidad de
tiempo permanece constante, el resul-
tado inmediato será el incremento de
su concentración en el agua circulante,
llegando un momento en que se esta-
biliza, manteniéndose invariable mien-
tras tenga lugar el vertido.
En este caso, la cantidad de tra-
zador inyectado por unidad de tiempo
(K
S
) se diluye en el caudal de agua
receptor (Q), que por definición tam-
bién permanece invariable durante el
tiempo que dura la medición (el caudal
para vehicular el trazador se considera
despreciable). Si el agua que integra
el caudal no contiene originalmente
ninguna cantidad de trazador (Gráfico
n.º 1), la concentración máxima y man-
tenida del mismo (S
F
) responde a la
expresión:
Cuando se utiliza un trazador que
está presente de forma natural en el
curso de agua o que incide sobre una
propiedad por medio de la cual se de-
termina su presencia, la expresión an-
terior adopta la forma (Gráfico n.º 2):
Si S
i
es la concentración natural
del elemento o compuesto similar al
trazador utilizado, la diferencia (S
F
-S
i
)
es el incremento de la concentración
(A
s
) del trazador medido en la zona de
homogeneización. Haciendo las trans-
formaciones oportunas se llega a la
expresión definitiva:
Por tanto, para calcular el caudal
circulante basta conocer la cantidad
de trazador vertida de forma constante
en la corriente y el incremento máximo
de su concentración en la zona de
mezcla.
Desarrollo operativo
De los trazadores utilizados hasta
el momento destaca por sus cualida-
des la sal común, debido a: ser total-
mente inocua para los organismos que
conforman la biocenosis acuática en
las dosis y tiempos a los que quedan
expuestos durante las mediciones; no
existir animadversión alguna por parte
de la opinión pública sobre su empleo,
lo que no ocurre con los isótopos ra-
diactivos o con las sales de bromo, por
ejemplo; tampoco presenta problemas
de disponibilidad; no es sustraída en
ningún proceso físico, químico o bioló-
gico de los que suceden normalmente
en los hidrosistemas naturales; y, por
último, las concentraciones salinas se
determinan de manera sencilla a través
de la conductividad eléctrica.
Al utilizar sal común como trazador
S
F =
K
s
Q
Gráfico n.
o
1
Gráfico n.
o
2
Preparación de las salmueras y disoluciones salinas
empleadas en el cálculo de las rectas de regresión entre salinidad y conductividad.
S
F -
S
i =
K
s
Q
Q
=
K
s
A
s
30
n.
o
31
hay que tener presente que los flu-
jos naturales de agua arrastran cierta
carga salina, cuya concentración (Si) y
composición depende de los diversos
procesos de disolución-precipitación
que tienen lugar en el seno del agua,
en el cauce y en toda la cuenca de
alimentación.
El factor K
S
La sal debe añadirse al curso de
agua en cantidad constante y manteni-
da (K
S
), hasta que se compruebe que
la salinidad en la zona de mezcla alcan-
za un valor que permanece invariable
en el tiempo.
El comportamiento de las salmue-
ras elaboradas con sal de mesa o
refinada resulta totalmente aceptable
para este tipo de trabajos, máxime si
la concentración salina se valora por
medio de la conductividad eléctrica. En
el gráfico n.º 3 se presenta la respues-
ta de dos salmueras, una con sal pura
(100% ClNa) y otra con sal de mesa,
observando que en ambas la conducti-
vidad eléctrica es similar en el rango de
concentraciones de normal aplicación,
aunque sus respectivas regresiones
muestran diferencias lógicas.
Una vez hecha la salmuera hay que
fijar la velocidad del vertido o, lo que es
lo mismo, el volumen de salmuera que
se vierte por unidad de tiempo (K
S
).
Para controlar la cantidad de salmuera
que se vierte al flujo basta con aforar
su caudal a la salida del recipiente
regulador. Con estos datos se calcula
el factor K
S
, que tiene por expresión
dimensional [Peso/Tiempo].
El factor A
S
El incremento de salinidad a que da
lugar el vertido de la sal (factor A
S
) pue-
de valorarse con rapidez y exactitud en
función de la conductividad eléctrica.
La conductividad en una muestra
de agua mide la facilidad con que una
corriente eléctrica circula por su seno;
tal cualidad responde a la cantidad y
características que al respecto presen-
tan los iones contenidos en ella. La
conductividad es función de varios fac-
tores, como la concentración absoluta
y relativa de los iones presentes y de
su valencia, cuya combinación queda
representada por el valor de la fuerza
iónica; también depende de la tempe-
ratura, si bien su influencia se solventa
automáticamente por la facultad de
autocompensación de la que disponen
los conductivímetros. En definitiva, el
dato de la conductividad eléctrica no
identifica la composición iónica pero
valora la cualidad que el conjunto de
iones tiene sobre el paso de la corrien-
te eléctrica.
La concentración y composición sa-
lina original o natural del agua pueden
influir, por tanto, en la conductividad
debida a la sal que se añade, repre-
sentando, en principio, un impedimento
Gráfico n.
o
3.- Relación: Conductividad - Concentración Salina de dos tipos de salmuera
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
31
para valorar cuantitativamente, a través
de ella, los incrementos que experi-
menta la salinidad.
Teniendo en cuenta lo anterior, el
factor A
S
debe determinarse de acuer-
do a la relación que existe entre con-
ductividad eléctrica y salinidad. Dicha
relación se establece en función de
una serie de ensayos realizados con
la misma salmuera, procedimiento que
se expondrá en el siguiente apartado
(segunda hipótesis complementaria).
COMPROBACIÓN EXPERIMENTAL
E
l proceso operativo expuesto para la
deducción de los dos factores que
intervienen en la fórmula precisa de
su constatación experimental, esto es,
confrontar el enunciado teórico y mo-
dus operandi que supone su desarrollo
con los hechos empíricos emanados de
una serie de ensayos. Al respecto, se
plantean tres hipótesis: una fundamen-
tal y dos complementarias.
Hipótesis fundamental es la que
comprueba la exactitud, planteada su
comprobación mediante el análisis
comparativo entre los resultados de
una serie de experiencias, donde los
caudales son calculados por el método
expuesto, con aquellos otros medidos
por un procedimiento que tiene carác-
ter incuestionable.
Una vez ensayada la anterior, se
establecen dos nuevas hipótesis de
naturaleza complementaria. La prime-
ra, para dilucidar si el esquema teórico
del método es universal, entendiendo
por tal la validación del factor K
S
dentro
de su rango de normal variación. La
segunda, para identificar el procedi-
miento por medio del cual se determina
el factor A
S
entre dos únicos posibles:
una relación matemática universal que
ligue la salinidad con la conductividad,
o la regresión de los dos parámetros
específica y propia para cada escena-
rio; ambas deducidas, de acuerdo con
la influencia de la salinidad natural de
las aguas, en un conjunto de hidrosis-
temas representativos de los cursos
ibéricos mediterráneos.
Para comprobar la hipótesis princi-
pal o de la exactitud, se comparan los
resultados conseguidos por el método
a ensayar con los medidos por el mé-
todo de volumetría. Los resultados de
este último se toman por referencia al
atribuirles exactitud total o máxima.
Se ensayó con caudales comprendidos
entre 0,08 y 0,34 l/s, que, además de
adecuados, estaban en consonancia
con los recursos de control disponibles
(Tabla n.º 1). El estudio comparativo
mostró que la desviación máxima fue
del 5,6%, que se considera que refren-
da la exactitud del método, máxime
si se tiene en cuenta que las des-
viaciones encontradas son totalmente
explicables por lógicos errores en los
controles de tiempos y volúmenes.
La primera hipótesis complemen-
taria, concordancia de resultados con
Experiencia
Caudal (l/s)
Desviación
n.
o
Real
Calculado
(%)
1
0,0738
0,0780
5,57%
2
0,1000
0,1009
0,96%
3
0,1702
0,1766
3,78%
4
0,2339
0,2471
5,64%
5
0,2777
0,2869
3,32%
6
0,3424
0,3487
1,84%
Vertido controlado de la salmuera al cauce
Medición de la conductividad eléctrica
Tabla 1.- Hipótesis fundamental. Desviaciones entre caudales real y deducido
32
n.
o
31
independencia de la aportación de
soluto, fue ensayada en un pequeño
arroyo donde se realizaron siete me-
diciones del caudal, variando en cada
una de ellas el factor K
S
. Los resulta-
dos se exponen en la Tabla n.º 2, don-
de también se recogen los estadísticos
elementales correspondientes a la va-
riación de los caudales medidos. Tanto
la desviación típica como el coeficiente
de variación permiten la confirmación
de la hipótesis.
Es oportuno comentar que esta
hipótesis, aun propuesta como com-
plementaria, resulta en extremo exi-
gente; basta pensar que aplicada al
método área-velocidad media llegaría
a cuestionarlo, reservándolo para ríos
caudalosos o para cuando fuesen su-
ficientes resultados aproximados, tal
como Gómez Navarro predijo. Por otro
lado, la hipótesis en cuestión es una
prolongación de la formulada como
principal, al constatar la exactitud del
método cuando se experimenta en un
cauce natural en el que por la magnitud
de los caudales que circulan es impo-
sible compararlos con los del método
volumétrico.
Por último, la segunda hipótesis
complementaria ha sido probada tra-
bajando en aguas naturales de distinta
composición iónica, cuyo equivalente
en términos de conductividad eléctrica
oscila normalmente entre 35 y 1.300
µS/cm, y tanto en aguas equilibradas
iónicamente como en aquellas donde
predomina algún ión en particular (sul-
fatos, carbonatos, etc.). En muestras
de esas aguas se estudió la relación
entre los incrementos salinos induci-
dos y sus correspondientes incremen-
tos de salinidad correlacionados con la
conductividad. Ajustando las distintas
rectas por mínimos cuadrados y com-
parando los coeficientes que definen
sus pendientes, se observa entre ellos
ciertas diferencias (Tabla n.º 3), de
lo que cabe deducir que sí hay inter-
ferencias provocadas por la salinidad
natural.
Entonces, cuando se persiga la máxi-
ma exactitud que el método permite, se
medirán los incrementos de conducti-
vidad debidos a distintas concentracio-
nes de salinidad en muestras de agua
tomadas directamente del mismo curso.
Si además se utiliza para la valoración
la salmuera del vertido directo, quedará
corregido el posible error achacable a
una cuantificación incorrecta de la sal
empleada en su preparación (calibrado
incorrecto de la báscula y porcentaje
variable de humedad).
No es necesario que el número
de determinaciones para fijar la co-
rrelación conductividad-salinidad en la
muestra de agua sea elevado; con dos
Contraste de los resultados por el método de la
velocidad media del agua medida con minimolinete
Experiencia
Ks (mg/s)
As (mg/l)
Caudal (l/s)
1
1666,67
96,11
17,34
2
1111,11
65,56
16,95
3
833,33
50,56
16,48
4
416,67
24,17
17,24
5
333,33
19,17
17,39
6
277,78
16,06
17,3
7
166,67
10
16,67
Media:
17,05 l/s
Desviación típica:
0,7637 l/s
Coeficiente de variación:
4,48%
Río
Lugar
Conduct. (µS/cm)
Regresión
Ajuste
k
GUADIELA
BUENDIA
862
S =0,6443C -558,0182
R = 0,9999
0,6443
TAJO
ENTREPEÑAS
579
S = 0,6110 C -352,0926
R = 0,9999
0,611
TAJUÑA
MASEGOSO
579
S =0,6224 C -362,5482
R = 0,9998
0,6224
DULCE
ARAGOSA
571
S =0,6826 C -393,2009
R = 0,9998
0,6826
HENARES
BAIDES
885
S =0,6858 C -598,4776
R = 0,9996
0,6858
SALADO
HUÉRMECES
2.120
S =0,7045 C -1480,380
R = 0,9994
0,7045
MEDIA
0,6679
C: Conductividad (µS/cm); S: Salinidad (mg/l)
Tabla 2.- Primera hipótesis complementaria. Concordancia de resultados
Tabla 3.- Segunda hipótesis complementaria. Relación entre incrementos de salinidad y conductividades
Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales
33
sería suficiente, procurando que uno
quede próximo al de la conductividad
natural de las aguas y el otro al del
incremento por efecto de la salmuera
que se añade al curso. La razón de tan
escaso número de determinaciones se
explica porque los extremos de aquel
rango conforman una traza asimilable
a una línea recta; tanto es así que se
alcanzan coeficientes de correlación
superiores a 0,999.
Obtenida la ecuación de la recta
o su representación gráfica, se cal-
cula, por relación directa, el factor A
S
o salinidad debida al incremento de
conductividad.
Por tanto, el factor A
S
se deter-
mina de manera particular para cada
escenario, mientras que no parece,
en principio, aconsejable hacerlo por
una correlación matemática general.
Conceptos como el de "salinidad prác-
tica", que con profusión se utiliza en
los estudios del medio marino, no son
ahora aplicables porque la proporción
iónica de las aguas dulces difiere de
forma apreciable tanto en el espacio
como en el tiempo.
No obstante, teniendo en cuenta
los resultados de los trabajos experi-
mentales realizados (Tabla n.º 3), que
mostraban que las desviaciones cons-
tatadas son de escasa significación, ca-
be proponer una función de correlación
genérica con la que calcular el factor
AS. Tal función responde a la ecuación
de una recta donde el coeficiente de
la pendiente sería la media aritmética
de aquellos que se obtuvieron en los
ensayos particulares. De este modo se
llega a la siguiente expresión matemá-
tica de la correlación:
Salinidad (mg/l) = 0'6679 [Cond.
Final (
µ
S/cm 20
o
C) - Cond. Inicial (
µ
S/
cm 20
o
C)]
Trabajando de esta forma no se
obtienen resultados tan fiables, pero
se sabe que la máxima desviación po-
sible sobre el caudal real circulante es
inferior a la conseguida por cualquiera
de los otros métodos, incluidos los del
molinete y sonda de ultrasonidos.
Concluyendo, ambos procedimien-
tos son igualmente válidos para fijar el
valor del factor A
S
, dependiendo de la
elección de las pretensiones y objeti-
vos que se establezcan para el trabajo
y, por supuesto, del criterio del ecólogo
o hidrólogo que lo afronte.
CONCLUSIONES
E
l método expuesto permite medir
los caudales circulantes de forma
sencilla, con un grado de exactitud que
hasta ahora quedaba reservado a los
métodos volumétricos.
La comprobación experimental del
método se efectuó tanto a nivel de
laboratorio como de campo. En la
primera se constató la exactitud, y en
la segunda, trabajando en hidrosiste-
mas naturales, la universalidad dentro
del ámbito del ensayo. El vertido de
salmuera se puede realizar mediante
electrobomba o a través de un recipien-
te regulador de pequeño volumen, y el
incremento de salinidad, calculado en
función de la conductividad eléctrica.
Ambos factores, cantidad de salmuera
vertida e incremento de la concen-
tración salina, son controlados sin
dificultad, no precisando del empleo
de medios técnicos extraordinarios, lo
que reduce al mínimo posibles errores
asociados a la práctica operativa.
Las cantidades necesarias de sal-
muera son relativamente pequeñas.
Este hecho tiene gran importancia,
primero porque los vertidos de salmue-
ra pueden ser controlados de manera
fácil, tal como antes se ha indicado,
y segundo, porque los incrementos de
caudal a los que dan lugar son des-
preciables, hasta el extremo de poder
ignorarlos. He aquí los rasgos que ca-
racterizan y diferencian el método que
se propone con respecto al tradicional
de "inyección continua", pues éste,
para alcanzar un alto grado de fiabili-
dad necesita caudales de salmuera de
cierta entidad, y es más, esa fiabilidad
resulta ser directamente proporcional
al caudal de salmuera vertido.
En resumen, el método en cues-
tión participa, más que ningún otro
de los hasta ahora utilizados, de dos
cualidades fundamentales: exactitud y
universalidad. Ambas le confieren la ro-
bustez necesaria para considerarlo una
herramienta con extensa aplicación en
trabajos de hidrología e hidrobiología,
máxime si se tiene en cuenta la senci-
llez de su aplicación.
BIBLIOGRAFÍA
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Periodo 2000-2001.Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Perú.
IN MEMORIAM
Dedicamos este trabajo, como
humilde homenaje en el cincuente-
nario de su muerte, a la memoria
del insigne Ingeniero D. José Luis
Gómez Navarro, que propugnó hace
muchas décadas el uso extenso de
los métodos de dilución, pequeña
muestra de la preclara intuición que
impregna su inestimable legado téc-
nico y científico.