NP LOS EFECTOS DEL INCENDIO NO TERMINAN CUANDO SE APAGAN LAS LLAMAS

17 de agosto de 2026

nota de prensa

 

LOS EFECTOS DEL INCENDIO NO TERMINAN CUANDO SE APAGAN LAS LLAMAS 

El Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural (COITF) advierte de que los efectos de un incendio forestal no terminan cuando se extinguen las llamas. Tras el fuego, especialmente en zonas de elevada pendiente, suelos frágiles o quemas de alta severidad, pueden aparecer riesgos muy relevantes asociados a la erosión, la pérdida de suelo, los arrastres de cenizas y sedimentos, los desprendimientos y las avenidas repentinas.

La reciente riada registrada en una pedanía de Ponferrada ha vuelto a poner de actualidad una realidad conocida por la ingeniería forestal. Cuando una ladera pierde su cubierta vegetal y el suelo queda expuesto, las lluvias intensas pueden generar una respuesta hidrológica mucho más rápida y violenta.

Desde el Colegio se subraya que no todo incendio provoca necesariamente una riada, ni toda riada posterior a un incendio puede atribuirse exclusivamente al fuego. Sin embargo, el vínculo técnico entre incendios forestales, alteración del suelo, aumento de la escorrentía y procesos erosivos está ampliamente reconocido y debe ser tenido en cuenta en la planificación postincendio.

La vegetación protege el suelo y regula el agua
Los montes cumplen una función protectora esencial. La vegetación intercepta parte de la lluvia, reduce la velocidad del agua, favorece la infiltración, estabiliza el suelo con sus raíces y limita el arrastre de materiales hacia cauces, caminos, núcleos urbanos e infraestructuras.

Cuando un incendio elimina esa cubierta vegetal, especialmente si afecta de forma severa al suelo, se pierde parte de esa capacidad de regulación. En esas condiciones, una tormenta intensa puede transformar una ladera quemada en una zona generadora de escorrentía, sedimentos, cenizas, piedras y restos vegetales.

Por ello, el Colegio insiste en que los incendios forestales deben analizarse también desde la perspectiva hidrológico-forestal. La restauración de las zonas afectadas no es solo una cuestión paisajística o ecológica, sino también de seguridad para las personas, los bienes, las infraestructuras y los recursos hídricos.

Actuar pronto y con criterio técnico
El COITF recuerda que tras un incendio forestal es imprescindible realizar cuanto antes una evaluación técnica de los daños y de los riesgos asociados. Esta evaluación debe identificar la severidad del fuego, la pendiente, el tipo de suelo, la proximidad a cauces, caminos, viviendas, captaciones de agua, infraestructuras y otros elementos vulnerables.

A partir de ese diagnóstico deben priorizarse las actuaciones urgentes, especialmente en aquellas zonas donde exista riesgo de erosión, arrastre de materiales o afección a la población.

Entre las medidas postincendio pueden incluirse, según cada caso, actuaciones de estabilización de laderas, protección del suelo, control de escorrentías, tratamiento de restos vegetales, construcción de fajinas o albarradas, protección de cauces, revisión de drenajes, retirada selectiva de materiales peligrosos y seguimiento de la regeneración natural.

El Colegio advierte, no obstante, de que no existe una receta única. Las actuaciones deben diseñarse caso por caso y bajo dirección técnica cualificada, ya que una intervención inadecuada puede agravar la erosión, dañar la regeneración natural o aumentar la vulnerabilidad del territorio.

La restauración hidrológico-forestal debe ser una prioridad
Desde el COITF se considera necesario reforzar la restauración hidrológico-forestal tras los grandes incendios, especialmente en cuencas con fuertes pendientes, suelos erosionables o núcleos de población situados aguas abajo.

Estas actuaciones son esenciales para recuperar la función protectora de los montes, reducir la pérdida de suelo, limitar el arrastre de sedimentos y mejorar la respuesta del territorio frente a episodios de lluvia intensa.

El Colegio recuerda que las primeras lluvias tras un incendio pueden ser especialmente críticas, como ya se está viendo. Por ello, la planificación postincendio no puede demorarse durante meses, sino que debe activarse desde las primeras fases posteriores a la extinción, con criterios de urgencia, seguridad y eficacia.

Ingeniería forestal para reducir riesgos
La ingeniería forestal cuenta con conocimientos y herramientas específicas para evaluar estos escenarios y proponer soluciones técnicas adaptadas a cada territorio. La prevención de daños postincendio requiere integrar hidrología forestal, restauración, selvicultura, conservación de suelos, gestión de cauces, ordenación del territorio y protección civil.

El COITF reivindica el papel de las y los profesionales forestales en todas las fases de la emergencia: antes del incendio, mediante la gestión preventiva de los montes; durante el incendio, en la dirección técnica, coordinación y apoyo operativo; y después del incendio, en la evaluación de daños, restauración y reducción de riesgos derivados.

“La sociedad suele fijarse en el incendio mientras arde, pero muchos de sus efectos más peligrosos aparecen después. Tras el fuego, el territorio queda más expuesto y una tormenta intensa puede desencadenar procesos de erosión, arrastre de materiales o avenidas repentinas. Por eso es imprescindible actuar pronto y con criterio técnico”, señalan desde el Colegio.

No abandonar el territorio después de las llamas
El Colegio hace un llamamiento a las administraciones públicas para que la restauración postincendio sea abordada como una fase esencial de la gestión de emergencias y no como una actuación secundaria o aplazable.

El COITF considera imprescindible dotar de medios suficientes a los equipos técnicos, coordinar a las administraciones implicadas, escuchar a la población local y priorizar aquellas zonas donde el riesgo para personas, infraestructuras, cauces o abastecimientos sea mayor.

Los incendios forestales no son solo una emergencia de extinción. Son también una emergencia territorial, ambiental y social cuyos efectos pueden prolongarse durante meses o años. Por ello, el Colegio recuerda que después del fuego no llega el final del problema, sino una nueva fase en la que la ingeniería forestal resulta clave para proteger el suelo, el agua, los montes y las poblaciones.

Para más información:
Prensa del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural
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