Pág. 2 - Editorial
Pág. 4 - Apuntes
Pág. 24 - Entrevista
Pág. 30 - Colaboraciones Técnicas
Pág. 88 - Reportaje fotográfico
Pág. 98 - Rincones singulares
Pág. 104 - Noticias forestales y del colegio
Pág. 108 - Agenda de libros
En la Tierra hay decenas de miles de especies vegetales distintas, de las que al menos veinte mil están documentadas como comestibles. Sin embargo, la alimentación mundial se basa principalmente en torno a solo 45 plantas y, de ellas, una veintena aportan el 90 % de las calorías que se ingieren. Y no solo eso, pues con tres cereales —arroz, trigo y maíz— subsiste la mayor parte de los habitantes del planeta al aportar en torno al 50 % de la producción alimentaria mundial.
Desde la sedentarización, que se produjo en el Neolítico, el ser humano ha ido seleccionando aquellas especies que le han sido más provechosas, que permitían su cultivo y mejora y que, como al final se ha demostrado, eran más aptas para la domesticación. Pese a conocer un gran número de especies comestibles, nuestra especie se ha centrado en unas pocas, aquellas que eran más fáciles de manejar y recolectar, además de más agradables al paladar.
Hasta entonces se vivía de lo que se cazaba, pescaba y recolectaba. Una vez extendida la agricultura, la recolección nunca quedaría relegada al olvido; sería una actividad complementaria para enriquecer la despensa, llenada principalmente con el producto de las cosechas. El aprovechamiento de los recursos silvestres durante milenios, y hasta hace pocas décadas, era un valor seguro que no solo aportaba diversidad a lo que se comía de forma habitual, sino que en muchos casos salvó a poblaciones de las hambrunas generadas por la escasez de las cosechas con motivo de plagas, inclemencias meteorológicas, guerras o epidemias. Esto contaba con una ventaja añadida: los recursos silvestres no necesitan de la dedicación a la que obligan los cultivos (remover la tierra, sembrar, seleccionar, eliminar hierbas competidoras, protegerlos de herbívoros, regar, abonar, cosechar, etc.), sino que la propia naturaleza los produce generosamente, sin necesidad de esfuerzo humano.
Al elegir "Aceptar todas las cookies", acepta el uso de cookies para ayudarnos a brindarle una mejor experiencia de usuario y analizar el uso del sitio web. Al hacer clic en "Ajuste sus preferencias" puede elegir qué cookies permitir. Solo las cookies esenciales son necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro sitio web y no pueden ser rechazadas
Nuestro sitio web almacena cuatro tipos de cookies. En cualquier momento puede elegir qué cookies acepta y cuáles rechaza. Puede obtener más información sobre qué son las cookies y qué tipos de cookies almacenamos en nuestra Política de cookies.
son necesarios por razones técnicas. Sin ellos, es posible que este sitio web no funcione correctamente.
son necesarios para una funcionalidad específica en el sitio web. Sin ellos, algunas funciones pueden estar deshabilitadas.
nos permite analizar el uso del sitio web y mejorar la experiencia del visitante
permítanos personalizar su experiencia y enviarle contenido y ofertas relevantes, en este sitio web y en otros sitios web