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Mortalidad arbórea inducida por sequía y olas de calor: evidencias y medidas de adaptación

Pág. 2 - EDITORIAL

Pág. 4 - APUNTES

Pág. 46 - ENTREVISTA

Pág. 52 - ESPECIAL REDFORESTA. SANIDAD VEGETAL Y TRATAMIENTOS FITOSANITARIOS

Pág. 68 - COLABORACIONES TÉCNICAS

Pág. 106 - REPORTAJE FOTOGRÁFICO

Pág. 114 - RINCONES SINGULARES

Pág. 120 - ARTE Y NATURALEZA

Pág. 124 - NOTICIAS FORESTALES Y DEL COLEGIO

Pág. 128 - AGENDA DE LIBROS

Autor(es): Álvaro Enríquez de Salamanca
Nº: 94 Año(s): 2026
Sección: APUNTES
Subsección: El cambio climático y el sector forestal: efectos, mitigación y adaptación
Pág. 16-21

INTRODUCCIÓN

Las sequías intensas y las olas de calor están aumentando en frecuencia e intensidad en gran parte del mundo como consecuencia del cambio climático, desencadenando procesos de decaimiento y mortalidad en el arbolado [1-7]. La mortalidad arbórea es un indicador de los impactos del cambio climático sobre los ecosistemas forestales. Entre las zonas más afectadas están las regiones templadas y mediterráneas [8-9].

Es especialmente perjudicial para las plantas la combinación de olas de calor con episodios de sequía, cuya probabilidad de ocurrencia simultánea aumenta por el cambio climático [10]. Estos eventos combinados de sequía extrema y ola de calor están detrás del 46 % de sucesos de mortalidad registrados en Europa [11], donde la mortalidad asociada a sequías se duplicó entre 1984 y 2016 [1,12], y podría generalizarse [12]. En Cataluña, el porcentaje de árboles muertos se duplicó en 2024 respecto a 2022–2023, principalmente por la sequía acumulada y el aumento de plagas y enfermedades, agravados por el cambio climático [13]. 

Sin embargo, la mortalidad vegetal inducida por olas de calor parece estar subestimada [2]. En el sur de Europa el aumento de la temperatura estival y del déficit de presión de vapor favorecen la aparición de estos eventos combinados, por lo que cabe esperar un aumento de mortalidad forestal en las próximas décadas [11].

Por tanto, los procesos de decaimiento y mortalidad en el arbolado están aumentando en frecuencia e intensidad, y seguirán incrementándose en el futuro como consecuencia del cambio climático, siendo esencial entender sus causas y aplicar medidas de adaptación para minimizar sus efectos en las masas forestales.

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