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Sanidad forestal y biodiversidad: dos pilares estratégicos para el futuro de los bosques españoles

Pág. 2 - EDITORIAL

Pág. 4 - APUNTES

Pág. 46 - ENTREVISTA

Pág. 52 - ESPECIAL REDFORESTA. SANIDAD VEGETAL Y TRATAMIENTOS FITOSANITARIOS

Pág. 68 - COLABORACIONES TÉCNICAS

Pág. 106 - REPORTAJE FOTOGRÁFICO

Pág. 114 - RINCONES SINGULARES

Pág. 120 - ARTE Y NATURALEZA

Pág. 124 - NOTICIAS FORESTALES Y DEL COLEGIO

Pág. 128 - AGENDA DE LIBROS

Autor(es): Sin autor
Nº: 94 Año(s): 2026
Sección: EDITORIAL
Pág. 2-3

La celebración de los encuentros RedForesta en Huelva y Valladolid ha sido una oportunidad para situar en el centro del debate forestal dos cuestiones clave: la sanidad forestal y la biodiversidad, esta última íntimamente ligada a la mejora genética. Ambos encuentros no solo reflejan la diversidad de retos que afrontan nuestros montes, sino también la necesidad urgente de abordarlos desde una perspectiva científica y estratégica desde el punto de vista económico y político.

En Huelva, el foco en la sanidad forestal pone de relieve una realidad incómoda: nos enfrentamos a una amenaza silenciosa, persistente y, en muchos casos, subestimada. A diferencia de los incendios forestales, cuyos efectos son inmediatos, visibles y mediáticamente impactantes, las plagas y enfermedades avanzan de forma menos llamativa socialmente, pero no menos peligrosa. Según los datos del Inventario Nacional sobre el Estado de Salud de los Bosques, del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, entre el 20 y el 30 % de los árboles evaluados en España presentan algún tipo de defoliación significativa o daño asociado a factores bióticos o abióticos. 

Junto a las plagas y enfermedades tradicionales de las masas forestales españolas, las plagas cuarentenarias reguladas por el Reglamento UE 2019/2072, dibujan un escenario preocupante. Además, patógenos como Fusarium circinatum, Xylella fastidiosa, Bursaphelencus xylophylus o Dothistroma septosporum ya están causando graves daños a la sanidad y a la producción forestal. Su control y erradicación es tan difícil como costoso. 

La gravedad de esta situación contrasta con la limitada dotación de medios destinados a la sanidad forestal. Existe una evidente asimetría entre los recursos movilizados para la extinción de incendios y los dedicados a la prevención, seguimiento y control de plagas y enfermedades. Sin restar importancia a la lucha contra los incendios, centrada principalmente en la respuesta a la emergencia, resulta imprescindible reconocer que ambas amenazas son complementarias y están relacionadas. Un gran incendio no solo destruye masa forestal; genera además enormes volúmenes de madera dañada que actúan como sustrato ideal para la proliferación de agentes patógenos e insectos perforadores. En numerosas ocasiones, tras un gran incendio forestal, sus efectos negativos indirectos pueden producirse un tiempo después de su extinción, aunque no sea noticia. 

Uno de los principales problemas es el carácter acumulativo y difuso de las plagas y enfermedades forestales. Las cifras que damos hoy de sus efectos muestran la fotografía de ayer.

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